13 de abril de 2013

Lo lejano

NOS gusta mirar fotografías del pasado, aunque no sepamos con exactitud de dónde son ni de qué tiempo. Acaso por ello mismo nos resultan más fascinantes. Esta, encontrada hace años en el Rastro, representa a unos turistas en algún país del Norte de África, tal vez en Egipto. El hecho de que ni siquiera sea nítida parece redoblar la poesía en que nos llega envuelta esa escena, tal y como entendía el aura Benjamin,  como la "irrepetible aparición de una lejanía".
El misterio que envuelve a esas figuras, desaparecidas de la faz de la tierra hace ya mucho, es grandísimo. Nos decimos: apenas son ya otra cosa que las sombras que vemos en primer plano. Cuánto silencio, qué extraña quietud. Se diría que en cuanto se suban a esos camellos desaparecerán de este mundo, atravesando el desierto como si fuese la laguna Estigia. Y algo de la gravedad de ese minuto nos alcanza en lo más hondo, tal y como sintió el pintor ruso Iliá Repin: "Lo lejano es lo íntimo".


11 comentarios:

  1. Una minucia: a mi entender, en la frase "algún país del Norte de África, tal vez de Egipto", el segundo "de" (el que precede a "Egipto") sobra. Por lo demás, entrada de veras sugerente -como de costumbre. Gracias.

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    1. Podría ser como usted dice, y como aparece: "representa a unos turistas en algún país del Norte de África, [a unos turistas] tal vez de Egipto". Si se suprime la preposición de puede darse a entender que Egipto forma parte del Norte de Africa. Por eso lo mejor será dejarlo así: "representa a unos turistas en algún país del Norte de África, tal vez en Egipto". Gracias no obstante por la observación y todo lo demás.

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    2. ¿Dejo ya de molestarme y molestar a mi contacto argentino en la indagación sobre doña Hilda?

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    3. No sé qué decirte. Eso como tú lo veas; si crees que las indagaciones van a llevarnos a conocer más de Barea, adelante: si vamos a conocer más de Hilda, en ese caso creo que, por lo que a mí respecta, resulta menos interesante. Lo dejo en tus manos, pero gracias de todos modos.

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  2. En el mismo artículo "Pequeña historia de la fotografía" de Benjamin (el asunto de la fotografía cautivó a Benjamin, y creo que se refleja en las imágenes que hay sobre él), en el que habla del aura, hay una definición perfecta para la bella fotografía de Trapiello:
    "La generación que no estaba empeñada en pasar con sus fotografías a la posteridad, sino que más bien se retiraba frente a semejantes disposiciones un tanto
    pudorosamente a su espacio vital (como Schopenhauer en la fotografía de Frankfurt hacia 1850 se retira al fondo del sillón), y que por eso mismo permitía que dicho espacio vital llegase a la placa, esa generación no ha transmitido en herencia sus virtudes"

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  3. El pasado es casi invisible, y ese "casi" se lo debemos a la fotografía (y sólo desde que ésta existe). No tenemos fotos de lo que pasó antes de finales del siglo XIX. No tenemos fotos de la crucifixión de Jesús, ni de las Navas de Tolosa, ni de Colón en Santafé, ni de Torquemada en acción, ni de Waterloo, ni de... casi todo. Hay dibujos, cuadros, retratos, pero su fiabilidad es muy dudosa. Si tuviéramos fotos de todo el pasado, muchas de las cosas que ahora damos por sabidas resultarían cuestionables.

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  4. A mayor o menor elevación de las alas como hombros, más o menos alargada la sombra de las águilas imperiales en el desierto de siempre. Cercanas o lejanas, alas o auras demasiado humanas: astuta coartada polivalente que a punto está de borrar del todo y para siempre en el XXI muchas tesis de los siglos XIX y XX. Por ejemplo la tesis XII del propio Benjamin: "El sujeto de conocimiento histórico es la clase oprimida que lucha". Si clase y lucha saltaron por los aires, opresión y sufrimiento, no tanto.

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  5. Memorias de Africa .
    En 1890 Mélénik II quiso modernizar Abisinia , para ello encargó 3 sillas eléctricas , el problema era que en Etiopía no había electricidad, por ello usó las sillas como tronos imperiales .
    Curiosamente Mélénik creía curar sus males con la ingesta de textos bíblicos . Murió atragantado mientras intentaba comer " el libro de los reyes "

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  6. http://books.google.es/books?id=HYJt52MnMzYC&pg=PA209&lpg=PA209&dq=%22irrepetible+aparici%C3%B3n+de+una+lejan%C3%ADa%22&source=bl&ots=PhTalMjgag&sig=utdwPz0wqadGlSR73NesJ6nh2r8&hl=es&sa=X&ei=WzhpUZu3OcbsOpK7gPgJ&sqi=2&ved=0CEMQ6AEwBg#v=onepage&q=leticia&f=false

    Curioso que Google con “irrepetible aparición de una lejanía” lleve a “Pensar la teatralidad: Miguel Romero Esteo y las estéticas de la modernidad”, libro de Óscar Cornago Bernal (Editorial Fundamentos, Madrid 2003).

    Aludiendo Cornago a expresiones que Romero Esteo ensarta en su “Horror vacui” [grotescomaquia escrita en los años de la Transición], piensa que aluden a “instantes de desbordamiento emocional, estremecimiento y fascinación por el vacío; momento fugaz de revelación en el que se cumple la obra artística en toda su imposibilidad, deteniéndose en su dinamismo, la eternidad del instante quieto, el eterno presente”.

    Relaciona Cornago las grotescomaquias con la filosofía de Benjamin que, siguiendo la tradición mesiánica del judaísmo, se centra según él “en una concepción del arte en el aquí y ahora del instante, base de su teoría del aura artística y su filosofía de la Historia. El aura remite a un momento de revelación y ruptura (…). En el momento del estallido [¿también teatral, o fotográfico...?], «algo» original e inmemorial acontece, se hace presente en la actualidad inmediata, sin dejar por ello de estar lejano, «irrepetible aparición de una lejanía, por cerca que esta pueda estar», dirá Benjamin (…). Mediante la experiencia estética el hombre queda iluminado, y la realidad construida culturalmente queda desnuda y puesta al descubierto, revelándose el tiempo en una dimensión no lógica capaz de juntar acontecimientos contrarios en la búsqueda de un sentido originario. Como en el caso de los mecanismos teatrales de las Grotescomaquias, una estrategia de los extremos, de la yuxtaposición entre realidades distintas, hace posible la experiencia aurática, la ruptura del tiempo lineal de la Historia, siempre inesperada: «Experiencia fulgurante en la que el tiempo se desintegra y se realiza a la vez» (Stéphane Mosès)".

    Grotescomaquias. Universales y siempre tan españolas. En fin, unas líneas más para adivinar de qué se trata.

    “La libre economía de mercado y los discursos de la Transición política caen presos de este tratamiento escénico de carácter grotesco:

    «yo estoy a favor del Emilio, yo estoy a favor del concilio, yo estoy por lo menos hoy a favor de la conciliación entre católicos y protestantes, yo estoy a favor de la reconciliación entre los ateos y los cristianos, yo estoy a favor de la reconciliación entre lo de ahora y lo de antes, yo estoy a favor de la reconciliación entre gentes de orden y los marranos, entre los gigantes y los enanos».

    Sigue Cornago: "(…) El horizonte referencial de la trama [de “Horror vacui”], un grupo de estudiantes universitarios en paro que hacen teatro para una señora, y los discursos culturales adyacentes, como la explotación capitalista o las referencias al sicoanálisis, van sumergiéndose en el oscuro túnel de las representaciones, impuesto a la voluntad de los personajes que se rebelan contra la Ley (escénica): «Tienes que seguir. Si no te declaran enemigo, y te ponen a poner huevos». Así el coro de veterinarios, en santa procesión, salmodia ‘sottovoce’ la letanía de la eficacia y la rentabilidad que mantiene el sistema capitalista: «Eficacia, eficacia, eficacia. / Gallinas, gallinas, gallinas. / Huevos, huevos, huevos», de donde se salta al discurso sobre la información y el poder: «No hay que informar a la gallina de lo que nunca hay que informar: Tú la informabas demasiado», a lo que añade el Canciller: «tú la informabas del tinglado, y ahora ella todo lo demás lo adivina»”.

    En el nuevo milenio, ¿o adivinamos muy bien, o “demasiado informados” puede ya acabar siendo igual a “demasiado deformados” por los siglos de los siglos amén? Cuidado, pues, en esta enésima Transición del mundo y las Españas, ¿no?

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  7. Mi duda sería si en vez de poner " tal vez en " pongo " probablemente " o " posiblemente " , ahorraría dos palabras pero he de usar un acabado en " ente " . Por otro lado en internet escribimos sin recrear y como dijo Isaías " yo les daré un nombre completo a las cosas " , sí caes en el academicismo se corre el riesgo de perder el estilo . El estilo es clave , si lo tienes aunque cambies de nick el lector te reconoce y en la lejanía dejas de ser anonimo y te sientes participe .
    Sobre " la irrepetible aparición de una lejanía " recomiendo ver Shoah de Lanzman , una excelente pelicula de 9 años sobre el holocausto .

    Saludos

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  8. Si vemos, nuestra única ocupación debería ser mirar. Pintar, escribir, fotografiar… en principio sólo indican debilidad.

    PETER HANDKE MIRANDO Y LUEGO CONTÁNDOLO CON SU LÁPIZ

    "YO MIRABA desde la plataforma posterior del tren los rieles que se alejaban, y era como si esas imágenes ya no hablaran, o hablaran, pero ya sólo en abstracciones: ¡y entonces volvieron todas las imágenes, como un sueño! –¿Ha terminado, pues, «una» infancia –la de las imágenes–, dejando que con ello cobre más fuerza «otra» infancia, la del pensamiento global y abstracto?

    SOSTUVE LA MIRADA AL IDIOTA, hasta que finalmente ambos sonreímos satisfechos: éramos parecidos: también el idiota se alegraba enormemente por los detalles funcionales del mundo técnico, como la puerta automática del tren.

    EL TREN PASÓ A TODA VELOCIDAD por una estación vacía donde, en ese instante, bajo el sol, una hoja otoñal caía lentamente al suelo.

    CON MI MIRADA soy espléndido; sin ella, con razón, despreciable."

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