1 de diciembre de 2013

¿No quieres protocolo? Dos tazas

SE publicó hace dos o tres semanas en el Magazine de La Vanguardia este artículo sobre el protocolo. Está de más añadir que a mí todo cuanto se dice en él me parece sensato. Nunca pensó uno, sin embargo, que podría molestarse nadie con él, acaso porque no se me pasó por la cabeza que hubiese nadie viviendo del protocolo, que es tanto como decir que es vivir del aire y del plongé, que ese es el arte del protocolo, el de bailar las aguas y aun los aires. 
Ayer se publicaron en el mismo Magazine dos cartas al director protestando vivamente, una desde la Asociación Española de Protocolo, y otra desde la Associació Catalana de Protocol i Relacions institucionals.
Como no tiene uno intención de dar más la brasa a los lectores del Magazine, y la cosa me ha divertido, extraeré sólo unos párrafos de una y de otra, que, contra lo que piensan en esas asociaciones, vienen a confirmar las sospechas de mi artículo. A menudo el protocolo no sólo no resuelve los problemas, sino que los agrava.
La primera más que carta misiva parece boletín de enganche para convencer a los políticos de la importancia del protocolo en la armonía universal y de paso que contraten los servicios de las asociaciones de protocolo del mundo (uníos): "Es tal su importancia para las entidades públicas que nunca debe ser entendida como una relación de gastos suntuarios y superfluos, sino como una verdadera e irrenunciable herramienta de comunicación". O sea, que la mayor parte de los gastos del protocolo, no hay duda ya, son suntuarios y superfluos para todo el mundo, por si se dudaba, menos para los asociados a las asociaciones de protocolo. "Los profesionales del sector somos conocedores de técnicas de organización, de comunicación, marketing, relaciones internacionales públicas, estrategias y, en muchas ocasiones, gestores de empresas que crean empleos", como prueba el hecho de que en "un plazo de cuatro años se habrá duplicado el numero de escuelas de Protocolo y Organización de Eventos en todo el Estado". ¿Eventos? ¿Qué eventos? ¿Estado? ¿Qué Estado?
En la otra, la de la asociación catalana, ofrece, cómo no, algunos matices nacionalistas interesantes: en ella se asegura que mi artículo no se ajusta "a la realidad ni al sentir unánime de la ciudadanía (...) porque el protocolo sirve para posibilitar la proyección de una identidad", que es, en efecto, adonde queríamos llegar, podría haber dicho también el autor de esa carta, tal vez el mismo que aconsejó en su día a no comparecer al presidente de la Generalidad de Cataluña en un acto al que también concurría la Vicepresidenta del Gobierno del Reino de España.



7 comentarios:

  1. Que las formas son muchas veces un culto a las volutas de humo y a los aromas de lavanda no significa que la vaselina sea un invento inútil ni que los fondos representen siempre la genuina autenticidad, si aceptamos que el propio fondo se retuerce con mayor frecuencia de la deseable en la retórica barroca, cual columna salomónica. ¿No es cierto que quien asoma los morros por estos pagos para escupir un poco de bilis recibe enseguida una amonestación? ¿No significa esa amonestación una censura por incumplir el protocolo de la corrección y las buenas maneras que deben regir un blog o foro? ¿Cuándo pensamos en fondo y cuando en forma como realidades independientes?
    Se suele decir con gracejo que las normas están hechas para saltárselas, pero no tanto como para impedir los banquetes ugetistas. Si hubieran cumplido las que todo buen sindicalista debe llevar en la frente tendríamos un escandaloso despilfarro menos, que no es poco. Y eso ocurre porque en el cerebro elemental el protocolo y la ética se confunden.Y si estorba el uno más estorba la otra.

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  2. Estando en la mayor parte de acuerdo, José, quisiera matizar lo de los banquetes ugetistas. El problema con el marisco es que se coma con fondos publicos, no que se lo coma uno de ugt,... que es "el fondillo" que parece subyacer en sus palabras (y en las de muchos, no es ud el unico). Un saludo y todos mis respetos, Carmen C

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    1. Querida Carmen:
      Los que ya teníamos la carrera terminada cuando murió el dictador ya sabíamos quienes eran los malos, por eso nos deprime y encoleriza tanto descubrir que los que teníamos por buenos son igual de malos. Yo no sé si el embarque de Toxo y señora en un crucero fue financiado con fondos públicos o privados. Los que deberían saberlos son los honestos afiliados se que cada mes contribuyen con un donativo al sindicato y descubren que quienes los reciben se homenajean de cuando en cuando cayendo en las tentaciones del rico Epulón.
      Pero, como por ahí se oye: "No tiene nada que ver una cosa con otra".

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    2. Le leo y no salgo de mi asombro: ¿de verdad son "igual de malos" sindicalistas implicados en corruptelas que aún están por demostrar que un sanguinario dictador que firmó penas de muerte hasta el final de sus días y que fue uno de los principales responsables del estallido de una cruenta guerra civil que costó la muerte y el exilio a cientos de miles de españoles? ¿De verdad compara usted una cosa con otra?
      Y otra cosa: Toxo no es responsable de UGT, sino de CCOO, y que yo sepa nadie le acusa de haberse embarcado en un crucero con dinero público. Si tiene usted constancia de ello, acuda a los tribunales y deje de lanzar insidias por Internet. Por último, le recuerdo que por fortuna embarcarse en un crucero está al alcance de muchos españoles con un sueldo medio, y si no me cree, mire las tarifas. Un saludo.

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  3. Hay personas que son presas del protocolo , Alberto Grimaldi ( voz importante a favor de la defensa del planeta ) por ejemplo , siempre salía en las fotos a la derecha de Grace Kelly y no a la izquierda de su padre , no aceptaba el protocolo pero Grace le hizo ver las exigencias del destino . En la cena de la Cruz Roja el acto protocolario principal es el baile de Alberto con su mujer y los oligarcas que acuden al acto son considerados por si mismos como hombres de gran importancia . Todo esta sujeto a protocolo pero Alberto ha cambiado la música clásica de la por actuaciones de grupos como Scorpions y la música de marchas y protocolos militares ( cuenta con 170 soldados ) por bandas sonoras del cine . Cambiar el himno nacional español por " The wall " de Pink Floyd podría limar asperezas y daríamos una imagen al mundo cuando menos sorprendente y moderna .

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  4. ¿Cómo responder a esos amantes del protocolo sin saltarme el protocolo?

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  5. El protocolo, esencialmente, se entiende como las pautas a seguir para hacer algona cosa. Coloquial y cotidianamente las cosas se hacen sin protocolo pero la costumbre y la rutina acaban protocolizando la vida de cada uno.

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