16 de julio de 2012

Que se pinten ellos

El inicio de este artículo va a ser uno, pero adonde se quiere llegar es a otra parte. El inicio es este: Antonio López es un pintor español. Antonio López va a pintar el retrato del señor Álvarez Cascos al que este tiene derecho por haber sido ministro de no sé qué en tiempos de no sé cuándo. El señor Álvarez Cascos, siendo ministro de no sé qué, le encargó al señor López sendas cabezas para la estación de Atocha, y digo sendas porque se le pagaron en su día al señor López a través de la galería del artista, Marlboroug, de la que era directora la señora de Cascos. Las cabezas,  “uno de los trabajos más maravillosos posibles”, en opinión del propio López, pueden verse en Madrid, haciendo compañía a las esculturas de Fernando Botero, pintor colombiano. Nada de todo esto sería reseñable de no haber mediado dos hechos significativos: López percibirá por el  mentado retrato 190.000 € que pagará el erario público y López, ante la oleada de comentarios de gentes indignadas, replicó no menos indignado: “Con la que está cayendo en España, con unos problemas de una magnitud tremenda, no entiendo las críticas”. Lo que no resulta fácil de entender es si lo cree porque 190.000 euros frente a los 23 mil millones de Bankia no son nada, o por alguna otra cosa que se nos escapa. Como era de temer, las palabras de López fueron un cubo de gasolina arrojado a una hoguera, y las críticas arreciaron.

Hubo incluso quienes sugirieron que López pintara gratis el retrato, pero no creo que se les logre. Picasso tuvo el cuajo de cobrarle a la República por  el Guernika una suma desorbitada en plena guerra, cosa esta en verdad de magnitud tremenda, y no parece que López quiera ser menos que Picasso, aspiración legítima. 

Pero decíamos al inicio que el punto de llegada de este artículo quería ser otro. ¿Cuál? Lo formularemos con otra pregunta: ¿Por qué razón van los españoles a sufragar el retrato de sus ministros, cuando es cosa probadísima que muchos de ellos fueron pésimos y no hicieron méritos sino para verlo arder en una pira? Se supone que subirán a las paredes de los pasillos correspondientes como un reconocimiento del Estado a su bla, bla, bla, pero lo cierto es que cuando alguna vez hemos recorrido alguno de esos pasillos de ministerios, tribunales y demás instancias superiores, los rostros y nombres  de los próceres ya no nos dicen nada, sí las fechas: allí están, en ristra, los servidores de Alfonso XIII, de Primo de Rivera, de la República, de Franco, de la Democracia. ¿Estamos seguros de que los queremos ahí? ¿Al lacayo que firmó sentencias de muerte y al que hubo de exiliarse para no darle más trabajo al verdugo? ¿Al que propugnó una ley prudente junto al que la retiró porque era un necio o un esbirro? Hace unos años Pilar del Castillo resolvió el trámite  pintando su autorretrato, gratis por supuesto, gesto simpático que señalaba el camino a sus colegas. Es seguro que los señores ministros, presidentes de gobierno y Cortes y demás no nos dejarían grandes obras de arte, si se decidieran a pintar su autorretrato, pero sí mucho más baratas, y sobre todo unos interesantes documentos para los estudios psicológicos, cosa en todo caso más regocijante que unos retratos académicos en los que todos, pintores y políticos, parecen querer sólo dar el pego.
          [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 15 de julio de 2012]

13 comentarios:

  1. Con una foto, y solo de perfil, según su ramalazo ideológico,les bastaba a la mayoría. Debe ser, digo yo por buscarle una explicación, que siendo ministro se pierde contacto con la tierra y se inunda uno de narcisismo, rodeado de palmeros entusiastas.
    Juro que cuando lo sea me daré por satisfecho si me dedican un apunte a sanguina, como los que hacía yo en mis años de estudiante a los gitanos en el Círculo de Bellas Artes.

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    1. Que el mismo día del cese vaya el Ministro del ramo con éste a la Plaza Mayor de Madrid donde un dibujante en paro y al azar le hará una caricatura por 20... si, si ¡¡20!!Euros, que luego podrá recuperar con el oportuno recibo de pago.

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  2. Estos casos de los retratos de tanto maula están adquiriendo tintes bizarros . El señor Botero sufragó el Museo de Medellin con muchos millones de dólares y obras , lo menos que podría hacer Lopez es donar . Tampoco pensemos que Lopez es un Francis Bacon o un Freud .
    Lo mismo se puede crear un " museo del horror electoral " y sacarle algo de guita a tanto desaguisado .
    Chao

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  3. Por fin, Álvarez Cascos colgado...de la pared ¡eh!, de la pared.

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  4. La gran vergüenza es que, mientras se despilfarra el dinero en cuadritos a mayor gloria de ciertos personajes, se recortan las pensiones, se rebaja el sueldo de los funcionarios y se instaura el repago en la sanidad pública.

    El cuadrito es sólo un síntoma. El gobierno de Rajoy está haciendo pagar la crisis a la pobre gente, mientras la clase política sigue en sus poltronas: consejos asesores y audiovisuales que no sirven para nada (más que para colocar amiguetes), batiburrillo de defensores del pueblo autonómicos (por cierto, el Síndic de Greuges catalán sigue sin dimitir), embajadas regionales de pacotilla, televisiones autonómicas que cuestan un potosí y no aportan nada (más que manipulación)...

    La sociedad, cada vez más, ve a los políticos como una casta indeseable que esquilma y arruina a las familias españolas. Y ahora hablemos del cuadrito.

    AITOR SUÁREZ

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    1. Hay otro cuadrito más siniestro, el de la imaginación dialogando con la razón. Se podría ver a otro gobierno más capaz y solidario que no aplicara con tanta frivolidad recortes salvajes. La razón, vuelta de perfil como La Esquilina, les exigiría dejarlo todo como estaba, porque si con los hachazos de la semana pasada sube la prima de riesgo y baja la bolsa eso significa que las medidas adoptadas son tan absurdas como innecesarias. Y,por supuesto, un buen corte de mangas a Bruselas, para que se enteren de lo que es España.

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  5. Bravo! además qué ridículo el retrato a posteriori, eso para la posteridad. Además seamos prácticos, desde que existe la fotografía esos retratos son absurdos, pero sobre todo caros para el contribuyente. Creo que Antonio López es un buen pintor sobrevalorado por el sentido conservador de la élite aristocrática española.

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  6. Cuánto echamos de menos al querido Berlanga !!! incluso ya tan sólo por desear una nueva película suya sobre los tiempos que corren.

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  7. Y lo que cobró B.Torrens de los retratos de Felix Pons y de Bono.... quieren dar el pego-pago con el dinero ajeno.

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  8. Si el desfalco y el despilfarro consiguiente ya están hechos exijo ver dicho cuadro ya que he pagado alguna pincelada.

    No vaya a ser que dentro del puntilloso estilo hiperfigurativo del autor podamos ver alguna zona oscura de ese personaje. ¡Qué hermosa ocasión para el pintor López de comportarse como Goya o Velazquez a los que no estoy seguro que admire.

    Quiero ver ese cuadro y quiero verlo aquí, en mi ordenador, que bastante ya he pagado.

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  9. Contra el vicio de pedir dicen que está la virtud de no dar. Al parecer fue el anterior ministro José Blanco el que aprobó el gasto que conlleva el capricho de Álvarez-Cascos.
    El caso del cuadro nos da una idea del funcionamiento real de, permítanme la expresión, la “casta política”. De la cortesía al compadreo media una línea que en política parece ser muy fina debido al trato asiduo y constante que los políticos “profesionales” mantienen durante largos años de actividad parlamentaria. Es lógico que en momentos de grave dificultad los ciudadanos se fijen en todas estas “minucias”, llamadas en recientes tiempos que ya nos parecen muy alejados, como “chocolate del loro”. El caso es que en la actualidad hemos llegado a la situación en que el chocolate que antes alimentaba al loro se antoja imprescindible para que los que mantienen al loro puedan llevarse un pedazo de pan a la boca. Aún están a tiempo de inmortalizar, si es que realmente merece la pena hacerlo, al señor Cascos con algo más baratito.

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  10. Todos a la cárcel , un retrato a la sociedad española y su deriva , gran Sazatornil y gran película
    ,

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  11. Ya decía aquel que todo era cuestión de medida y que nada en este mundo es esto o lo otro sino en función de su comparación con lo demás. Todo esto viene a cuento de que acabo de enterarme del precio de la escultura que a mayor gloria del señor Fabra se ha levantado en el aeropuerto fantasma de Castellón por el "singular" artista de la tierra, o del terruño, Ripollés. 300.000 euros por una obra que prefiero no calificar, para tener una buena digestión de la cena, hacen que el retrato de Antonio López sea una ganga, aun para los sufridos y pacientes contribuyentes españoles.

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