20 de julio de 2012

Un cumplimiento (en el estudio de JLH)

EN el estudio de nuestro amigo, una vieja casa de la Colonia Obrera, no hay una sola silla donde sentarse ni un rincón en el que quedarse de tertulia, porque todo él es lugar de trabajo. A diferencia de los estudios decimonónicos, del gusto de los orientalistas Delacroix o Fortuny, tan teatrales y decorativos, recargados de divanes, almohadones, muebles, telas y objetos exóticos (mandolinas y balalaikas, espingardas, kaftanes y cimitarras), en este sólo hay muestras del trabajo del escultor, moldes, torsos, manos, bocetos, dibujos pinchados en la pared, a menudo sepultados bajo polvo de años. Ese polvo es al arte lo que el musgo a las piedras, tiene su encanto y su poesía.
Con las fotografías que Castro Prieto ha hecho a lo largo de estos dos o tres últimos meses y el pequeño escrito de uno, el fotógrafo hará un libro de tres ejemplares, uno para el escultor, otro para el fotógrafo y otro para el poeta. 
Se parecerá algo a La seda rota, y será muy distinto a este. Se parecerá porque Castro Prieto y yo seguimos siendo los mismos, más o menos, pero Julio López se parece poco a los Madrazo, y su trabajo menos aún. En cuanto al lugar, la casita de la colonia proletaria, nada, si lo comparamos con aquel piso suntuoso de la calle Príncipe de Vergara.
Las obras se hacen un poco solas, y este libro se hará solo, como solos estamos haciendo cada cual lo nuestro... y lo de todos, para nosotros y para todos. Pues eso es el arte y no otra cosa, dicho con la mayor humildad: un cumplimiento.

Julio López Hernández al fondo, Juan Manuel Castro Prieto, de espaldas detrás de su cámara, y a  la derecha  AT. Foto de Rafael Trapiello. 17 de Julio de 2012.

6 comentarios:

  1. Muy hermosas y certeras sus palabras del último párrafo. Por mi quehacer, entre grandes papeles sobre grandes mesas, las participo plenamente, aunque la informática nos ha robado la parte artesanal y a veces uno tiene la sensación de haberse desgajado por completo de la tradición. Añoro los muchos años de lápices, sanguinas, tintas, tiralíneas y compases. Había entonces imperfección gráfica y menos rigor, pero también más autenticidad.

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  2. El arte fue siempre creación individual (el artista y su obra) hasta la irrupción del cine. Y así tenemos, frente al músico (uno) que compone, frente al pintor (uno) que dibuja, frente al escritor (uno) que relata... una legión de actores, regidores, guionistas, decoradores, cámaras, tramoyistas y atrezzo, diseñadores de efectos especiales, montadores, encargados de vestuario... Y todo ese ejército de gente para hacer (las más de las veces) una película mediocre.

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  3. Un estudio con esas trazas es la cocina para la creación.

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  4. Se ve que ha esculpido a grandes poetas y por algo será , el bajorrelieve dedicado a Jorge Manrique en Paredes de Nava es espectacular
    Chao

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  5. Una pequeña observación para el "zumo": el teatro tiene como dos milenios y medio a las espaldas, y desde el principio necesitó de más de una persona para ponerse en pie. Tan es así, que se supone que el que Shakespeare (nada menos) no se preocupara de editar sus propias obras, que corrieron el riesgo de perderse, se debe probablemente a que consideraba que la publicación real, lo que de veras le interesaba, era la representación (fue empresario teatral, entre otras cosas), no el texto, que seguramente veía como una especie de guión. La ópera anda cerca del medio milenio, y no pocas (y algunas entre las mayores) se han escrito en contacto directo con cantantes y otros especialistas, que más de una vez intervinieron directamente en la partitura; cuando no se han escrito pensando específicamente en un cantante determinado, y teniendo en cuenta, al escribirlas, las características particulares de su voz... La historia es, me temo, un poco más larga, y un poco más complicada, que como él, o ella, nos la cuenta.

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  6. Gran escultor (su hombre del sur es magistral y especialmente atrayente para mí que siempre, no sé por qué, me fascinaron las estatuas yacentes), gran fotógrafo (la luz del espíritu) y gran escritor (comprometido con el cumplimiento)

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