23 de noviembre de 2012

El molino ya no está

EN el inagotable pozo artesiano que son las cartas de Vincent Van Gogh, uno de los grandes monumentos del ser humano, uno de sus pilares más firmes, como el tajamar que parte en dos las corrientes más enfurecidas de la existencia, esta línea que incluyó a modo de epígrafe en la carta que le escribe a Theo en 1884:

    El molino ya no está, pero el viento sigue allí.

¿No cabe en esas pocas palabras toda la poesía elegíaca del mundo? Recuerda al mar que el ángel quería meter en el hoyo de la playa de Cartago, en presencia de Agustín. Pero hay algo en ella, además, que excede lo elegíaco, una como alegría vangothiana, la proclamación de que lo que permanece, la vida, se sobrepone al pasado, sin borrarlo. Pues es evidente que el molino sigue, vive, en el recuerdo del pintor. Y ahora, en nosotros.


Van Gogh, Molino de Montmartre, 1886

12 comentarios:

  1. Un texto poderoso , súper poético y que da mucho de pensar . Excelente lo del pozo artesiano ( no sabia lo que era ) .
    De Van Gogh ¿ Que más puedo decir ?
    Saludos

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  2. Haikus de ausencia

    Son las diamelas
    reminiscencia blanca.
    Solar vacío.

    Como en un sueño,
    azahar del limón.
    Semana Santa.

    Del alpechín
    neto, firme, desnudo,
    queda el aroma.

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  3. Tratando de recordar. Las neuronas, con su molino, parecen ir no estando. ¿No era el niño el propio san Agustín? No, al revés. En la playa, San Agustín se tropieza con un niño cualquiera que va llevando a su hoyito viaje tras viaje todo el agua del mar; sin piedad, el santo lo desencanta enseguida. Caramba, hombre, auxilio, ocho, ¡no veo el ángel por ningún lado!

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  4. ¿No era Agustín el que quería meter el mar en el hoyo, en presencia del ángel?

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    1. No.
      Esta historia la recuerdo, difusamente, de un libro de la escuela llamado "Lecturas de Oro". San Agustín paseando por la playa se acerca hasta un niño que está jugando en la orilla y le pregunta, sin saber que es un ángel, que está haciendo.
      Tras responderle que quiere meter todo el mar en el pequeño hoyo que está haciendo, Agustín le dice que es imposible y el niño, revelando su naturaleza angelical, le responde algo así como que igual de difícil sería meter el misterio de la creación en la cabeza, la razón, de un hombre.
      Hay que decir, para entender esto, que San Agustín es una de la cabezas mejor amuebladas que he leído, por ejemplo, en sus Confesiones. Quiero decir, que es un santo que usaba de una lógica implacable y de un razonamiento que delataba una fina inteligencia que siempre usó hasta sus límites y no menospreció como otros santos más apoyados en la fe o el sentimiento.
      Lo que el ángel le dijo a San Agustín aquel día es, en esencia, lo que Schopenhauer vendría a decir más tarde: la imposibilidad de conocer la realidad mediante la razón ante la ineludible y problemática relación entre sujeto y objeto en la percepción de la misma.
      En cuanto a la cita de Van Gogh, si bien es posible interpretarla en clave poética, tiendo a creer que se trataba de algo más apegado a los objetivos artísticos del pintor: plasmar lo imposible, lo invisible, el viento. Así lo creo por los cielos, las atmósferas, que aparecen en sus cuadros en su etapa final, cielos girando como torbellinos en torno a soles y estrellas, como si quisiera reflejar, plasmar, la invisible energía del universo y de la vida.

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    2. Lecturas de Oro... Gracias, bmh, por hacernos ver tan bien la historia con ángel.

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    3. Es verdad, gracias por recordarme tan bella y profunda historia.

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  5. podría también decirse, a lo Alonso Quijano, "los molinos ya no están, pero los gigantes siguen allí".

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    1. Toda la gracia, señor Monteposso.

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    2. Si este señor sigue así conseguirá despertar al dinosaurio de Monteposso.

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  6. La percepción es extraña . Se puede dar el caso de que no veas algo real porque no está en tu mente , cuando Robert Cook desembarcó en Nueva Zelanda los aborígenes veían las personas desembarcando pero no veían la embarcación .
    Chao

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