5 de julio de 2012

De velocípedos y velocipédicos (1)

QUISO el azar que nuestro amigo Pelayo Ortega nos enviase este enlace justo en el momento en que preparaba uno una pequeña entrada sobre cierto libro, acaso uno de los primeros dedicados en España a las bicicletas y los biciclistas. De la rareza de este da cuenta el hecho de que no hayamos encontrado ningún ejemplar disponible en ese insondable vientre de la ballena que es internet y de lo bizarro de aquel invento que tuvo en vilo a tantos detractores como defensores, las cosas que se cuentan de él en la lejana fecha de 1894.
Quede, pues, para mañana lo que era de hoy, y sumérgete en esa mágica historia de la que nada quiero adelantarte, por dejar sin impronta la parte del cerebro donde se activan las sorpresas.

Father and Daughter de Michael Dudok de Wit

4 comentarios:

  1. Muchas gracias. Antonio.

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  2. Hay que leer "Paseo en bicicleta", del imprescindible Antón Castro, que editó hace poco la editorial aragonesa Olifante.

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  3. Fueron un poco la transición de la tracción animal a la mecánica . Dame un punto de apoyo y me moveré por el mundo .
    Chao

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  4. Nadie olvida el día que aprendió a montar en bici, ni quién le enseñó a hacerlo. A mí me enseñó mi madre. Por otro lado, enseñar a tu hijo a montar en bici (sin ruedines) es un placer inolvidable. Lo ha sido para mí y espero que también para mi hijo.

    En bici sin ruedines, en la piscina sin manguitos y luego, finalmente, en la vida sin manos paternas, sin red, sin protección.

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