27 de enero de 2013

Venecias

HABLÁBAMOS ayer de un libro de ciudades. Entre ellas no figuraba Venecia, más que de paso, pero ninguna acaso sea más de paso que Venecia, incluso para los propios venecianos, obligados a discurrir por ella en un deslizarse continuo, como luna que riela en sus canales. Hace unas semanas vino a nuestro encuentro en el Rastro desde Vanves, antes de seguir su lenta navegación, este álbum de la ciudad de la laguna. Es de un tiempo en el que los happy few que viajaban querían llevarse de los sitios en los que estaban suntuosos recuerdos a la altura de la magnitud de las dificultades e incertidumbres que entrañaba el viaje hasta allí. Cerca aún los canaletto y guardi, tan populares en el siglo XVIII, quiso el fotógrafo Salviati poner su modesta artesanía al servicio de la pintura, hibridando su propósito con estos candorosos colores de mundinovi que devuelven la oriental Venecia a una ensoñación de las Mil y una noches.

Álbum Ricordo di Venezia. Fotos de P. Salviati, Venecia, 1880.




11 comentarios:

  1. Canaletto y Pannini en Venecia; Piranesi en Roma. Los viajeros del "Grand Tour" llegaban a tierras italianas ávidos de regresar luego a sus países portando reliquias del glorioso renacimiento.

    Señor Trapiello: ¿no se merece usted un día de descanso? Le aseguro que le estaríamos igual de agradecidos por sus memorables entradas.

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  2. --¿Te ha sucedido alguna vez ver una ciudad que se parezca a ésta? --preguntaba Kublai a Marco Polo asomando la mano ensortijada fuera del baldaquino de seda del bucentauro imperial, para señalar los puentes que se arquean sobre los canales, los palacios principescos cuyos umbrales de mármol se sumergen en el agua, el ir venir de los botes livianos que dan vueltas en zigzag impulsados por largos remos, las gabarras que descargan cestas de hortalizas en las plazas de los mercados, los balcones, las azoteas, las cúpulas, los campanarios, los jardines de las islas que verdean en el gris de la laguna.

    El emperador, acompañado por su dignatario extranjero, visitaba Quinsai, antigua capital de depuestas dinastías, última perla engastada en la corona del Gran Kan.

    --No, sir --respondió Marco--, nunca hubiese imaginado que pudiera existir una ciudad semejante ésta.

    El emperador trató de escrutarlo en los ojos. El extranjero bajó la mirada. Kublai permaneció silencioso todo el día.

    Después del crepúsculo, en las terrazas del palacio real, Marco Polo exponía al soberano los resultados de sus embajadas.

    Habitualmente el Gran Kan terminaba las noches
    saboreando con los ojos entrecerrados estos relatos hasta que su primer bostezo daba al séquito de pajes la señal de encender las antorchas para guiar al soberano hasta el Pabellón del Augusto Sueño. Pero esta vez Kublai no parecía dispuesto a ceder a la fatiga.

    --Dime una ciudad más-- insistía.--...Desde allí el hombre parte y cabalga tres jornadas entre gregal y levante...--proseguía diciendo Marco, y enumeraba nombres y costumbres y comercios de gran número de tierras. Su repertorio podía considerarse inagotable, pero ahora le tocó a él rendirse. Era el alba cuando dijo: Sir, ahora te he hablado de todas las ciudades que conozco.

    --Queda una de la que no hablas jamás.
    Marco Polo inclinó la cabeza.
    --Venecia-- dijo el Kan.
    Marco sonrió.
    --¿Y de qué otra cosa crees que te hablaba?
    El emperador no pestañeó.
    --Sin embargo, no te he oído nunca pronunciar su nombre.
    Y Polo:
    --Cada vez que describo una ciudad digo algo de Venecia.
    --Cuando te pregunto por otras ciudades, quiero oírte hablar de ellas. Y de Venecia cuando te pregunto por Venecia.

    --Para distinguir las cualidades de las otras, debo partir de una primera ciudad que permanece implícita. Para mi es Venecia.

    --Deberías entonces empezar cada relato de tus viajes por la partida, describiendo Venecia tal como es, toda entera, sin omitir nada de lo que recuerdes de ella.

    El agua del lago estaba apenas encrespada; el reflejo de cobre del antiguo palacio de los
    Sung se desmenuzaba en reverberaciones centelleantes como hojas que flotan.

    --Las imágenes de la memoria, una vez fijadas por las palabras, se borran --dijo Polo--. Quizás tengo miedo de perder a Venecia toda de una vez, si hablo de ella. O quizás,hablando de otras ciudades, la he ido perdiendo poco a poco.

    ITALO CALVINO, LAS CIUDADES INVISIBLES.

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  3. Zeus no podría desatar las redes
    de piedra que me cercan. He olvidado
    los hombres que antes fui; sigo el odiado
    camino de monótonas paredes
    que es mi destino. Rectas galerías
    que se curvan en círculos secretos
    al cabo de los años. Parapetos
    que ha agrietado la usura de los días.
    En el pálido polvo he descifrado
    rastros que temo. El aire me ha traído
    en las cóncavas tardes un bramido
    o el eco de un bramido desolado.
    Sé que en la sombra hay Otro,cuya suerte
    es fatigar las largas soledades
    que tejen y destejen este Hades
    y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
    Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
    éste el último día de la espera.

    EL LABERINTO, JORGE LUIS BORGES.

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  4. Como no conozco Venecia la tengo idealizada . Los adornos del álbum me llevaron a la Alambra según lo vi .
    Chao

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  5. "El hilo se ha perdido; el laberinto se ha perdido también. Ahora ni siquiera sabemos si nos rodea un laberinto, un secreto cosmos o un caos azaroso. Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontramos y lo perdemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que se llaman filosofía o en la mera y sencilla felicidad."

    JORGE LUIS BORGES, EL HILO DE LA FÁBULA, DEL ÚLTIMO POEMARIO LOS CONJURADOS (1985)

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  6. Pregunta: ¿ que es el mar ?
    Respuesta: Refugio ante el peligro
    (Alcuino, Catecismo)

    Una vez recibió como pago el espléndido Oriente
    y fue la salvaguarda de Occidente
    (Wordswoth, Oda a la extincion de la Republica de Venecia

    saludos
    txema

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  7. Andres
    tal vez te interese esto tal vez no, sobre diarios y V Woolf
    saludos

    http://www.brainpickings.org/index.php/2013/01/25/virginia-woolf-on-keeping-a-diary/

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  8. Borges y Venecia .
    La ciudad de Venecia homenajea en 2011 a Borges con la inauguración del laberinto Coate en un antiguo convento veneciano . El laberinto esta formado por 3250 plantas , caligrafía vegetal financiado por la fundación Cini basado en " el jardín de los senderos que se bifurcan " , que acabo de bajarme al í Book , gracias a los comentarios sobre Borges .
    Saludos

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  9. "El aire se mostraba en calma, y sol quemaba a través de las nubes tenues, coloreadas, que lo envolvían. El agua golpeaba sordamente sobre la madera y la piedra de los canales. Los gritos del gondolero, avisos y saludos a medias, eran respondidos desde lejos, en el silencio del laberinto, por medio de extrañas señales entre ellos convenidas".

    LA MUERTE EN VENECIA, THOMAS MAN.

    Recuerdo el estreno de la película de Visconti "Muerte en Venecia". Era el año 1971. Una de las películas más hermosas que se han hecho.

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  10. He estado una vez en Venecia y es exactamente como Nueva York, todo el mundo la conoce aunque nunca la haya visitado, todo le resulta familiar, conocido, paseado, solo el olor de los canales le parece sorprendente y nuevo. Venecia es sobre todo un olor.

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  11. He estado una vez en Venecia y es exactamente como Nueva York, todo el mundo la conoce aunque nunca la haya visitado, todo le resulta familiar, conocido, paseado, solo el olor de los canales le resulta sorprendente y nuevo. Venecia es sobre todo un olor.

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