16 de octubre de 2012

Los placeres de la anticipación.

PADRE e hijo es el libro en el que Edmund Gosse relata su infancia en relación a su padre, un conocido naturalista inglés, empeñado en eliminar cualquier disparidad entre la ciencia y la Biblia, y eso justamente en el momento en que Darwin escribió El origen de las especies. Es una obra maestra del género memorialístico, probablemente en la que mejor esté analizada la locura de toda una familia a manos de un puritanismo religioso tan fánatico que sólo el humor y la piedad de Gosse hace comprensible.
Para resumirnos lo que fue su padre Gosse, hacia el final del libro, nos relata en unas pocas líneas aquella locura que trajo locos a su madre, a él mismo y a los miembros de la comunidad pietista de la que era pastor:
"Aguardaba, con una esperanza «ansiosa la venida del Señor», acontecimiento que, en diferentes ocasiones, creyó inminente. Calculaba la fecha exacta, atendiéndose a las profecías del Antiguo y del Nuevo testamento; pasaba la fecha sin el advenimiento esperado, y mi padre más que decepcionado se mostraba exasperado. Luego se daba cuenta de que había habido un pequeño error en su cálculo, y los placeres de la anticipación volvían a empezar".
Es curioso cómo este párrafo serviría para algunas otras cosas; para todas las utopías políticas de naturaleza mesiánica, por ejemplo.

Desde el cuarto de atrás, Conde de Xiquena, 19 de marzo de 2012

6 comentarios:

  1. La gente fanática, integrista y ultrarreligiosa no tiene, en realidad, culpa de ser así. Generalmente se lo imbuyeron e inculcaron de pequeños, en la primera infancia. A los niños les explicaban la Biblia igual que el teorema de Pitágoras, como un axioma cierto, ¿y por qué iban a dudar de él? Claro que a quienes les inculcaron eso a sus hijos, a su vez se lo inculcaron a ellos, también de niños.

    Qué cadena tan difícil de romper.

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  2. Carmen Martín Gaite en El cuarto de atrás(Destino. Barcelona, 1978):

    Para Lewis Carroll, que todavía nos consuela de tanta cordura y nos acoge en su mundo al revés.

    La experiencia no puede ser comunicada sin lazos de silencio, de ocultamiento, de distancia. Georges Bataille

    [...] Siempre el mismo afán de apuntar cosas que parecen urgentes, siempre garabateando palabras sueltas en papeles sueltos, en cuadernos, y total para qué, en cuanto veo mi letra escrita, las cosas a que se refiere el texto se convierten en mariposas disecadas que antes estaban volando al sol. Es precisamente lo que me pasa cuando me despierto de un sueño: lo que acabo de ver lo abarco como un mensaje fundamental, nadie podría convencerme, en esos instantes, de que existe una clave más importante para entender el mundo de la que el sueño, por disparatado que sea, me acaba de sugerir, pero es moverme a buscar un lápiz y se acabó, ya nada coincide ni se mantiene, se ha roto el hilo que enhebraba las cuentas del collar. Y sin embargo, no escarmiento, por todas partes me sale al encuentro la huella de esos conatos inútiles, vivo rodeada de papeles sueltos donde he pretendido en vano cazar fantasmas y retener recados importantes, me agarro al lápiz ya por pura inercia, ¿comprende?, sé que es un vicio estúpido, pero me tranquiliza los nervios.

    [...] Me vuelvo a sentar y nos quedamos en silencio, mirando la lluvia.
    –A mí me encantan las tormentas –dice.
    –A mí también me gustaban mucho cuando era pequeña. Me daban algo de miedo, pero era un miedo distinto.
    Apoyo la cabeza en el respaldo del sofá. Me ha venido al recuerdo la oración que recitábamos cada vez que aparecía en el horizonte un relámpago:

    Santa Bárbara bendita
    que en el cielo estás escrita
    con papel y agua bendita.
    [Padrenuestro Amén Jesús.
    (Añadido cordobés)]

    Estábamos todos los primos en la casa de verano de Galicia, nos alumbrábamos con un candil de carburo, la tormenta se agarraba a los picos de las montañas; a mí me gustaba salir sola a mojarme a las escaleras de atrás, sentir la lluvia azotando los avellanos de la huerta, el olor a tierra húmeda, me llamaban, me buscaban, me reñían, me daba más miedo entrar que estar fuera, me daba miedo lo cerrado, el miedo de los otros, lo que más miedo me daba era rezar.
    –No esté tan segura de que era un miedo distinto –dice el hombre–. Del miedo nunca se ha sabido nada, hablamos de él por hablar.
    –Sí, de casi todos los sentimientos hablamos por hablar, por miedo a padecerlos a palo seco.
    –Claro –dice–, por miedo al miedo.
    Y la terraza se ilumina a la luz de un nuevo relámpago. Doy una chupada al pitillo. Preciosa, la Gitanilla de Cervantes, usaba un conjuro para preservar del mal de corazón y los vahídos de cabeza:

    Cabecita, cabecita,
    tente a ti, no te resbales
    y apareja los puntales
    de la paciencia bendita.
    Verás cosas
    que toquen en milagrosas:
    Dios delante
    y san Cristóbal gigante.

    Siempre me ha tranquilizado como un ensalmo. Que la cabeza no resbale es lo más serio que se puede pedir, sobre todo si se le pide a la propia cabeza.

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  3. No sé quién dijo que "la estupidez repite siempre".

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  4. El fin del mundo depende de que cualquier dictadorzuelo, como el de Corea del Norte, active sus misiles nucleares. Y próximamente también Irán. O Israel, que, con tal de asegurar su indemnidad, está dispuesto a arrastrar al mundo a una guerra global. No hacen falta profecías bíblicas ni de otras religiones (mayas, etc). En esas manos estamos.

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  5. ya decía Unamuno, creo, que de una fiesta, de un viaje... lo mejor, lo más emocionante, son siempre los prolegómenos, el día antes... aunque en política todas las idílicas utopías acaban en notorios desastres, que nunca nunca escarmentamos.
    saludos

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  6. Cuando vi " la vida de Brian " deje de creer en mesias , algo que me refrendo David Koresh en Waco .
    Todas las religiones monoteístas hacen proselitismo con los niños , acabo de oir que en España se ha quitado horas de asignaturas de arte para dar 2 horas semanales de religión , pero los niños no se dejan engatusar ni van a ir a misa los domingos , ninguno quiere pasar por " meas pilas " y no se creen las monsergas ni les gusta el cercanismoo que los religiosos / as les ofrece .
    Si a fánatico sumo integristas y ultras entiendo hablamos de terroristas . Ningún padre quiere que su hijo se dedique al terrorismo . Las invasiones capitalistas , crímenes civiles y la abusadora factura de reconstrucción que se endosa en forma de deuda para el país invadido y cuyos trabajos son para corporaciones y caciques locales genera terroristas
    instantáneos presos de la desesperación y la injusticia .
    Todo terrorismo es condenable , también el de Estado .
    Chao

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