20 de diciembre de 2012

La vida del hombre


TRISTE vida la nuestra, convirtiendo el don y la conquista en ensayo y error.
* * *
AL contrario que los suicidas, que dejan este mundo porque se les queda pequeño, aquel adolescente que fui dejó León y huyó a Madrid cuando comprendió que León le venía grande. Tan perdido estaba.
* * *
LOCO sólo no basta. 
* * *
DIOS muere en cada hombre que muere. Por esa razón sólo en la creencia de nuestra inmortalidad tiene Dios alguna esperanza, soñándose inmortal cada vez que uno de nosotros sueña con ello. Es más de lo que puede hacer Él por nosotros.

Foto de Juan Manuel Díaz Burgos (de su felicitación de Navidad 2012, recibida ayer)



13 comentarios:

  1. Dios sólo puede abandonarnos a nuestra suerte, y ya es mucho lo que hace, porque nos da, así, esta libertad que malgastamos.
    Salud, señor Trapiello, esta reflexión se cuenta para mí como la más hermosa que le haya leído.

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  2. "...Amo a los solitarios pensadores
    los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla los que se hunden en titánicas averiguaciones y se atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas...." (Gioconda Belli, Amo a los hombres y les canto)

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  3. Quizás a los suicidas el mundo se les queda pequeño, ó la vida se les queda grande...

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  4. Acabo de perder a un gran amigo y estas bellas palabras me lo acercan, en la impotencia, mucho más.
    Por otra parte, mi enhorabuena por la elección que han hecho los lectores de “El País”, aunque se me haya quedado un mal sabor de boca –como también he leído por ahí- con que no haya pasado algo parecido con “Segunda oscuridad”; lo merecía, y no poco.
    Y si se me permite una broma, también los lectores de “Ansiedad y desesperación” –por inventar algo-, han elegido “Miseria y compañía” como la mejor novela NO publicada de 2012.
    J.Blas

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  5. puede también que a los lectores de El País -supremo Tribunal donde los haya- doña Almudena se les haga grande y don Andrés les resulte un león... como el del Quijote, claro.
    saludos

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  6. Postal de Navidad

    A la salud de todo lo mortal

    TEOLOGÍA INFANTIL

    « (…) No “El fallo más claro…” que tú dices, sino “EL FALLO DEL CREADOR DE LOS REYES MAGOS”; éste es el título de Ana [7 años] para otro de sus cuentos. Me lo dijo subiendo la cuesta al volver del colegio. También me preguntó por qué Papá Noel no está en el belén, y distinguió bien entre el calor del desierto y el hábitat más frío de Santa Claus. "Por eso va siempre tan abrigado". Y: "¿Cuántos años tiene Dios si nace todos los años?". Menos mal que Miguel [3 años] se me adelantó: “¡Un año, Ana!”

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    1. La niñez está llena de preguntas, la madurez de respuestas. Una pregunta siempre es un principio, un mundo por descubrir, una vida por delante. Una respuesta es un final, algo que se cierra, la muerte. Por eso considero desgraciados a los que tienen respuestas para todo y raramente se plantean nuevas preguntas.
      Bendita infancia abierta con sus dudas y sus curiosidades a un mundo infinito y variado.

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  7. “TRISTE vida la nuestra, convirtiendo el don” en “el bachillere del don”. Así, con su epentética –e, llegué yo a tiempo de oírlo en el pueblo. Hoy, la traducción sería “la carrera del masterere” al no bastar licenciaturas, ni ingenierías… y aquí ya ni el mismísimo “masterere”.

    “… convirtiendo el don y la conquista en ensayo y error”. Venga a nosotros Angelus Silesius: “Cristiano, reza. Que la gracia se haga naturaleza”, “Porque florece florece la rosa”, etc.

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  8. Aquella luz,
    pulsación hacia la claridad,
    ya era entonces
    el principio del camino.

    Luego hubo otras señales,
    y el desbordamiento,
    y la confusión,
    y el miedo.

    Salvar los instantes claros,
    rescatarlos para la vida.

    Que sean luminarias
    del improbable horizonte.



    Serenidad, aún sabiendo que nuestro "borrador" no podrá pasarse a limpio.

    Loco sólo no basta, Dios pide algo más, de su locura.


    En el banco del bulevar, un niño solo. Las piernas cruzadas rozando la cara. Una mosca pasea su rodilla, se detiene en una huella de cicatriz y sigue su camino hacia abajo. El niño observa esto con atención un instante. Luego da un manotazo y la mosca vuela.

    (Málaga, marzo de 1992)





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    1. Sí, exigir a las locuras: a la de Dios algo más que a la del loco.

      En aquel tiempo mi "iletrada" madre escribía muchas cartas a sus hijos, un día sí y otro no. A veces en el sello, el cabezón de Franco era de color violáceo. Me acuerdo de de que en la segunda carilla de una de ellas, a mi madre le salió sin darse cuenta un juego redondo de palabras. Fue así. Para que me enterara yo en Madrid, y tal vez con motivo de su muerte, quiso resumirme la historia de una viuda que vivía en su misma calle. Una mujer del pueblo que a pesar de su pobreza y muchos hijos logró sacarlos adelante buscándoles trabajo como fuese y donde fuese. A todos. Hasta al hijo loco: “… y al loco lo colocó de barrendero en Madrid”. Fin del relato.

      Me perdieron los juegos de palabras. Pero este de mi madre seguro que no tuvo culpa alguna. A ver si reaparece la carta, y al nombre de aquella mujer fuerte también vuelve a darle la luz. Su casa estaba en la calle Alta. La de Teresa era el nº 45.

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  9. No sé si Dios se hace el loco o nos hemos alejado tanto de él que ya no nos ve .
    Saludos.

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  10. HAIKUS DE LUZ Y SOMBRA

    Junto a la tapia,
    un manojo de ortigas.
    Reclinatorio.

    Tan quieto el tiempo.
    En el centro del patio,
    el limonero.

    Lirios silvestres.
    Cerca de Moclinejo
    zumba una abeja.

    Sombra divina
    tutela la vereda.
    El gran ciprés.

    Polvo de trinos,
    lluvia negra en el cielo.
    Atardecer.

    Tras los visillos,
    las hojas de "pilistra"
    se contonean.

    En un cajón
    bien guardada la máscara.
    En soledad.

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  11. La fotografía de Juan Manuel Díaz tiene una fuerza visual impresionante. Impacta y sobrecoge al tiempo. Ese enrejado de ramas contra el verde duro del campo, con ese cielo amenazador. Ya digo impresionante de hermosa y sugerente.

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