21 de diciembre de 2011

Más que mil palabras

ALGUNAS imágenes no sólo no valen más que mil palabras, sino que, como esta, las necesitan para ser comprendidas. Nos recuerda en primer lugar que únicamente la desaparición de un tirano parece propiciar esta clase de delirio colectivo. Sucedió con Stalin, sucedió con Franco (las imágenes en el velatorio de este, en las que se veía a un viejo falangista deteniendo la cola de los que querían rendirle el último homenaje, sin que aquel hombre deshiciera el saludo marcial mientras lo retiraban como un poste, resultaban ya entonces tan patéticas como cómicas), y ha vuelto a suceder ahora con Kim-Jong-il. Se diría que al menos una mitad de la población se perece por los dictadores que hacen perecer a la otra mitad en depuraciones y hambrunas. En cuanto a esta fotografía, es obvio que las dos mujeres ya conocían la noticia cuando se encontraban en aquel lugar, pero ¿se desmayaron al mismo tiempo fulminadas por el dolor subitáneo? ¿Se desmayó una primero y la otra,  temiendo ser acusada de menos adhesiva inquebrantable que su compañera, decidió su propia debacle teatral? ¿Qué ha impedido desmayarse a la tercera? ¿El temor a mancharse el abrigo blanco? Aseguraríamos que se trata de jerarcas del régimen porque están separados de la multitud en medio de una explanada desalojada, que son personas especiales con pases especiales que se saltan la cola, si acaso no son actores del Teatro del Pueblo. La gente, sin duda la mayoría silenciosa necesaria para sostener al tirano, mira el espectáculo atónita, ajena a él, como miramos a los que hacen mimo callejero. Cuando Franco murió desfilaron delante de su féretro miles de madrileños, miles sollozaron con parecidas convulsiones. ¿Qué habrá sido de ellos? Si un día cae el régimen del delfín Kim Jong-un, los que aparecen en esta fotografía, ¿qué harán con ella? ¿La esconderán avergonzados o seguirán yendo al Valle de los Caídos de allí cada 19 de diciembre? 

En el entierro del dictador coreano Kim-Jong-il

6 comentarios:

  1. El hijo mayor del finado se dedica al juego y las mujeres ,además de beber en Hong kong , es la oveja negra ( el máslisto ) y el pueblo esta enganchao al opio, sobre todos los militares fronterizos que a su vez lo trapichean al sur por un rio fronterizo. En un reportaje vi como un niño huérfano norcoreano decía que a su padre le habían matado por mala persona y ser un rebelde de pensamiento. El chico pasó una odisea a través de China , para coger un avión a Seul desde el sur de China, le ayudo una ONG surcoreana a costa de jugarse la vida si los chinos les detenían y les enviaban al norte, espero que estos frikis caigan pronto. Saludos

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  2. El miedo es el sentimiento más devoto. Saludos cordiales

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  3. Lo siento, Andrés, pero me parece un despropósito comparar a Stalin o a Kim Jong Il con Franco. Y es que no existe comparación posible (más allá de la sugestiva palabra "tirano") entre las condiciones en las que vivían (y padecían sus dictaduras) los soviéticos o los norcoreanos con las de los españoles del 75. En un caso estamos ante regímenes totalitarios para los que la vida de sus ciudadanos no significa absolutamente nada y que se meten hasta en los detalles más insignificantes de sus existencias, castigando con brutalidad los comportamientos más nimios; en el otro, de una dictadura cuya población reclusa total (incluidos los presos políticos) estaba en torno a las 15.000 personas al morir Franco. Y después de éste vino el régimen que hoy tenemos y que, con todos sus defectos, nos permite vivir (más o menos) en libertad, encabezado por quien fue designado su sucesor, mientras que el régimen que van a sufrir los norcoreanos, en fin... David Fdez

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  4. La TV, con sus retrasmisiones super dramatizadas hizo mucho en el caso de Franco. Tengo un sobrino que tenía entonces sobre 5 años, que quedó traumatizado durante tiempo, obsesionado con rezar y otras manifestaciones religiosas. ¿Tendrán TV en ese escondido pais de Corea?

    Alberto Beltrán

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  5. yo creo que, pese a reclamarse ateas, los Milagros que se producen en las tiranías comunistas resultan de todo orden incomparables al resto: cómo si no conseguir a la vez estas multitudinarias lloradías a la par de la masiva hambruna que no priva al Régimen carcelario de poseer la bomba atómica y la preservación de una ineluctable linea hereditaria en el Poder -monarquías comunistas, diríase- sin que apenas un solo intelectual de guardia y de vanguardia proclame un Manifiesto.

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  6. La comadre de la gabardina blanca lleva el AK-47 escondido en el mantón (la culata asoma un poco por abajo) y lo último que haría es desmayarse. Se hace pasar por plañidera mostrando rostro compungido pero... ¡vigila!

    Las unidades de destino universal no se improvisan, son fruto de la recia disciplina.

    El falangista rijoso y almidonado de la cola del caudillo se exhibe, y puede verse todavía, en el pequeño museo municipal de Quintanilla de Onésimo.

    C.C.

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