17 de diciembre de 2012

La caravana pasa

¿Importa mucho que en el portal de Belén no hubiese ni buey ni mula? Interesado por esta reciente afirmación del papa Benedicto XVI, ha buscado uno informaciones y estudios al respecto, y se ha encontrado con que eso era algo casi del dominio público, y que por tanto hemos sido los últimos en enterarnos, como a menudo sucede en las familias con algunos de los secretos que más les atañen. Y, claro, al no haber ni buey ni mula, tampoco hubo pesebre, dejando sin sentido  el celebérrimo ripio, obra de José María Carulla, autor de una Biblia en verso: “Nuestro Señor Jesucristo/  nació en un pesebre. / Donde menos se piensa / salta la liebre”). Y con toda probabilidad ni siquiera nació en Belén, donde por la fecha en que lo hizo no hubo empadronamientos, y porque en aquel tiempo se conocía a las personas por el lugar de nacimiento, y Jesús fue siempre Jesús de Nazaret, de donde se le supone oriundo. Los historiadores y exégetas que se ocupan de estas cosas han ido demoliendo otra serie de creencias arraigadas en la tradición cristiana, referidas a los padres y parientes de Jesús, con conjeturas más o menos plausibles, aunque no olvidemos que cien conjeturas no hacen una evidencia. Pero la pregunta es esta: ¿Importa en verdad que no haya habido mula ni buey ni pesebre en el nacimiento de Jesús? ¿Que no tiene sentido seguir hablando de belenes? ¿Arrumbaremos por ello los miles de obras maestras, pinturas, esculturas o poemas que a diferencia del pobre ripio, son un dechado de magia y de belleza?

Pues digámoslo ya: lo que nació en Belén o Nazaret, con o sin bestias como testigos, en un pesebre o en una cama, de un albañil y una pobre muchacha analfabeta o de un carpintero y una cándida y angelical criatura, no fue una determinada iglesia, ni una religión concreta con su papas y obispos, sino la esperanza de hacernos mejores. Y, en lo que nos concierne, nació allí lo más puro de la infancia de la mayor parte de nosotros, los días en que veíamos que en nuestras casas reinaba una alegría sincera acaso porque también nuestros mayores recordaban sus propias infancias y los días en los que fueron verdaderamente felices, a menudo ya demasiado lejanos. En Belén se alumbró la posibilidad de que niños y adultos vivieran juntos, en completa igualdad, la realidad de sus sueños sin jerarquías, la fascinación de todos ante un mundo más justo. Belén es ya sólo una metáfora, el espejo en que nos miramos y vemos lo mejor de nosotros y lo mejor de los demás, sí, como en esas películas de Capra que hacen llorar a los más sensibles y enmudecer a los que no quieren  parecer sensibles.

Así pues, no era necesario que viniera nadie a desengañarnos. Porque las verdaderas figuras del belén están tan arraigadas ya en nuestro corazón que son indestructibles: el recuerdo de los seres queridos ausentes, el pensamiento en aquellos que en tales días no podrán ser felices y, principalmente, la conciencia de dicha de quienes lo son, siquiera de modo pasajero en esos días. Lo demás lo dijo mejor que nadie Rubén Darío: “La virtud está en ser tranquilo y fuerte; /con el fuego interior todo se abrasa, / si triunfa del rencor y de la muerte, / y hacia Belén... ¡la caravana pasa!”. 
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 16 de diciembre de 2012]

16 comentarios:

  1. Estoy en todo de acuerdo con usted, excepto en algunas afirmaciones excesivamente simplificadoras. Soy de los que piensan que la razón humana resulta muy pequeña para explicarse lo grande. Este ejercicio diario es una buena terapia y se practica además la tabla de la humildad, que tampoco está nada mal para caer del burro sin romperse la espalda.

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  2. claro, a los niños, en ellos vive -o vivía- la ilusión de la Navidad, no les abruma esa exhortación compulsiva y farisaica a ser felices por decreto, para ellos era tiempo de ilusión y... de regalos, aunque ahora todo el año pareciera Carnaval.
    saludos

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  3. PREGUNTAS PARA ENFURECER A DIOS

    ¿Había mula y buey en la cueva donde nació Jesús? Si no había mula y buey, ¿cabría la posibilidad, siempre remota, de que cualquier otro animal acompañase al recién nacido? (En fin, este último supuesto habría que avalarlo con la investigación correspondiente).

    ¿Cree usted en Dios o acaso es ateo, agnóstico, creyente-practicante, creyente-nopracticante o presocrático?

    Los caballos de las cuadras, en el cuento de "La Bella Durmiente", ¿también son presa del sueño maléfico de los cien años? Algunas investigaciones ponen este punto en cuestión.

    Los Reyes Magos... ¿Son "realmente" los que nos traen los regalos el seis de enero de cada año? ¿Podrían ser unos terribles impostores? ¿Impostores de padres, abuelos, cuñados o cualquier otro miembro de la tribu?

    ¿Existen los monstruos dibujados en el mono de dormir de mi nieta Ana? Ella dice que duerme más relajada desde que están con ella. Solo uno es más inquieto y se despierta un poco. Ana, como niña de siete años, jamás hizo preguntas sin sentido, como toda esta caterva que llevamos haciendo.

    Sería hermoso acabar nuestros días sin haber perdido la necesaria inocencia, aunque sea arduo el esfuerzo que hay que hacer para mantenerla. La inocencia, lo más real frente a la roma y estulta “realidad”.

    “Porque sueño, yo no lo estoy” (loco), dice Léo Lauzón en la película franco canadiense “Léolo”.

    Frente a la real irrealidad, la absoluta certeza del sueño.

    Aquí cerca tengo el Nacimiento. Me gusta esta periódica repetición. Observo en el establo la mula y el buey, tan plácidos; no se dan por aludidos. Nos regalan su presencia sin hacer preguntas.



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    1. Hermosas reflexiones que desentumecen. Tampoco la mula y el buey son capaces de comprender su extemporáneo cuestionamiento, y menos por parte del papa.

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    2. Ripio de agradecimiento:

      Ni Marte ni Cristo Rey
      rimaron a gusto nunca
      con la mula o con el buey.

      Ripio del que me redime el buen "trébol" de Jorge Guillén que me ha hecho recordar:

      "¿No es muy humano que rimen
      a fuerza de tanta fuerza
      guerra y paz, justicia y crimen?"

      Para suerte suya (y de su nieta Ana), su palabra reclama aquí inocencia, rehuye horrores. Mejor así.

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  4. Facundo Cabral decía que llevamos más de 2000 años celebrando el nacimiento de Jesús, y no el de Herodes. Y añadía "Por algo será".

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  5. Mi dios es de barro, como el buey y la mula, como yo, como todos. De barro.

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  6. El caso es que al decir la verdad se encontró con que perdía credibilidad , vi una entrevista en TV al respecto y unas señoras contestaron: " los verdaderamente católicos seguiremos haciendo el Belén como siempre " y " no sabe lo que dice , no està bien "
    Saludos

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  7. yes, we can. En elpais.es votar a la major novela.

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  8. me gusta la palabra botarate porque hasta un niño que la oye por primera vez sabe lo que significa. Esta, como 'moratoria', es de las que se la refanflinflan: tienen dos vocales más a su disposición, pero ni caso. Podrían tener más vocales distintas, como murciélago o subsecretario: ni caso.

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  9. " quería engañar a mi mente con este escolasticismo al que tenemos tanto apego para no percibir la vida real " dice Tío Vania en en Vania en la calle 42 , pelicula de L. Malle con guión original de Chejov adaptado por David Mamet . Parece que el Papa hace un guiño a la teoría de liberación con este cambio filosófico , otro personaje dice " no es bueno destruir lo que luego no podemos construir " y la visión cosmogónica de cada persona exige una consideración . Grave error , pero el Vaticano es un sitio donde pasan cosas raras ( " el proceso " del espía o los crímenes del guardia suizo ) aunque a Benedicto le veo buena voluntad .
    Chao

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  10. Y sin embargo el calor animal del buey y de la mula, rojo él, gris ella, plácidamente sentados en su lecho de paja, nos daba a muchos, de críos, una idea clara de lo que significaba la Navidad: el calor, la cercanía, la paz más allá de toda razón, un sentimiento primario y animal de estar ahí juntos, simplemente estando, sin ser necesarias palabras ni razones, como los animales se juntan en sus madrigueras y nidos para darse calor y compañía cuando afuera hace frío y rondan los peligros.

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  11. Es una pena que personas de tanta presunta inteligencia, como el Papa, dediquen su perspicacia a esa ciencia ficción de la teología. Hay que tener mucho tiempo libre y alguna remota conexión con el más allá para estarse investigando si hubo buey o mula u orangután. La iglesia siempre atenta a las cosas más transcendentes. Y mientras la navidad va por dentro. Es el tiempo del tiempo. Somos los que no están. Di, Muerte, ¿do los escondes e traspones? Ay.

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  12. Es curioso que el Papa deseche la idea plausible del buey y el mulo y afirme de forma categórica y sin asomo de dudas un hecho cuando menos extraño: que la virgen pariera sin haber conocido varón. Yo, la verdad es que no entiendo nada. La humanidad aún no ha salido de la infancia.

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  13. Y a todo esto, alguien podría leerse el libro del Papa http://www.amazon.es/La-infancia-de-Jes%C3%BAs-ebook/dp/B00AB3AUOW/ref=pd_sim_kinc_1 O, a lo mejor es que con los prejuicios y las simplificaciones naifs tenemos suficientes.

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  14. Venga ya , ¿ De que vas ? Haciendo proselitismo de una secta y calificando a los demás , un aficionado no lee eso ni loco , aunque muchos lo compraran para presumir de rectos y solidarios Yo veo unos comentarios muy respetuoso excepto el tuyo que criticas cursi y encima nos colocas publicidad . Cualquier simple sabe que el papa ha escrito un muermo.

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