23 de diciembre de 2011

El nuevo gobierno de España

LA alegría de los nuevos ministros (y queda por conocerse la infinitesimal pedrea de secretarios de Estado, directores generales y otros cargos) y la manera en la que se está hablando de tales nombramientos, guardan muchas similitudes con el sorteo de Navidad que se ha celebrado casi al mismo tiempo, solapándose. Como si las cosas, todas, incluidas las que vienen de las altas instancias, no obedecieran a otras leyes que las del azar. Quiero decir, que todo parece haberles tocado a los interesados, ya que no en la lotería, en una tómbola.

6 comentarios:

  1. Resulta muy difícil de creer que los recién nombrados ministros no se hayan enterado de su elección hasta una hora antes de que el Sr. Rajoy le informara al Rey; es poco verosímil.

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  2. Ni lotería ni tómbola, yo creo que se lo han jugado a los chinos.

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  3. pero la lotería consiste en quitar un poco a muchos para hacer muy ricos a unos pocos (redistribución regresiva)y ya de paso en festejar el alud de servil metal, mientras que el porco goberno ha de arreglar las cuentas y tratar de llenar de nuevo -con dolor, claro- las arcas de la Hacienda pública... para que vengan luego los buenos a fundirlo again... en educación y sanidad, por supuesto, mientras nuestros mejores intelectuales posan para la Historia, justos y benéficos.

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  4. ¿Borges sacándolo de algún autor anglosajón? ¿Fue él quien habló de la mucha piedad que había que tener de los políticos? O sea, de casi todos nosotros pecadores.

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  5. En este país el azar es un criterio de legitimación más fuerte que la racionalidad. La elección la escuela pública de tus hijos o el medico de cabecera de la seguridad social, depende más del que "te toque" que del que racionalmente hubiera elegido o que racionalmente me conviene más. El ejemplo claro es el de los sorteos de vivienda pública por el Ayuntamiento. No he oido de ningún ayuntamiento que adjudicase estas viviendas por un criterio objetivo (necesidad económica, proximidad laboral...) siempre se realizan por sorteo.

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  6. Por eso no creo que a nadie le sorprenda que en la elección de los miembros del gobierno intervenga la fortuna más que la racionalidad. (La primera es una diosa, es griega y todo el mundo se identifica con ella. La segunda es atea, es francesa y cuando se la agita pica)

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