3 de diciembre de 2012

Lo peor de ser pobres

CUANDO llegó el Crac de 1929 algunos banqueros y bolsistas se arrojaron al vacío desde los rascacielos. Fueron las víctimas de las finanzas. Lo mismo ocurría con los ejércitos. Durante la primera Gran Guerra generales y soldados marchaban al frente a pelear y matar o a que los matasen. Pero comprendieron que ni eran tan listos ni tan fuertes si las primeras víctimas tenían que ser ellos mismos, de modo que desarrollaron tácticas financieras y militares que les permitieran salvar su dinero y su pellejo en caso de que viniesen mal dadas. Les ha llevado mucho tiempo, pero puede decirse que los resultados son óptimos: se suicidan otros y mueren otros. Aunque los causantes de la ruina financiera sigan siendo los mismos que en 1929 y movidos por razones parecidas, la codicia y la usura, harían el ridículo suicidándose: eso se lo han dejado a los pobres, por lo mismo que en las guerras procuran que no mueran los soldados, como había ocurrido siempre, sino la población civil que no ha podido escapar de bombardeos y fuegos cruzados, o sea, también los pobres. A todos se nos hiela la sangre cuando oímos el número de víctimas civiles en las guerras de Irak o Afganistán; a todos se nos ha apretado el corazón cuando se nos ha dicho que tal o cual persona se ha arrojado al vacío al írsele a desalojar por un desahucio de la casa donde vivía. 

Los lectores de esta página acaso recuerden que en ella se ha hablado alguna vez de las ventajas de una vida austera y sencilla, de la frugalidad frente a la glotonería, de la austeridad frente al despilfarro y del aprovechamiento de los recursos como alternativa a su consumo indiscriminado, del crecimiento en profundidad o elevación frente al crecimiento extensivo, en definitiva, de la virtud de aprender a ser feliz con poco para evitar ser desdichados en la abundancia, si acaso no lo somos como consecuencia de ella. No le importaba a uno que hubiera tales o cuales ricos, no envidiaba sus mansiones de gusto saudí ni sus yates o aviones ni sus fiestas. Le bastaban a uno bien pocas cosas: un trabajo justamente remunerado, lo preciso para poder tener un techo, unos cuantos libros, tres comidas al día no por frugales menos sazonadas, tiempo libre para dar de vez en cuando un paseo por el campo o visitar alguna ciudad especial, abrigo para el invierno y refresco para el verano, y claro la salud para poder disfrutar de unos pocos amigos y una pequeña familia bien avenida. Puede alguien desear muchas más cosas, desde luego, pero dudo que pudiese nadie desearlas mejores.

Pues bien, estamos llegando a un punto en que ya ni siquiera les servimos pobres. Nos quieren en paro, sin casa, sin libros y, a ser posible, muertos. Preferirían, desde luego, que los muertos se quitaran de en medio con mayor discreción (lo de suicidarse deben de considerarlo un plagio de mal gusto y trasnochado), y seguramente en este momento están trabajando codo con codo los Gobiernos y los banqueros para lograr una reducción tan apreciable como discreta de la población mundial, porque deben de encontrar irritante que una sola mujer que se arroja al vacío haya podido detener todos los desahucios.
     [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 2 de diciembre de 2012]

19 comentarios:

  1. La vigente Ley Hipotecaria, que data de 1909 (!), es la causante de todo este desastre: de la burbuja inmobiliaria y de que a la banca no le convenga financiar a la Industria. Si esta ley no se deroga es porque los dos grandes partidos de nuestro país han estado y están de parte de los banqueros y de los promotores inmobiliarios, en lugar de situarse al lado de aquellos ciudadanos que están siendo privados de su derecho constitucional a "disfrutar de una vivienda digna."

    ResponderEliminar
  2. Gran artículo, don Andrés. Lo de su ideal de vida me parece insuperable y realmente creo que la mayoría pensamos eso. No debería ser tan difícil garantizar eso, pero como siempre la codicia no tiene límites.

    ResponderEliminar
  3. Estoy por escuchar a un político " cometió un suicidio " en vez de " se suicidó " , de hecho el suicidio ha sido el arma empleado por el Islamismo para conseguir un nuevo orden y lograr a su vez la democracia en el mundo árabe . De ahí el temor que inspira a los gobernantes .
    Si pudieran nos exterminarían , pero ya no hay quien tenga la manija como la tuvo Truman cuando tiró las bombas en Japón , Iran es intocable e imposible destruir su arsenal atómico . La caja de Pandora contenía el átomo y de momento solo Alemania cierra centrales mientras hay dudas se pueda colocar el nuevo sarcófago francés en Chernobyl .

    ResponderEliminar
  4. Plas, Plas, Plas.
    Lástima que al ritmo que van éste tipo de opiniones las acbarán prohibiendo poner negro sobre blanco.

    ResponderEliminar
  5. La desconfianza en los bancos es algo que se ha trasmitido de generación en generación en las familias que se vieron afectadas por aquella crisis, en casa decían que no confiaban en un señor que sentado en una oficina se ponía a especular y jugar con el dinero de los otros. Es quizás la opinión de alguien que sufrió pérdidas aunque no se suicidó. La confianza extrema en los bancos y la irresponsabilidad de éstos y de los que fueron a pedir irresponsablemente sumas que no podían devolver ha hecho el resto, la codicia de unos y la estupidez de otros en un mundo en el que vales por lo que tienes desde el punto de vista material. Mucha gente ahora se victimiza pero cuando fueron a pedir préstamos no calcularon el porciento de eventualidades, accidentes de la vida como una enfermedad, el paro, las fluctuaciones salariales y en ésto se puede disculpar a las personas poco instruídas y fáciles de engañar, pero otras personas cayeron por la misma codicia y ambición de bienes y poder que mueve a los bancos.

    ResponderEliminar
  6. La teoría de los que mandan ahora en el mundo: "para que haya menos pobres, tiene que haber más ricos". Así que los ricos tributan menos, por ejemplo al uno por ciento (SICAV) y el resto, desde un veinte hasta un cuarenta y cinco por ciento. La obligación de un gobierno es ayudar al que más lo necesita y este gobierno lo está haciendo al pie de la letra: Bancos,empresas (toma el dinero y corre...para China), políticos afines (ya te coloco en una diputación), Iglesia Católica,Sanidad (privada), justicia para el que más lo necesita (los ricos), educación (hay mucho alumno por aula)¿quienes sobran? adivina adivinanza.

    ResponderEliminar
  7. yo me conformaría con que el Premio Planeta y demás premios de postín los "suicidaran" los Indignados, y los anónimos escritores,desahuciados de oportunidad, tuvieran su lugarcito al sol y pudieran en condiciones de igualdad escribir al lado de la lista de formidables escritores muy progresistas todos que vienen secularmente acaparando, con codicia y usura singulares, sí, la mayoría inmensa de los premios. Repásese si no los treinta últimos que pillaron la cosa esa del Planeta

    ResponderEliminar
  8. Una visión de las cosas:
    https://www.youtube.com/embed/cby2vsK8O6k

    ResponderEliminar
  9. ¿Lo peor de ser pobres? / Si sueñas, lotería.

    ResponderEliminar
  10. No estoy tan de acuerdo con la idea de atribuir todos nuestros males a la perversidad de ciertas mentes que de forma periódica nos sumen en la miseria. Detecto en esa conclusión una cierto reconocimiento al maniqueísmo ramplón que pretende purificar a las víctimas.
    Antes, ahora y después, fueron, son y serán esas mentes las culpables de enseñarnos la parte más atractiva del cebo, pero seremos muchos de nosotros los que caeremos en la tentación de morderlo.
    La sociedad española,con la ayuda inestimable de una izquierda de salón y alfombra,se ha ido aburguesando con los años, sin saber apreciar que la interpretación correcta de la vida está en la austeridad frente al consumismo y el conformismo frente a la frustración. Y de esa debilidad somos los culpables al cien por cien, ni Eva ni la manzana.

    ResponderEliminar
  11. Solo se suicido el hijo de Madoff . En las guerras se hacen estupidezes buscando alguna heroicidad
    Donde hubo muchas deserciones fue en la legión francesa durante la guerra carlista , llegando al hecho historico e insolito de que la legion Francesa pro isabelinas se enfrento en encarnizada batalla a la Legion francesa carlista de desertores ( Barbastro 1838), de hecho se saludarón antes de masacrarse.
    chao

    ResponderEliminar
  12. Yo lo que veo es cada día mas miserias, y mas ignorancia. Como botón de muestra el ultimo hit de el país. " El último libro de la trilogía escrita por el Papa Benedicto XVI se convierte en diez días en número uno en ventas en España. 'La Infancia de Jesús' ya ha sido reeditado dos veces desde que salió a la venta el pasado 21 de noviembre".
    A ver si con las próximas ediciones de asi no mas se supera ala trilogia romana papal.
    salud

    ResponderEliminar
  13. José Cancio expone una teoría que ya he visto en otros sitios, marcadamente reaccionarios en general: no hay unos culpables con nombres y apellidos, lo somos todos. SE EQUIVOCA, naturalmente. Quienes tienen sus infinitos millones a salvo en paraísos fiscales no son iguales que quienes se ven en la calle, han perdido su trabajo y/o sus ahorros, han de padecer unos servicios públicos cada vez más deficientes y peor financiados (ahora mismo, mientras escribo esto, estoy oyendo a los trabajadores del cercano centro de salud protestando por lo que se quiere hacer con la Sanidad pública), etcétera, etcétera. Ya he visto en la prensa, por ejemplo,casos de pensionistas que han de dejar en el mostrador de la farmacia las medicinas que necesitan, ya que no pueden pagarlas. HAY CULPABLES (pocos y poderosísimos) Y HAY VÍCTIMAS (la inmensa mayoría), aunque José Cancio y otros prefieran pasar por alto tan incómodo dato. Equiparar a unos y otras no me parece a mi que pueda ser más que o interés o ceguera.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se ve que usted no me ha querido entender. Reaccionario no soy, iconoclasta mucho, y enemigo del gregarismo aún mucho más. Por eso ataco la hipocresía de la izquierda y defiendo lo "políticamente incorrecto", como la religión católica y cualquier otra ideología o credo con la que no comulgue la masa. Y por supuesto rechazo el maniqueismo. Que los malos de esta crisis tengan nombre y apellidos no quiere decir que el resto, por exclusión, sean los buenos. La falta de personalidad y la adoración al becerro del oro han sido prácticas continuadas y arrebatadas de miles y miles de españoles, desde luego no el cien por cien. Para este puente, en plena crisis sin precedentes, se esperan 5.5 millones de desplazamientos. ¿Quien es el culpable de semejante despropósito?, ¿tiene sentido esta actitud, días antes de navidades? No nos engañemos invocando la tragedia de muchas víctimas para sacar conclusiones equivocadas. A esta crisis somos muchos los que hemos contribuido con nuestro grano de arena. Hay que reconocerlo.
      Y un saludo amistoso.

      Eliminar
    2. Gracias a José Cancio por el tono de su respuesta, verdaderamente amable a pesar de creer que pretendía llamarle "reaccionario", palabra que, a juzgar por cómo se describe, imagino le gustará poco. No es el caso: que ésa es una opinión que he leído en distintos sitios, y que en general dichos sitios eran de orientación reaccionaria (política y socialmente hablando) es un hecho, y lo doy simplemente como tal. Respecto a lo que él dice: 1) esa precisión de que "desde luego no el cien por cien", que antes no hacía, me parece del todo necesaria. 2) en lo que antes se llamaba el timo del "tocomocho", un supuesto tonto, en realidad cómplice del otro, ofrecía a la víctima un igualmente supuesto décimo premiado, del que se mostraba dispuesto a desprenderse por una cantidad muy inferior a la del tal "premio". No cabe duda de que ahí se jugaba con la avaricia y el deseo de aprovecharse de un semejante, por parte del timado. Ello no obstante, la ley (con toda justicia) consideraba delincuentes, y perseguía como tales, a los timadores, no al timado. Es exactamente el mismo caso: los pequeños errores o miserias personales DE NINGÚN MODO pueden equipararse, y menos aún justificarlos, a los inmensos robos financieros que, salvo a los cuatro privilegiadísimos que los cometen, nos empobrecen y perjudican gravemente (y a veces, por desgracia, dramáticamente) a todos. En su texto, AT hace precisamente una exaltación de la vida sencilla. Pero ni por un momento se le ocurre confundir a la persona normal que no la sigue del todo con los monstruosos e insaciables acaparadores de los que casi todos somos víctimas. Una confusión que, a mi parecer, José Cancio no sólo no evita, sino que contribuye a ella. Y eso es lo que yo le reprochaba, y le sigo reprochando. Es más, yo estoy convencido de que si por un muy improbable azar alguno de esos "tiburones", como a veces se les llama, leyese sus notas sobre esto, las aplaudiría con entusiasmo. No vaya a caer, pues, José Cancio, por no querer ser "gregario", en ponerse, aunque sea involuntariamente, del lado del monstruo.

      Eliminar
    3. No justifico ni la tragedia ni a los farsantes que nos han engañado, simplemente repito, como dije al principio, que no estoy de acuerdo con atribuir "todos" nuestros males a los pérfidos. Sigo creyendo, desde lo más íntimo de mi sentimiento ético, que reconocer un nada desdeñable grado de irresponsabilidad colectiva es aproximarse a la verdad de lo ocurrido en una importante mayoría de los casos. De igual modo afirmo que muchos de los que hemos censurado a Zapatero nos negamos a considerarlo culpable directo de la crisis, como pretende la derecha. Un poco de ponderación e independencia ideológica resultan muy deseables.
      Yo, que no soy ejemplo de nada, no vivo atado a ningún otro criterio que no sea el dictado por mi conciencia. Ya estuve comprometido cuando aún vivía Franco y durante la transición. Ahora observo los acontecimientos con catalejo.
      Ha sido un placer debatir con usted, pero no se radicalice poniendo una plantilla a sus percepciones sobre los discrepantes.
      Un saludo afectuoso.

      Eliminar
    4. Gracias a JC, una vez más, por la ponderación de su respuesta. Discrepamos, eso es un hecho. Yo creo haber dejado clara mi postura con el ejemplo que he puesto del "tocomocho": sus víctimas podían merecer, en lo personal, una cierta censura ética, pero los delincuentes eran otros. Por lo demás, igual que no todos los ciudadanos fueron víctimas de ese timo, tampoco me parece cierto lo de la "irresponsabilidad colectiva". Un ejemplo claro de esto puede serlo el caso de las famosas "preferentes" de ciertos Bancos y Cajas. Hay muchos casos en que, por falta de la información que debía ser obligada, los tomadores de dichas "preferentes" no sabían de hecho qué les estaban colocando; los hay incluso, y consta, analfabetos, que ni siquiera podían leer lo que firmaban (con el dedo, claro). Pero también quienes tenían algo más de conocimiento creyeron de buena fe, engañados por quienes en dichos Bancos y Cajas debieron informarles, que se trataba sólo de una inversión semejante a una imposición a plazo, aunque con un poquito más de rentabilidad. No hagamos culpables a las víctimas, por favor, que bastante tienen con lo que tienen. Y si esto es "poner una plantilla", pues lo siento: yo le llamo de otro modo. Yo, en lo personal, siempre he vivido de un modo muy austero, tanto por convicción propia como por una serie de circunstancias que sería ocioso detallar. Pero, aunque no lo hubiera hecho, no creería por eso ser un delincuente, ni tener una parte de responsabilidad en engaños como ése, o como tantos otros. No es entre la gente de a pie, en contra de lo que JC dice, donde deben buscarse los culpables de la situación en que estamos. Hay ladrones y estafadores, por importes de muchísimos millones, que son los verdaderos responsables, y están en otro lado; para desgracia de todos, no en la cárcel, donde deberían.

      Eliminar
  14. Me resulta imposible concentrar en un solo factor desencadenante el cúmulo de debilidades de la sociedad actual que se pone de manifiesto por la crisis; sería deseable reducir la cuestión a uno o dos factores pero creo que sería desacertado; las fluctuaciones a las que la economía capitalista real nos aboca según las circunstancias del mercado no han sido convenientemente previstas ni remediadas por los gobernantes europeos, a pesar que su instrucción debería ser precísamente preparar a los países para estas situaciones de crisis (se supone); AT generaliza hasta el punto de relacionar el modelo bélico actual con el drama de los desahuciados; pero resulta interesante -porque sólo en el filo de la navaja sucede- la corriente de reconsideración humanitaria que puede salir de todo esto. "La seguridad crea apatía" decía aquél.

    ResponderEliminar
  15. Hondo y conmovedor lamento de lo que nos ha tocado vivir, escrito de forma primorosa.

    ResponderEliminar