11 de octubre de 2012

Una novia rica

QUE la cultura popular es hoy más del pasado que nunca, no tiene vuelta de hoja. Se va hacia otra cosa, no sabemos si mejor o peor, distinta en todo caso. ¿Es sólo que nos vamos haciendo viejos? La sensación de que se van apagando las luces que iluminaban nuestra infancia, ¿es real o fruto únicamente de nuestra imaginación, de nuestro temor? 
La lista de lo que ya no volverá podría ser larguísima. Saber que hasta 1959, por ejemplo, el año de aquel Plan de Estabilización que cerró para siempre en España la España cervantina, habían llegado a nosotros tradiciones, paisajes, modos, usos, trajes, palabras, gustos, platos que eran exactamente iguales a los que se podían haber conocido en 1585. Produce vértigo sólo el pensarlo. Nuestro hijos a veces nos oyen arrobados hablar de nuestros años infantiles como si fuésemos viajeros que hemos regresado de un pasado remoto, como Telémaco, relatando de él fábulas mitológicas.
He aquí esta coplilla. Se la hemos oído este verano a un anciano, conscientes de que morirá con él. Es bellísima, por lo que tiene de ingenua y al tiempo de moderna y maliciosa, casi surrealista. Pero cuando él se apague, la coplilla se borrará y la memoria se quedará en blanco, y las palabras se irán a otra parte, como las golondrinas, pero sin vuelta.


         Anda diciendo tu madre
         que quiere una novia rica.
         Dile que compre un papel
         y pinte una señorita.




11 comentarios:

  1. Manuel Cañedo Gago11 de octubre de 2012, 0:43

    La cultura popular es más pasado que nunca debido a que durante largos años no poca gente la ha cubierto de tópicos. Es el caso concreto de la música popular o de raíz, a la cual todavía hay personas que la relacionan de modo directo con la Sección Femenina de Coros y Danzas. Resulta "moderno" escuchar música rural estadounidense, porque se denomina "country", pero es rancio y casposo que a uno le guste la rica variedad de músicas tradicionales españolas de transmisión oral.

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  2. Es la realidad, nada volverá a ser mejor . Antes un niño pescaba en la mar, jugaba en el bosque , las cuevas , montañas, la playa , los prados . Pasaba el día en la calle y había una naturaleza saludable .

    Que buena la copla , a ver quien es el guapo que da un braguetazo.
    Chao

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  3. En otro 'anda diciendo tu madre', en lugar de papel se busca un chopo:

    "Anda diciendo tu madre
    que yo para ti soy poco,
    iremos a la alameda
    y cortaremos un chopo".

    La alameda. "A mí se me da mu poco / cun pájaro en la alamea / se múe dun arbo a otro", recordaba Lorca en su conferencia sobre el cante jondo. Agitánese, España.

    Martinetes de Triana; canta Pepe el Culata:

    "A la puertecita de la fragua
    tú a mí no me vengas a buscar
    con el fango a las roíllas
    y las enagüitas remangás.

    Las maresitas de toítos los gitanos,
    toítos, venían al tren;
    la mía, como estaba malita,
    no me ha poío venir a ver.

    La lunita crece y mengua,
    y yo me mantengo en mi ser;
    yo soy un cuadro de tristeza
    pegaíto a la paré".

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    Respuestas
    1. Vale, agitánese España. Y de paso Francia también.

      De la sección CARIÑOS Y PENAS FILIALES de los “Cantos populares españoles” (1882) de
      Francisco Rodríguez Marín, valgan estos dos moldes a propósito de guerras antiguas y novelas recientes:

      "Tós los simenterios
      Los traigo yo andaos:
      La seportura 'er pare 'e mi arma
      Yo no la he jayao".

      "Si supiera er sitio
      Aonde la enterraron,
      Yo sacaría tós sus güesesitos
      Para embarsamarlos".

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  4. http://www.youtube.com/watch?v=Hb2-m-3CC2c

    La Niña de los Peines canta por siguirillas. La letra es la siguiente:

    "Yo me quiero ir
    a la sierrecita de Armenia,
    donde no hubiera moros ni cristianos
    que sepan de mí".

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  5. Pondría como ejemplo significativo nuestra zarzuela. Sólo en un país lleno de complejos y de ignorancia malsana se abjura de un género de inmensa calidad musical. Decía Albéniz que el error era que fuera española y no vienesa.
    Crecí escuchando su torpe asociación al franquismo, cuando casi en su totalidad son obras anteriores a la guerra.
    Pensándolo bien, tampoco resulta extraño, si en la actualidad criticamos con delectación este o el otro defecto de Nadal o Alonso. De ser franceses tendrían estatua honorífica en cada pueblo, pero sufren la desgracia de pertenecer al territorio de las brumas pantanosas.

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  6. compárese,es verdad, esa ingenua malicia, no exenta de ingenio, de esa copla popular con las soeces chocarrerías del popularísimo sálvame nuestro de cada día.
    saludos blogueros

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  7. Hay muchas coplillas populares llenas de gracia y poesía. Y son anónimas, como la mejor literatura.

    Hasta que el pueblo las canta
    las coplas, coplas no son.
    Y cuando el pueblo las canta
    ya nadie sabe su autor.

    Tal es la gloria mayor
    de los que escriben cantares:
    oírle decir a la gente
    que no los escribe nadie.

    Estas coplas (por cierto) tienen autor. Pero no lo pongo porque, para ser coplas de verdad, necesitan que nadie lo sepa.

    (Hoy en zUmO dE pOeSíA publicamos un poema de Saiz de Marco.)

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  8. Y cada crío que nace ahora se encuentra, sin embargo, un mundo intacto y bello con el que irá amasando los recuerdos que más adelante fermentarán con la levadura de los años. Para él quedará tan lejano el mundo de este abuelo de la copla que solo tendrá remota idea de él si por casualidad descifra su exangüe reflejo en un libro.
    Muchos matices de ese mundo, los que traducen el color real del mismo, se habrán perdido para siempre. La época quedará registrada en sus hechos más relevantes anotados por historiadores para múltiples interpretaciones de las generaciones que vengan. Pero ya será una época muerta, disecada, expuesta para la curiosidad o la pedagogía. El tiempo pasado sólo se conserva en el espíritu, en el recuerdo, de los que lo vivieron, desaparecidos estos desaparece con ellos todo un mundo, del que sólo nos llegarán ecos de ecos. Acaso la literatura sea la única fuente de donde aún sea posible rescatar los matices, la realidad, de un tiempo, de una época perdida para siempre. También las coplas nos pueden traer un fugaz aire del pasado.

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  9. Los sueños cambian con los tiempos , hemos perdido el realismo mágico . Creo hubo un tiempo donde nuestros ancestros no distinguia los sueños de la realidad, quizas esto cambió con los primeros artistas de Altamira. Pienso que la gran labor del arte es proteger los valores que hicieron evolucionar la consciencisa humana .
    Me parece bien hayan dado el nobel al chino Yan y su realismo mágico , algo aprenderemos

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