24 de diciembre de 2012

Récords sin escapatoria

EN esta sociedad masificada casi todos llevamos una vida gris y con pocos alicientes, rota por los reiterados acontecimientos deportivos y las agencias de viajes. Unos y otras tratan sin embargo de convencernos de lo contrario, de que nuestra vida es singular y afortunada. 

“¡Y además coincidió con que en esos días apenas había turistas!” decimos al regresar de Venecia o de cualquier otro destino adonde nos empujó la agencia de viajes. Es una frase cómica, pero damos a entender con ella que nuestra estancia en tal o cual lugar no se vio estorbada por la presencia molesta de los turistas, sin pararnos a pensar que nosotros formábamos parte también de esa horda que con su incesante hormigueo hace de cualquier lugar algo inhóspito. Así que cuando prorrumpimos exultantes en un “¡Y además no había turistas!”, estamos haciéndonos ilusiones, pensando:  “Éramos únicos y exclusivos”. Lo que significa la frase en realidad es otra cosa: no había gentes como nosotros, obligadas a viajar de cualquier manera y a quienes se trata como a borregos en los aviones y aeropuertos, en los hoteles y restaurantes, en los museos y monumentos. De modo que el no encontrar a nuestro lado a quienes nos recuerdan lo que somos, nos hace creer por un momento no sólo que somos unos verdaderos aristócratas, sino que lo somos en el siglo XIX, cuando apenas viajaba nadie. Sí, nadie puede dudar pues a estas alturas de que el nuestro es un mundo abrumador y opresivo en el que los individuos desaparecen amasados como en una hormigonera, con su misma grisura, desde luego, pero con una paradoja: si como conjunto esta sociedad se manifiesta compacta e indestructible, la mayor parte de los individuos que la componemos, tomados de uno en uno, seguimos siendo más insignificantes y frágiles que nunca: por ello jamás se ha valorado tanto lo excepcional. 

Y así cada día parece querer consolársenos de nuestra poquedad haciéndonos testigos de algo que se nos presenta como irrepetible y sobrehumano, tratando de convencernos de que vivimos no en unos tiempos ramplones y crueles, sino épicos y gloriosos en los que no pasa día en el que no haya motivo de festejo. Para ello se sirven, cómo no, del fútbol, el deporte de masas por excelencia. No hay semana que no se bata un nuevo récord. Son récords chorras y risibles, pero parecen valer. Hoy mismo leemos: “El mejor comienzo liguero de la historia”. Y ayer: “El jugador que ha marcado más goles de espuela en la Champions League” (es de temer, por tanto, que haya récords homologados y parecidos en otras ligas). O: “El que más asistencias de gol ha dado desde 1932”. O: “12.567 minutos sin batir”. O: “El más eficaz a balón parado: Puma López, alias Vaselina” (y sí, reconozcamos: desde Góngora nadie ha sido tan barroco en el lenguaje como los futboleros). Así que nos llenan a diario de tantas hipérboles  y récords que acaba uno exhausto, sin saber cómo defenderse de ellos. Si nos quedamos en casa, malo: nos volveremos idiotas. Pero si huimos, peor: locos, y además idiotas, pues se nos ha olvidado mencionar que la mayor parte de los que viajan lo hacen para ver a su equipo de fútbol con ofertas excepcionales de sus agencias de viajes.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 23 de diciembre de 2012]

11 comentarios:

  1. Algo parecido a los récords ocurre con las estadísticas absurdas que ofrecen algunas cadenas al retransmitir los encuentros de fútbol. Por ejemplo, cuando un jugador de determinado equipo se dispone a lanzar una falta, aparece en la pantalla un mensaje que informa de que su equipo, en los últimos diez años, entre los minutos siete y ocho de la primera parte, no marca si el conjunto rival viste de rojo y el cielo está cubierto. Son datos banales que lo único que consiguen es desviar la atención del espectador, y su consiguiente pérdida de interés.

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  2. "De modo que el no encontrar a nuestro lado a quienes nos recuerdan lo que somos, nos hace creer por un momento no sólo que somos unos verdaderos aristócratas...". Yo creo que la percepción de no estar asediados por la masa es siempre agradable en cualquier circunstancia, más allá de la sensación de privilegio elitista que usted apunta. Pensemos, por ejemplo, en el inmenso placer que de por si supone situarse en una sala del Prado y poder contemplar un óleo sin voces ni gente que se nos cruza por delante. En ese momento el cerebro no nos pide más porque la imaginación se ha rendido a la grandeza de esa obra maestra que nos fascina. Yo practico este vicio ignorando a los vigilantes cuando anuncian la próxima hora de cierre. Durante unos minutos la masa deja de molestarme y me recreo a mis anchas.

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  3. La prensa deportiva recurre mucho a tópicos y ha creado un estilo manido que no evoluciona con los años ya que los aficionados si escuchan palabras nuevas tildan al periodista de filosofo y de no hablar claro y el único filosofo del fútbol reconocido es Valdano . El viernes el creador del " cholismo ilustrado " y entrenador del A. De M. Diego " El Cholo " Simeone fue escoltado por la policía desde el Calderón a Barajas y no paso los controles para coger un vuelo nocturno a Buenos Aires . El fútbol goza de privilegios y la masa borreguil es imprescindible para los politicos .
    Saludos

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  4. No comprendemos que muchas cosas son superfluas hasta que empiezan a faltarnos; no nos servíamos de ellas porque debíamos, sino porque las teníamos.¡Qué cantidad de cosas nos procuramos porque otros se las habían procurado antes, porque estaban en la mayoría de casas!

    Una de las causas de nuestros males es que vivimos siguiendo ejemplos, y no nos comportamos conforme a la razón sino que nos dejamos llevar por la costumbre. Algo que no quisiéramos imitar si lo hicieran pocos, cuando empiezan a hacerlo muchos, lo adoptamos, como si fuera más honesto por el hecho de ser más frecuente. En nosotros, lo erróneo ocupa incluso el lugar de lo correcto cuando se ha convertido en algo general.

    Lo bueno escapa al peligro del cambio: La estupidez trepa a veces hasta la sabiduría, pero la sabiduría no se troca de nuevo en estupidez.

    Si quieres sopesarte a ti mismo, deja de lado el dinero, los cargos, y toma en consideración tu interior. Hoy por hoy, respecto a tu forma de ser, das crédito a los demás.

    LUCIO ANEO SÉNECA. Ideario extraído de las Cartas a Lucilio por Jordi Cornudella. Península, Barcelona.

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  5. Si y no. Si bien es cierto que vivimos en un mundo masificado y gris en su mayor parte, eso no quita para que cada vida, por minúscula que sea, pueda hacerse toda una no novela llena de aventuras y desventuras, un largo batallar.
    Acabo de regresar de Venecia esta semana, y si bien es cierto que uno no deja de considerarse un turista accidental, si es de agradecer que cuando se visita Santa Maria de la Salud, San Pietro o la Academia por ejemplo, uno pueda deambular prácticamente solo, después de haber dejado unos euretes en taquilla. Estoy tan harto de los récords como AT pues vivimos en un mundo dominado lor los medios de comunicación que nos quieren hace ver todo como extraordinario.
    Salud y felices fiestas
    Txema

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  6. es verdad, esa curiosa mantequilla a base de estadísticas e hipérboles con las que ya es indistinguible publicidad e información, aunque el futbol de 1ª se ve de lejos que es negocio puro, qué decir de los libros, de las fajas y de las contraportadas,de los cables entre las celebrities,de las críticas amañadas... yo me siento peor tratado, con menos consideración y respeto, por las editoriales que por el bingo de mi barrio.
    saludos

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  7. Rodríguez Marín, "Cantos...". Uno "jocoso" y viajero:

    "En Cádiz tropesó un cojo
    Y en Madrí pegó er porraso;
    En Francia se lebantó
    Y a Jaén yegó a pedasos".

    Sin vuelta a trozos del cojo al Sur, otra versión:

    "Un cojo tropezó en Cádiz
    Y en Sevilla se cayó;
    Hasta Madrid fue rodando
    Y en Francia se levantó".



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  8. ¿Crees que sólo te ha ocurrido a ti, y te sorprende como si fuera una novedad, que en un viaje largo y en tal variedad de lugares no hayas disipado de tu mente la tristeza y la pesadumbre? De ánimo debes cambiar, no de cielo. Aunque atravieses el ancho mar, y como dice nuestro Virgilio "tierras y ciudades retrocedan", tus defectos te siguen dondequiera que vayas.

    Importa menos dónde vas que con qué disposición vas; por eso no debemos consagrar el alma a un solo lugar. Hay que vivir con esta convicción: "No nací en un único rincón, mi patria es el mundo entero".
    Si tuvieras esto claro, no te sorprendería que de nada te sirva la variedad de parajes, a los que acudes en cuanto te cansas de los anteriores: también estos habrían sido de tu agrado, si los consideraras todos tuyos. Ahora no viajas, más bien andas errante y te dejas llevar y vas de lugar en lugar, cuando lo que buscas, el buen vivir, se encuentra en todas partes.

    SÉNECA. Cartas a Lucilio.

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  9. Cada año hay siete u ocho "partidos del siglo". Cada mes suceden varios acontecimientos históricos de los que nadie se acuerda al mes siguiente. Records históricos que pasan a los anales de la historia, o sea, que efectivamente pasan a la historia porque se disipan en ella. Sucesos memorables e "inolvidables" que se olvidan de inmediato. En fin, así es la vida, y yo creo que para bien.

    (En zUmO dE pOeSíA nos tomamos un pequeño descanso por razón de las vacaciones navideñas, pero dejamos entradas programadas. Felices fiestas a todos -todos, por supuesto, en género epiceno-).

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  10. La estadística es una ciencia tan antigua como la literatura y auxilia a está y todas las demás artes y ciencias , de por sí son prolijas en datos pero son imprescindibles y valoran de forma objetiva la actuación del deportista . Otra cosa es que se banalicen y sean exageradas como en baloncesto : ganar , puntos , porcentajes , rebotes, asistencias , tapones , balones robados y perdidos , faltas recibidas y cometidas ( esto da lugar a un numero llamado valoración ) y el aficionado que sabe exige los datos para leer el partido . Lugo se comenta los imponderables como intensidad , ascendía en el juego , titularidad y jugar los minutos decisivos . En el lenguaje nada es superfluo ya que cada orador trata de convencer a su audiencia como tiene que hacerlo . Tanto futbolistas como periodistas hablan mucho mejor de lo que parecen y son listos pero se ajustan al guión que les permita no perder fans . Para escribir de algo hay que ser convincente , algo imposible si desconoces el tema . Los récord vienen del anhelo humano del protagonismo y no se puede apartar de la literatura matices númerologicos ya que son exigidos por los lectores , en literatura todo está inventado y es bueno conservar el lenguaje de cada profesión .
    Felices fiestas

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  11. Tus palabras lúcidas las noto iluminadas por las luces - que ahora son y se llaman neones; vamos bajando en calidez - de unas fechas que contrariamente a lo que esas luces intentan, en vez de darnos alegría, si estamos solos nos entreabren una realidad bastante siniestra.

    Dicho eso digo que la solución está en el poema de José Agustín Goytisolo "Palabras para Julia"

    "Un hombre solo, una mujer
    así tomados de uno en uno
    son como polvo no son nada
    ... no son nada."

    El caso es no estar solo. Eso sí que sería un auténtico infierno. Si has ido de turismo a donde hay o no hay otros turistas pero has ido acompañado, eres algo más que polvo: Eres memoria del Otro y en el Otro y con el Otro.

    Feliz Navidad y Próspero Merimé

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