2 de julio de 2012

Obsoletos del mundo, uníos

Seguramente usted ya habrá oído hablar de la obsolescencia programada, según la cual las cosas (lavadoras, portátiles, televisores, pero también zapatos o ropa) están pensadas para que duren un determinado número de años, pasados los cuales se averiarán indefectiblemente y romperán, de modo que su reparación sea tanto o más costosa (si acaso encontramos a quien sepa y quiera realizarla), que comprarlas nuevas. Cierto que es como la teoría de la conspiración aplicada a nuestra vida cotidiana, pero como en toda teoría conspirativa basta muy poco para encontrarla verosímil.

Esta es la historia: alguien compra una impresora, una buena impresora. Un día, sin más, deja de funcionar. El técnico oficial, en cuanto ve el modelo, anticuado, arruga el gesto: le confirma que el arreglo le saldrá más caro que comprarse otra nueva. Compungido, el dueño vuelve a su casa sin aceptar que su impresora se haya infartado de ese modo, sin compostura posible. Pulsa algunos foros de internet, y en uno alguien le menciona que cierto ruso dispone de un software, gratuito, naturalmente, útil para esa clase de averías. Lo localiza y lo descarga con alguna prevención temiendo tal vez un contagio por virus; allí se le explica que esas impresoras tienen en su memoria una orden según la cual, alcanzado un número de miles de copias, se pararán automáticamente. Tras una intervención sencilla, logra  desbloquearla, y la impresora vuelve a funcionar como antes. Final feliz. No sé si esta será o no una leyenda urbana como la de los cocodrilos y las alcantarillas de NY, pero esta que voy a relatar a continuación no lo es en absoluto. 

Al artículo que estás leyendo, hace dos días le hubiesen faltado la mitad de las erres, porque por más duramente que percutía yo en esa tecla, se resistían a aparecer en pantalla, nunca mejor dicho, erre que erre. El técnico oficial, que habló de complejos y minuciosos test, tras asegurar que “era imposible” desmontar una sola tecla, fue tajante: o un problema de este mismo teclado, en cuyo caso habría que cambiarlo entero, o un problema de sistema. En el primer caso, unos 300 euros; en el segundo... más o menos. Por suerte y dado el volumen de trabajo y de reparaciones en ese taller en el que todos llevaban batas blancas como los de la Nasa, le pusieron a uno en una lista de espera, de modo que también yo volví a mi casa apesarado por el diagnóstico y furioso por la pérdida de tiempo. Pero la única ventaja de tener mis años es la de tener también hijos en edad de navegar por internet que creen en la teoría de la obsolescencia programada y en la fraternidad y altruismo universales. En un vídeo de youtube  un norteamericano muestra cómo desmontar las teclas de ese modelo de mac y limpiarlas. Ciertamente se trata de una operación delicada, que ha de realizarse con habilidad y mimo, pero nada que no pueda acometer un espontáneo con un pequeño destornillador y culminar en menos de dos minutos, al cabo de los cuales podrá ver como sus erres vuelven a saltar libres como corderitos. Llegados a este punto recordó uno súbitamente la cita con el servicio técnico. ¿Deberíamos referirles lo sucedido, tal vez insultarlos un poco, faltarles al respeto? No, en absoluto. Sí contarlo aquí, convencidos de que con ello estamos haciendo mejor y más duradero al mundo, y más fraterno.
        [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 1 de julio de 2012]

9 comentarios:

  1. Sí, sí, todo eso de la erre está muy bien, don Andrés, pero esta noche, en estos momentos, de la única erre que hay que hablar es de la R mayúscula, es decir, de La Roja. Y déjese usted de problemas y melancolías, hombre de Dios. ¡¡¡Viva España!!!

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  2. Suscribo plenamente. La pena es que sólo nos una la roja, cuando hay otros motivos de orgullo que ocultamos.
    Enhorabuena y mucha felicidad. Lo dice alguien que no es tan futbolero....

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  3. Andrés, aprovecho la feliz oportunidad para reiterarte mi agradecimiento por haber escrito Las armas y las letras. Mi agradecimiento y mi admiración por esa obra maestra que te habrá ocupado muchos meses de documentación emocionada. Lo que no logro entender es por qué ciertos sectores de la cultura se obstinan en desconsiderarla, cuando se reconoce enseguida tu esfuerzo por evitar tendenciosidad. Hay pasajes bellísimos y descubrimientos emotivos que por más que se relean no pierden un ápice de interés. Un abrazo.

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  4. Es muy posible que haya empresas que deliberadamente provoquen que sus productos duren tiempo limitado, para obligar a los consumidores a comprar otro producto similar pasado un tiempo. Por otro lado, el mundo de la moda vive de eso, y todos bailamos a su compás. Muchas personas se desprenden de ropa en buen estado porque ha pasado de moda. ¿Y quién decide que algo ha pasado de moda?

    Junto a lo anterior hay otra cuestión, y es que los arreglos que tienen que realizarse manualmente (como el descrito en la entrada) son costosos por el tiempo que lleva hacerlos: tiempo de trabajo humano. Mientras que la fabricación de un producto nuevo se hace industrialmente por una máquina y eso economiza costes. Así es como está desapareciendo todo el trabajo manual: artesanos, zapateros, talleres de reparación de electrodomésticos, etc.

    En poco tiempo iremos a una rápida sustitución de oficios humanos por robots (me refiero a máquinas sofisticadas, no a esos androides de la ciencia ficción), lo que provocará un aumento aún mayor del paro.

    Si no hay un reparto del trabajo ("trabajar menos para trabajar todos") preveo un rebrote del viejo ludismo (cuando los campesinos destruían tractores y cosechadoras porque les robaban el trabajo).

    AITOR SUÁREZ

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  5. abusos de los servicios técnicos sobre los legos en la materia: no es q den gato por liebre, es q arramplan con el gato, con la liebre, y con el mastín... a beneficio del sanedrín, eso sí, aunque pasa en todos los ámbitos, no digamos en el sacrosanto de la literatura.

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  6. Es lógico, estamos en la cultura de lo perecedero ( los alimentos frescos son los buenos, parece ), si los aparatos fueran perennes acabaríamos con el sistema
    Valdano dijo " el fútbol es el problema más importante de los pequeños problemas ".
    Chao

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  7. Para un mundo mejor no descarten una futura ley de obsolescencia cuyo lema sea ..entrega la cuchara al cumplir los 70
    saludos

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  8. Seguramente este es el mismo Servicio Técnico que por una avería de un ordenador Mac me cobraron 530 euros. Me cambiaron la placa base. La avería no se arregló. Cuando pedí que me devolviesen la placa base antigua dijeron que la habían mandado a Holanda para reciclarla. La solución a la avería era un termostato que no llegaba a 30 euros. Todavía esto esperando que me devuelvan los quinientos euros.

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