6 de febrero de 2012

La gran tahona

LA cifra de cinco millones y medio de parados ha salido del mechinal de la negra muralla y planea sobre nosotros como una grajilla con graznidos horrísonos y agudos. Cinco millones y medio de personas sin cotizar a la seguridad social, sin embargo, ¿quiere decir cinco millones y medio de personas sin trabajo, incluso sin dinero? Al parecer, no, según los expertos. Muchos de estos incotizantes sí trabajan, y es de suponer que  la totalidad de ellos, de momento, logran ingerir alimento al menos una vez al día. Una muerte por hambre sería terrible: ¿quién gobierna una hambruna?

Así que no poca gente se pregunta cómo puede un país soportar a cinco millones y medio de parias sin que hasta la fecha hayamos tenido noticia de saqueos a mercados de abastos y abacerías, asaltos a bancos y pillajes de mansiones, fábricas y demás propiedades.

La respuesta, hasta donde ha visto uno, es doble. Por un lado, se asegura que un número indeterminado de estos cinco millones y medio de parados, entre los que no pocos cobran el subsidio de desempleo, siguen trabajando en las más diversas ocupaciones, naturalmente remuneradas y, claro, sin cotizar a la Seguridad Social ni un céntimo que resarciera en algo todo lo que reciben de ella. Pero hay otra respuesta posible, nos dicen, que explica por qué razón los cinco millones y medio de parados no se han lanzado a la calle a pasar a cuchillo al banquero, al agiotista, al burgués felón: las familias. Al parecer quienes conservan aún un empleo han decidido compartir lo que tienen con los parientes infortunados. Es decir, todos ellos viven con menos.

Y aquí llegamos a la parte complicada del asunto. Para que un país crezca y cree nuevos puestos de trabajo, nos repiten machaconamente, es necesario incentivar el consumo, pues este a su vez pone en funcionamiento todas las calderas y estas todos los motores del consumo. El círculo vicioso. Pero la gente que ya está viviendo con menos, acierta a preguntar consternada: ¿y cómo, si la mitad de lo que gano lo comparto y a ninguno de nosotros nos queda nada que consumir? En este punto aparece un mesías, o varios. La grajilla al verlo, un poco acobardada, huye a esconderse en su mechinal, mientras el mesías sube a la torre del homenaje. Va a dirigirse a la expectante, famélica legión. Cuando al fin logra que cesen los murmullos de descontento y los ruidos (sobre todo de tripas), pronuncia una sola palabra. Suena a abracadabra y a ábrete sésamo al mismo tiempo: confianza. Apenas lanzada al espacio, se forma un arco iris que une, como un asa, los dos horizontes. Confianza en y de los mercados. Y en el porvenir. No se entiende cómo siendo lo único barato, la gente no confía más. La grajilla, no obstante, saca la cabeza del agujero y mira a uno y otro lado. En cuando el arco iris se evapore, saldrá de nuevo. Pero esta vez la grajilla vendrá con un pan en el pico, como aquel que partían los santos padres del eremo, traído a diario por un cuervo, deferencia del negocio más rentable del país, la gran tahona, diríamos, llamada Fraude, que ha conseguido que el pan negro sea aún más solicitado y apetitoso que el pan blanco.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 5 de febrero de 2012]

5 comentarios:

  1. Manuel Cañedo Gago6 de febrero de 2012, 0:44

    Es posible, incluso, que la cifra de parados sea aún mayor, si contamos a todas las personas que al estar realizando cursillos del INEM no figuran como desempleados; o bien aquellos que están parados y no se apuntan como demandantes de empleo, ya que al no percibir un subsidio saben que de poco les va a servir ir a sellar cada tres meses. Por otra parte, las familias han venido siendo un colchón amortiguador de la crisis, pero cada vez menos; no hay que dejar de tener en cuenta que un millón y medio de hogares españoles tienen a todos sus miembros en paro.

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  2. A las grajillas cualquier amenaza las moviliza y todas vuelan y atacan al presunto enemigo haciendo causa común y mostrando una gran solidaridad. Más nos asemejamos a un rebaño desorientado.

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  3. Y todo porque esto no es una crisis.Es una estafa.
    Hay 10 billones en los paraísos fiscales.
    80.000 son evasión española.
    Pobres hasta para evadir.
    Al final a trabajar como un chino y cobrar como un thailandés.
    Y mientras, cómo decía Bergamín:" el que espera desespera y el que desespera...vuelve a esperar".

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  4. es verdad, a veces se echa de menos unas dosis de asaltos y pillajes de verdad de la famélica legión a mansiones importantes cantando puño en alto ese himno de ayer en Sevilla... y de siempre en el mundo.

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  5. Sin contar las estafas de depósitos y que no se paga la dependencia. Ya no podemos echar la culpa a Zapatero, tampoco hay ricos filántropos como Gates o Buffet y David Rockefeller y las agencias van a exigir un gobierno de concentración, la democracia está dando pasos hacia atrás ( según New York Times , habla de delito contra Garzón ) y con lo poco que consumimos nos echaran de Europa por mucho que Rajoy haga la pelota a Merkel o gane Romney . Sin contar el odio que rezuman los políticos de extrema derecha y el problema del nacionalismo, tengamos en cuenta que los parados no opinan en internet y los de derecha solo admiten comentarios correligionarios. Si se desata la fiera no creo que los " beneficiados " den la cara, tampoco hay ejercito represor ( ni en número , ni con ganas ) , si la gente sale a la calle ya veremos que pasa, en todos los continentes hay primavera. Saludos

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