15 de abril de 2013

Todo lo ignoramos entre todos

NO se puede generalizar, pero la base del éxito del demagogo suele estar en las generalizaciones caramelizadas en el halago.  Un conocido columnista compartía con unos colegas hace años algo que, aseguraba, le había proporcionado a él magníficos resultados: “De vez en cuando hay que dar grandes bombos a colectivos públicos y controvertidos: médicos, jueces, funcionarios, sin olvidar, claro, a las mujeres [qué tuvieran para ese hombre de “colectivo público y controvertido” las mujeres es cosa que se me escapa]... Alguno de esos artículos pueden repertoriarse cada dos o tres años, por ejemplo el de los maestros y profesores; el sufrido cuerpo de enseñantes, al ser muy leído [?], lo agradece mucho, y pagará el favor comprando nuestros libros”. 

La verdad no suele ser escandalosa ni amiga del escándalo, y por esa razón no sabe uno cómo abordar una noticia que debería haber paralizado nuestro país. La recojo tal y como apareció en los periódicos: “El 86% de los aspirantes a una plaza docente en Madrid no pasó la prueba de conocimientos. El test incluía preguntas que deben responder alumnos de doce años. ¿Por qué provincias pasan los ríos Duero, Ebro y Guadalquivir? Apenas el 2% de aspirantes respondió correctamente. ¿Cuál es el equivalente en gramos a dos kilogramos y 30 gramos. El 93% no supo trasladar esta unidad de medidas. El 86% de los 14.110 aspirantes suspendió la prueba)”.

Con muchas de las respuestas de l*s aspirantes, plagadas de faltas de ortografía y rayanas en el surrealismo, reímos por no llorar (para algunos el Ebro, el Duero y el Guadalquivir pasan por Madrid, y hubo quien, al pedírsele la definición de “escrúpulo”, escribió: “Atardecer”; y de “disertación”: “Dividir una cosa en partes más pequeñas”). Pasado ese primer momento de desconcierto hilarante, nos preguntamos sumidos en el mayor abatimiento: ¿qué hemos hecho mal para que haya sucedido esto? Nos resulta difícil comprender que alguien que ama su trabajo muestre tanta inopia, tanta desidia, tanto descuido en él. ¿Imaginamos lo que sería un cirujano que confundiera el bazo con el hígado? Sí, no podemos generalizar, pero el 86% está más cerca del 100% que del 50%, justo medio. “Todo lo sabemos entre todos” son palabras de Giner de los Ríos que se han recordado aquí alguna otra vez. Él y sus amigos de la Institución Libre de Enseñanza revolucionaron la enseñanza en España mediante el amor al conocimiento y la libertad de cátedra. Pedían mucho a sus maestros a cambio de casi nada, porque poco más podían ofrecerles que un sueldo mísero (“pasar más hambre que un maestro de escuela”, se decía): sacrificio, dedicación, delicadeza, paciencia, estudio fueron cualidades de los institucionistas que acaso no hubieran podido  llevar a cabo su misión sin una firme vocación docente. Esa que no parece adornar a los aspirantes a maestros ni acaso a quienes dieron por buena su preparación permitiéndoles presentarse a esos exámenes ni a una sociedad que ante tal fracaso se encoge de hombros, indiferente a la suerte que espera a nuestros niñ*s y que parece decir incluso jactanciosa: “Todo lo ignoramos entre todos, ¿y qué?”.
     [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 14 de abril de 2013]

12 comentarios:

  1. Hay cosas que hacen que una se siente moralmente obligada a decir algo, y es que ante esta noticia, (aunque reconozco que en otro momento me hubiera dejado llevar por el “alarmismo social”) tengo una experiencia personal que nos muestra otra cara, ¿la ambivalencia existencial...?
    Doy clase de Didáctica de la Historia a un grupo de 60 alumnos de 3º de la Facultad de Educación, y acabo de corregir el primer parcial: primero, no ha suspendido nadie, solo hay 4 o 5 exámenes que no han superado el 5, y segundo, la única falta de ortografía reiterada, ha sido la ausencia de tilde en “caída” del Imperio Romano.

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    1. Le ruego una aclaración: ¿Didáctica de la Historia? ¿Enseña Vd. a enseñar Historia?

      Gracias,
      Enric

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    2. Es que ahí está el problema. Los pedagogos, en su afán por querer enseñar cómo se enseña algo, se han olvidado de lo fundamental, de que primero hay que saber ese algo. Yo estoy harto de esas repeticiones de palabras: aprender a aprender, enseñar a enseñar,...Hay que aprender cosas concretas y hay que enseñar cosas concretas.Lo fundamental para enseñar bien es dominar la asignatura, prepararse bien las clases y darlas con pasión. Y lo fundamental para aprender bien es poner ganas, esfuerzo y buena disposición.

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    3. «¿Es la comunicación del conocimiento la única función del maestro –como ahora sucede- y sólo consiste en transmitir informaciones, ideas, teorías, y difundir estas teorías discutiendo sus diversos aspectos? ¿Es ésta la única función del maestro? Si esto es todo cuanto concierne al maestro, entonces él no es más que una computadora viviente. Pero es indudable que el maestro tiene una responsabilidad mucho mayor. Debe interesarse en la conducta, en la complejidad de la acción humana, en un estilo de vida que implique el florecimiento de la bondad. Ciertamente, debe interesarse en el futuro de sus estudiantes. ¿Cuál es el futuro de estos estudiantes? ¿Cuál es el futuro del hombre? ¿Cuál es el futuro de nuestra conciencia, tan confundida, tan perturbada, desordenada y en constante conflicto? ¿Tenemos que vivir perpetuamente en el conflicto, en la angustia y el dolor? Cuando el maestro no está en comunicación con el estudiante acerca de todas estas cuestiones, entonces es meramente una máquina activa e ingeniosa que está perpetuando otras máquinas.

      De modo que formulamos una pregunta muy fundamental: ¿Qué es un maestro? La profesión del maestro es la más elevada profesión del mundo, aunque la menos respetada, porque si el maestro está profundamente, seriamente comprometido con su profesión, está liberando el cerebro humano de su condicionamiento –no sólo su propio cerebro, sino también el del estudiante. Él está condicionado, y lo está el estudiante. Éste es un hecho, lo admita o no el maestro, y en la relación con el estudiante, el maestro está ayudándose a sí mismo y ayuda al estudiante a liberar la conciencia de su limitación.

      Una relación es un proceso de aprender. Una relación no es un proceso estático, sino un movimiento lleno de vida y, por tanto, jamás permanece igual. Lo que la relación fue ayer no lo es hoy. Cuando el ayer domina en la relación, entonces la relación es lo que fue, no una cosa viva. El amor no es "lo que fue". Cuando la relación entre el maestro y el estudiante tiene este elemento de compañerismo, de la mutua eliminación del condicionamiento, cuando tiene humildad, entonces la sensibilidad y el afecto son naturales. Un maestro podría decir que todo esto es imposible. Cuando las autoridades de una escuela requieren que hayan cincuenta estudiantes en una clase donde tienen lugar todo tipo de majaderías, ¿qué puede hacer, entonces, un maestro? Es obvio que no puede hacer nada. Pero nosotros hablamos de escuelas donde esto no ocurre. Ahí el maestro puede establecer una relación, y así se halla profundamente comprometido en el florecimiento de los seres humanos».
      KRISHNAMURTI , "Cartas a las Escuelas".

      Lúcidas reflexiones que recuerdan siempre lo triste de tener que andar demostrando siempre lo evidente: que presuponiendo como algo fundamental la cultura y sensibilidad del docente, lo que debería hacer en su trabajo es algo bastante distinto de lo que habitualmente se le pide. Y lo que se exige del docente es que amaestre, clasifique bien al personal y lo prepare para la vida dura y competitiva que tiene en lontananza. Si encima lo hace con pasión, mejor que mejor; pero, ¿de qué claro manantial brotará esa pasión incontaminada?

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    4. “Pero ¿en qué siglo vive usted, criatura? ¡Khrisnamurti! ¿Jipis y progres todavía?” Alguien pudiera haber que así empezara su comentario, gritando al acabarlo a sus hijos ¡o nietos! para que se acercaran a contemplar el raro espécimen. También rechazando pasiones contaminadas, quisiera yo acabarlo tratando de acercarme con usted al claro manantial que reclama. Si permite compañía. Gracias.

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  2. Un relato corto de Saiz de Marco se titula precisamente "Sabelonada". Lo copiopego:

    SABELONADA

    Durante el viaje en avión para recoger el Nóbel de Medicina, se me ocurrió ir apuntando las cosas que ignoro. Por mero entretenimiento. Escribí “No sé…”. Y añadí:

    -Esquilar ovejas.

    -Cuándo se siembra el maíz, cuándo se siembran los tomates, cuándo se siembra todo.

    -Diseñar relojes.

    -Herrar caballos.

    -Cómo hacer queso. Cómo hacer mermelada. Cómo hacer hojaldre.

    -Esculpir en piedra.

    -Tapizar un sofá.

    -Repujar cuero.

    -Desplumar pollos.

    -Cuánto tarda el mosto en volverse vino.

    -Cuánto tarda el vino en volverse vinagre.

    -Cuándo hay que sembrar el trigo (o el maíz, o el arroz). Cuándo hay que regarlos. Cuándo hay que segarlos.

    -Entender el suajili. Entender el chino. Entender el sueco.

    -Orientarme con la estrella polar.

    -Cuánto dura el embarazo de una vaca. O el de una cabra. O el de una cerda.

    -Tocar, sacarle música a un acordeón. Tocar el clarinete. Tocar la guitarra. Tocar cualquier cosa que no sea el timbre.

    -Por qué al amanecer cantan los gallos.

    -Por qué los loros imitan sonidos.

    -Reparar la avería del grifo que gotea...

    Anoté, al buen tuntún, más de mil cosas que desconozco. Y cuando paré de escribir no fue porque no quedaran zonas de oscuridad, sino porque la azafata me lo pidió (el avión iba a aterrizar).

    Después en la Academia, mientras recibía el premio Nóbel, me pregunté cómo me las arreglo para disimular tanta ignorancia.

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  3. Siembran dudas y pesimismo , se han tomado la paciencia del pueblo como un síntoma de cobardía , están jugando con fuego . Los grandes acontecimientos negativos siempre tienen el factor sorpresa , pero no son listos y se les nota son mentirosos compulsivos .
    Para Cospe de Bob Marley
    No woman no cry
    No woman no cry
    No woman no cry
    No woman no cry

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  4. En uno de los altares del culto al becerro de oro sería la imagen policromada del pragmatismo la que más feligreses atraería. Y de esa adoración genuflexa, a la conclusión de que el saber siempre es un estorbo menos cuando es para perfeccionar la picaresca y otras artes del embutido fino, ni un segundo de duda, si es uno listo como el hambre.

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  5. Ramon Maria del Valle Inclan:
    hoy es el egoismo torpe maestro a quien rendimos culto de varios modos : si rezamos , pedimos solo el pan nuestro .
    ¡Nunca al cielo pedimos pan para todos !
    en la propia miseria los ojos fijos,
    buscamos las riquezas que nos convienen
    y todo lo arrostramos por nuestros hijos.
    ¿es que los demás padres no tienen ?..
    Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre
    y, en las guerras brutales con sed de robo,
    hay siempre un fraticida dentro del hombre,
    y el hombre para el hombre siempre es lobo .
    Recuerdo que V.I. recomendaba no perder la cachimba , si nos quitan los vicios tenemos la batalla perdida, supongo

    saludos

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  6. "(...) el sufrido cuerpo de enseñantes, al ser muy leído [?], lo agradece mucho, y pagará el favor comprando nuestros libros”.

    ¿De quién son esos corchetes?

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  7. ¡Cuerpos, colectivos, gremios!, vacías y perversas abstracciones.

    Una a una... ¿dónde las personas?

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  8. "(para algunos el Ebro, el Duero y el Guadalquivir pasan por Madrid, y hubo quien...)".

    A no ser que con terrible fracaso (a ver si ahora pueden hacerse notar), ante unas pruebas quizá algo perversamente planeadas para degradar aún más la enseñanza pública, algunos profesores cachondos, copiándose, se pusieran de acuerdo para torpedearlas, hubo quien hizo que pasaran no tres sino cuatro ríos por Madrid. Al verse tan acompañado se desbordó el Manzanares inundando la Zarzuela.

    Para alguno, por Madrid pasa el Ebro; para otro, el Duero, y para un tercero ¡hasta el Guadalquivir!

    ¿Mejor así o peor? Como profesor que en el horario pedía casi todo Literatura y casi nunca Lengua, aprovechando que la mayoría de mis compañeros prefería lo contrario, seguro que habré metido la pata morfosintáctica. En tiempos docentes, tuve muchísimas ocasiones de reír por no llorar; en estos otros, desde luego no tantas, pero también.

    Me hubiera gustado dirigirle unas palabras a Madoi. Mejor esperarla a ella si quiere volver por esta hoja. Además, hace tan solo tres horas acaban de hacerme una biopsia de próstata: ahora mismo el cuerpo lo tengo mucho más dolido que leído. Sólo diré, Madoi, que también por propia experiencia creo adivinar a qué se refiere cuando tras no suspender a ninguno de los 60, nos habla de la “ambivalencia existencial” frente al “alarmismo social” que trata siempre de empujar al docente a que “instruya” ¡o “eduque”! sólo en el sentido práctico de la lucha por la vida, de la lucha por ganarse la vida en mitad del lío éste de la competencia o la competitividad... frente a todos los demás. En este sentido yo lo noté bastante.

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