Siempre cree uno que lo ha visto todo en materia tipográfica y editorial. Pues no, salta a la vista. Y como ocurre en estos casos: he aquí la prueba de que el surrealismo no pasó de ser un juego de escolares, lejos de llegar adonde llega lo real.
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Alfeo Amaldi, Me corté la lengua. Ediciones Javierianas. Madrid, 1963 |
Además de fea da grima: así, sin acento, parece que le estuviera dando una orden al chacinero. Solo le falta añadir cómo la quiere, si fina o gorda, para rebozar.
RépondreSupprimerQué ejemplo el de don Alfeo.
RépondreSupprimerUltimamente ya nadie se corta. Nada. Ni un pelo.
La biblioteca fantasma – reseñas de libros viejos – 2005-2012:
RépondreSupprimerhttp://bremaneur.wordpress.com/2007/10/11/me-corte-la-lengua/
Emaldi, Alfeo. Me corté la lengua. 3ª ed. Madrid: Ediciones Javerianas, 1963. 186 p.
“… misionero javeriano… Poco después se va a China como misionero. Es el año 1926… Emaldi, miope [portava occhiali spessi come fondi di bottiglia], se dedica a bautizar paganos por las aldeas, que recorre incansablemente [en tren y] bicicleta. Las anécdotas que relata muestran a un misionero miope y algo burlón que pese a no creer excesivamente en los diablos logra llevar a cabo un exorcismo movido por la fe.
… El 16 de noviembre de 1951 comienzan a interrogarle. Pretenden declararle enemigo del comunismo y tratarán de sonsacarle quiénes son los traidores que se han confesado con él. “Si hablaba, sería un traidor. Decenas de hombres y de mujeres habrían ido a la muerte o a prisión perpetua por mi culpa”. Después de presionarle de nuevo para que escriba, Alfeo Emaldi toma una sorprendente decisión, basada en la máxima del Evangelio: “Si tu mano te escandaliza, córtala; si tu ojo te estorba, sácatelo… es mejor ir al cielo con un ojo que al infierno con los dos…” En el bolsillo de su traje chino encuentra casualmente una cuchilla. Prueba a hacerse un corte en la lengua y ve que no siente dolor, así que al final se da un tajo definitivo. “De mi boca saltó un chorro de sangre que fue a caer a más de un metro de distancia. No cabía duda, había cortado la arteria lingual”. Está a punto de morir desangrado, pero logran pararle la hemorragia, lo que no obsta para que sigan las coacciones destinadas a la delación. Sorprendente: pese a no tener lengua, el padre Emaldi puede seguir hablando. Le obligan a firmar un documento donde se declara a sí mismo opositor del comunismo. La pena es el destierro. Veintiséis años después, el sacerdote abandona China.
Sacrificio, sangre, sufrimiento, redención y expiación. Todo inútil, aunque sólo sea desde el punto de vista meramente práctico. ¿Por qué se corta la lengua alguien que puede delatar bajo torturas a sus semejantes escribiendo en un papel? ¿Habría de cortarse también la mano? ¿Y el pene? Al fin y al cabo con la orina pueden escribirse nombres sobre la arena”.
ALMT
Me corté la lengua y ya no podré ser político ni trilero...
RépondreSupprimerVoy a probar una nueva forma de identificación: pura mixtura
Estupendo ALMT ,
RépondreSupprimerCuando dejamos de ser niños ponemos nuestra alma en venta , miramos a la luna y decimos " ¡Oh Lucifer !te vendo mi alma por conocer una mujer " , si el sortilegio no funciona es mejor estar decepcionado con el diablo que " cortarse la lengua ".
¿Es Cañete la reencarnación de Don Alfeo, con la lengua recrecida como si de cola de lagartija se tratara? Al menos es su vera efigie.
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