3 de octubre de 2012

Magis amica veritas

"LA guerra de España fue una de las más injustas y desastrosas que la ambición desmesurada de Bonaparte suscitó en Francia. Los franceses se cubrieron de gloria en ella, pero sus laureles se marchitaron allí en cierto modo por la injusticia de su causa y las penalidades que siguieron como consecuencia inevitable de ella.
Se ha hablado mucho de las causas que condujeron a aquella guerra, pero todas las obras que se han publicado sobre ese asunto vienen marcadas por las pasiones. Aún estamos demasiado cerca de los hechos para juzgarlos con imparcialidad, al tiempo que se desplegaba una política tan bárbara como maquiavélica no estaba destinada sino a desplazar de sus tronos a los soberanos reinantes, para poner en su lugar a los miembros de la familia Bonaparte.
Nuestra única tarea hoy se limita al papel de narrador de los detalles materiales de una guerra que según M. de Pradt costó a Francia cerca de 600.000 hombres. Las victorias que los franceses cosecharon allí, los reveses y derrotas que encajaron, serán recordados en una sola frase con la franqueza que debería caracterizar al historiador: Amicus Aristoteles, amicus Plato, magis amica veritas."
Este es el breve prólogo de una obrilla curiosa y rara. Se escribió en 1819 sobre una guerra lejana pero lo suscribiría uno pensando en la última de las guerras que ha conocido España y sobre todo admirable en su propósito.
Aseguraba su autor que "aún era demasiado pronto para juzgar los hechos con imparcialidad". La paradoja es que a menudo, si dejamos pasar el tiempo, nadie tiene ya el menor interés en conocer la verdad.
Y de eso mismo trata acaso ese Ayer no más del que se hablaba ayer aquí.

Guerre en Espagne et en Portugal. Batailles, combats et victoires des armées françaises en Espapagne et en Portugal, pat M. C***. À Paris, chez Tiger, Imprimeur-Libraire, rue du Petit Pont, n. 10. Au Filier Litréraire. Cubierta y lámina de portada.

6 comentarios:

  1. Manuel Cañedo Gago3 de octubre de 2012, 0:21

    Ahora son los nietos los que quieren conocer una verdad de la que sus mayores nunca les hablaron por miedo.

    ResponderEliminar
  2. Todas las guerras tienen una motivación económica, aunque se disfracen de otras causas menos inconfesables (ya Homero contó que la lucha entre tirios y troyanos fue por un tema de cuernos y honor: el rapto de Elena por Paris; y unos 25 siglos después el señor Bush justificó la guerra de Irak -para hacerse con el petróleo iraquí- por un supuesto "eje del mal" y unas "armas de destrucción masiva" que nunca existieron). La guerra de Cuba de 1898 se justificó por la voladura de un barco estadounidense, que al parecer se hizo por los propios americanos para fabricar un "casus belli". En fin...

    Responsabilidad de los historiadores es desenmascarar y explicar las verdaderas causas (por supuesto económicas) de las guerras (que a menudo son intereses económicos minoritarios de una élite del país, no de la población en su conjunto). Pero negligentemente, irresponsablemente, los historiadores no cumplen esta obligación.

    ResponderEliminar
  3. la búsqueda y el encuentro de la verdad, de las pequeñas verdades si se quiere, siempre reconfortan a los espíritus grandes y esta novela promete esa estela a la vez que quizás nos muestre con arte a los hombres en su compleja humanidad.
    saludos

    ResponderEliminar
  4. Bonito refrán que creo no vale . Hoy la verdad viene disfrazada de ismos , recortismos , bajoestofismo , globosondismo y mucho eufemismo . La verdad ética ha sido reemplazada por una verdad estetica ( la mentira modulada )
    Chao

    ResponderEliminar
  5. "La paradoja es que a menudo, si dejamos pasar el tiempo, nadie tiene ya el menor interés en conocer la verdad".
    Cierto, pero primero tendremos que decidir si estamos dispuestos a abrir el cerebro en busca de esa verdad que, muy aproximadamente, podemos alcanzar si tenemos voluntad para alejar los viejos fantasmas.
    Ayer insinuaba yo la idea de consensuar una versión oficial que se pudiera estudiar en los libros de texto. Debe ser una necesidad que nos imponemos los que nos hemos entregado apasionadamente a investigar sobre lo sucedido. Lo digo porque un sugerencia parecida hacía en una entrevista Muñoz Molina, tras la edición de su "La noche de los tiempos".

    ResponderEliminar
  6. Quizá con lo que más tiene que ver la verdad es con la libertad.

    ResponderEliminar