7 de diciembre de 2011

De dentro afuera. Tipografías francesas (y 2)

FUE Alice Déon, directora en la actualidad de La Table Ronde, quien nos regaló hace cinco años este libro de la editorial grenoblesa Cent pages. Era un regalo que hablaba de la finura de quien lo hacía. Tenía el libro un aspecto modesto pero deslumbrante, no sólo por la tinta roja metalizada de su cubierta. Era mucho más que eso. Saltaba a la vista que se trataba de un libro moderno y clásico al mismo tiempo. A su autor, Gómez de la Serna, le habría entusiasmado. Parecía que hubiese pasado antes por una librería de viejo del futuro. Había algo que lo delataba antiguo, el papel, pajizo, corriente, y los cortes teñidos de anilinas rojas, tan frecuentes en las ediciones baratas de las novelas de kiosco. En realidad el uso intencionado de lo anacrónico es la forma más audaz de modernidad. Por lo demás se veía que detrás de cada una de las páginas, viñetas y portadillas había habido alguien pensando, que nada se había dejado a la incuria o el capricho de un regente viciado, que aquello tenía un nombre: Philippe Millot, el tipógrafo. Aquel libro era tal y como a uno le habrían gustado los suyos: populares y escogidos, sin presunción. Después, también por A., que el día que nos regaló aquellas Greguerías estaba muy lejos ella misma de adivinar lo que el futuro le tenía reservado, vino el conocer a Olivier Gadet, director y fundador de Cent pages, discreto y un poco olímpico como los libros de su catálogo, que tienen de la vanguardia todo menos el ruido. No es frecuente, más bien lo contrario, encontrar libros tan singulares, cada uno distinto de sus hermanos, cada cual con su propia personalidad, con sus destellos, luminosos siempre de dentro afuera. Ni tampoco es frecuente poder decir que fuimos contemporáneos de lo mejor.


2 comentarios:

  1. En tiempos de microrrelatos y micropoemas, las greguerías suenan actualísimas. Ramón fue un autor intemporal. Saludos

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  2. Preciosa, parece un pentagrama la portada y el el texto un órgano...de la musique les lettres qui dansent. Gracias por mostrarnos un trabajo tan hermoso y paciente, jugar sin perder el sentido de las palabras, y gracias también por el enlace.

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