22 de diciembre de 2013

El seis. El uno. El nueve. El cero. El cinco. Y no digo más

DURANTE años se la compraba a él, que tenía esa ilusión. Faltando él, compra uno esa lotería por recordarle, y aunque ni a él ni a mí ni a ninguno de nosotros nos ha tocado nunca nada, no podrían estar mejor empleados esos pocos euros, pues reviven tiempos felices. Y no digo más.


6 comentarios:

  1. Preservar los pasajes invita a recobrar el paisaje ( el reto )

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  2. Pues "por el culo te hinco", dicen por esta tierra cuando sale un cinco.

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    1. También nos acordamos nosotros estos días del buen 10/10/10, que gustaba de jugar a la lotería tanto como era aficionado a no ganar nada con ella.

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  4. ―De nada ha servido el cerebro. Con el premio y castigo de la muerte, la lotería de la vida no ha merecido de los hombres ninguna respuesta ¡que no sea también lotería! ―Entonces, muy cabreado, Dios se tragó los dados. (06/01/05).

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    1. "Nos encargamos de cocinar para que tú disfrutes de las cosas que de verdad importan: tú y los tuyos". Edificante anuncio desde un restaurante oído por la radio cada mañana y que nos recuerda lo que no necesita, en absoluto, recordación.

      También en la radio, están hablando de la participación de los padres en las fiestas escolares; un marchoso progenitor se queja del sinsentido de aguardar dos horas para ver a su hijo actuar dos minutos, pero claro, el infante tiene esa ilusión que puede devenir en horrible trauma si no se tiene cuidado...

      Y además hay que preocuparse por el asunto de la lotería, que si nos toca, el yate puede pasar de ser alquilado a ser nuestro, que no es lo mismo, ni puede serlo "en todos los días de mi vida", como decía Sancho en un sentido más poético, pero también hablando de la muerte, mientras jugaba a los dados con Dios, antes, claro, de que se los tragase.

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