25 de febrero de 2012

Iberos, ayer como hoy.

ACASO el principal beneficio de la vida en el campo sea el de llegar a pensar que nada que vaya más lejos de los pulsos de la naturaleza tiene la menor importancia. El tiempo que hace, la hora en que se pone el sol, la del amanecer, si cantan o no los pájaros, y de qué clase... De ahí que los signos de cultura, incluidos los más alejados a nosotros, podamos sentirlos como cercanos. ¿Se explicaría si no el interés con que hemos leído esta tarde  el libro de Antonio García y Bellido Arte ibérico en España de hace casi medio siglo? Se habría dicho que trataba de hechos acuciantes, que reclamaran de nosotros la mayor diligencia. Y no lo eran. Delante de esa cierva, que custodia el Museo Británico, o de la pareja de músicos de un vaso de Liria, del Museo Arqueológico de Valencia, tan graciosamente disfrazados de Superman y señora, nos conmueven aún no sus formas, actualísimas por otro lado, sino algo que nos hermana a sus primitivos autores: la nostalgia que debieron de sentir, al esculpir el animal o al dibujar esas figuras, nostalgia del movimiento grácil o de las dulces melodías, la distancia insalvable que hay siempre entre lo representando y la emoción que lo propició, distancia tan grande ayer como hoy.


6 comentarios:

  1. Valiosa reflexión. Fundamental la última frase de "la distancia insalvable entre lo representado y la emoción que lo propició". Hay hilos que no pierden nunca el vigor que los condujo hasta hoy. Gracias.

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  2. esos músicos íberos parecieran pegamoides egresados de algún Templo de la movida, a cuya dulce música pareciera muy alerta la grácil cierva.
    saludos

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  3. Malos tiempos para volver al campo, falta agua y el que hay está contaminado , las zonas cultivables se extinguen igual que se extinguieron el 95% de las semillas, campos de plásticos , recuerdos
    Saludos

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  4. Créame, don Andrés, la vida en el campo ya no es lo que era. Todo depende de la conexión wifi. Incluso el crecimiento de las lechugas. Saludos

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  5. los artistas iberos me gustan mucho más que los de ahora, con unas placas solares y dinero vivir en el campo seria un lujo, lo malo del campo es trabajarlo y la gente de ahora somos muy flojos
    Lom

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