3 de mayo de 2014

Cierto cine español

No sé qué ha podido suceder, pero hace diez minutos me he cargado la entrada que con este título había colgado ayer. Decía más o menos así, porque es uno incapaz de reproducirla de memoria:
Ay, esas películas españolas cuyos diálogos deben tanto a Rafael Alberti y Francisco Ayala ("Iba yo con don Baudilio por la alameda, el cual me dijo"). Y el inefable modo en que suelen declamarlos sus actores y actrices (*). Por ejemplo, esa que anuncian ahora de milicianos de la guerra civil, en la que se ve a un actor con una camisa recién hecha y planchadita, y en la que se diría que con dejarse crecer la barba un par de días y sacar unos cuantos tazones de pan migado (el pan migado nuestro de cada día), todo ha sido resuelto para "crear ambiente", pero en las que nadie ha reparado jamás en el champú. El problema de cierto cine español en costume es el champú. Puede olerse desde la fila 7. Y no digamos si se trata de Isabel la Católica, en este caso se lo ondulan con la permanén.
A diferencias de los actores y actrices anglosajones, que acuden personalmente a los despojos y mercadillos del Ejército de Salvación para comprarse la ropa vieja y usada, se diría que las estrellas españolas aspiraran a que sastras y camiseros les hagan las camisas a medida, y al gran Llongueras.

(*) Curiosamente, los actores españoles no suelen ser afectados si actúan de sí mismos en esas verdaderas e inenarrables tragedias nacionales tipo Torrente, el brazo tonto de la ley Carmina o revienta, herederas de aquellos Cateto a babor que causaban tanto asombro como sonrojo, y no por despendoladas menos abominables.



6 comentarios:

  1. Este comentario al menos no se borró:
    "Totalmente de acuerdo. Y lo que no entiendo es que ellos, tan geniales siempre, no reparen en esa falta de realidad de sus personajes. Murcia útil"

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  2. Es verdad. Hay veces que tenemos la impresión de que, tanto vestuario como atrezzo están recién estrenados. No hay manera de sumergirse en una imagen que nos parece más un cromo que otra cosa.

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  3. Las grandes películas españolas suelen estar escritas por grandes escritores , como Delibes en los Santos Inocentes o el disputado voto del señor Cayo . Los interpretes argentinos me dan autentica grima , con ese acento silbante y la importancia que se dan . La hoguera de las vanidades ( Tom Wolfe , Brian de Palma ) , pero no solo en el cine , pasa en todo lo referente al arte y la vida misma ( aparenta que no es poco ) . Reflejo de un ojo dorado.

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  4. Como excepción Carlos Saura hizo de Deprisa , Deprisa una obra maestra con una música estupenda .
    Cuando murió Ed Wood en 1976 nadie lo conocía pero se le adjudicó el titulo de peor cineasta de la historia , craso error que nos dimos cuenta al ver Ed Wood de Tim Burton ya que eso nos llevó a ver las películas de EW y ves que es un pedazo cineasta . Luego poder ver películas tan maravillosas como Glen o Glenda y la actuación de mitos como Bela Lugosi o Thor Johnson y con los pocos medios que trabajó Ed ,no extraña que Burton lo pusiera en el candelero , lo merecía ( extraordinario Martin Landau en el papel de Bela )

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  5. Andrés, no es por ser "más purista que el papa" pero en la segunda versión se le ha olvidado a usted lo del luto en las uñas.

    David Fdez.

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  6. " Curiosamente, los actores españoles no suelen ser afectados si actúan de sí mismos en esas verdaderas e inenarrables tragedias nacionales tipo Torrente, el brazo tonto de la ley o Carmina o revienta, herederas de aquellos Cateto a babor que causaban tanto asombro como sonrojo, y no por despendoladas menos abominables."
    Unos dicen esperpento pero me gusta más lo de grotesco. Grotesque a troche y moche.

    Por cierto, cómo se parece el Free Fire Zone de los galos Groupe T al http://www.youtube.com/watch?v=7OOiNg_BxAg ¿no? ;)

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