18 de octubre de 2012

Inclinándome

LLEGARON al mismo tiempo su último libro, Inclinándome (Editorial Pre-Textos), y la noticia de su muerte. La lectura de sus poemas se solapó con el final del libro de su vida, y asistimos a ese misterio que se ahondó un poco más para nosotros, cuando él acababa de desvelarlo dejando atrás todo su infortunio: “qué solos se quedan los vivos / cuando empiezan a marcharse de la casa los muertos”. 
Que la tierra te hable como hermana, José Luis Parra.

ABSOLUCIÓN

Salí del cuarto encerrado

del sopor
y la vergüenza

y la brisa
que atravesaba el pasillo
de levante a poniente

y hacía de la casa una invitación al vuelo
una playa estimulante

me traspasó
como una gracia indecible

como el aire de una almena

Podía vivir de nuevo
  
      (De Inclinándome)


Valencia. Amanecer del 16 de octubre de 2012

9 comentarios:

  1. El poema es estremecedor y hermoso.
    Salud

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  2. Era este hombre un poeta muy auténtico y escribió poemas verdaderamente conmovedores. Descanse en paz.

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  3. Si ya es una desgracia perder a un poeta, más lo es ahora en esta época en que tan necesitados estamos de voces capaces de ayudarnos a soñar.
    Que desde la tierra que lo acoja una mano lo eleve a los cielos.

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  4. Manuel Cañedo Gago18 de octubre de 2012, 0:26

    José Luis Parra, in memoriam

    VIEJO POETA

    He recibido todo de vosotros:
    premios, honores, reconocimientos.

    Se han rendido a mis méritos, con unánime aplauso,
    las difíciles puertas de la Academia.
    Los jóvenes me llaman maestro y procuran emularme.

    Con la edad he logrado domesticar al tigre
    que llevo dentro; ser cortés,
    amable, agradecido.
    Y, orgulloso, en mi pecho ostento las medallas
    de las más altas distinciones.

    Medallas...
    ¡Infantiles abalorios,
    despiadados cencerros de la gloria!

    Cuánto, cuánto daría por ser torpe, inexperto,
    maravillado, joven balbuceante
    con todos los poemas por delante.

    (De la frontera). Pre-Textos.

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  5. Si no me equivoco, esa foto está tomada desde la azotea del hotel Astoria. La calle que se ve al fondo a la derecha es Barcas. Aunque esto valga de poco: me quedo con el despertar de la ciudad por el este, por la Malvarrosa.

    RM

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  6. ...las playas, los horizontes, la brisa del mar y las ciudades en las que siempre es recomendable subir a las azoteas. Desde arriba parece que navegamos y todo se mueve. El poema mínimo, para decir lo necesario no hacen falta tantas palabras.

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  7. Vivir de nuevo. Seguirán sin pedir permiso, eso me temo.

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    1. Vivir. ¿De nuevo? Ahora, que luego es tarde y ya no llueve.

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  8. ¿Cómo expresar mejor la sensación profunda, conmovedora y vital de la brisa en un pasillo que convierte la casa y el encierro en una playa estimulante de horizontes abiertos que invitan a la vida y al vuelo? Todos lo hemos sentido y sólo ahora José Luis Parra nos dio las palabras para decirlo. ¿Hay regalo más hermoso?

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