9 de abril de 2013

Una guía

ACABA de publicarse Madrid 1936-1939. Una guía de la capital en guerra, de Fernando Cohnen (Ediciones La Librería, Madrid, 2013). 
No está en mi propósito hablar de este interesante libro en el que, dicho sea de paso, no he visto por ningún lado rastros del extraordinario Madrid-Moscú de Carlos García-Alix, antecedente claro del de Cohnen, quien debería acaso aficionarse a reconocer los préstamos.
Únicamente hablaré del prólogo, obra del sindicalista Nicolás Sartorius. 
Dice este no estar de acuerdo "ni mucho menos, con la actual tendencia de algunos autores de establecer una especie de equidistancia entre ambos bandos respecto a los desmanes que cometieron o lo que es lo mismo, considerar que como se perpetraron barbaridades en ambos lados, todos fueron igualmente culpables y, en consecuencia, la razón estuvo entre aquellos que se mantuvieron neutrales y no quisieron participar en tamaño desastre. La que se ha venido en llamar la tercera España, es decir la que se quitó de en medio cuando comenzaron las hostilidades..."
Vamos de acuerdo: los bandos no son equiparables, sólo los asesinos y quienes amparaban o alentaban sus crímenes. En ese sentido el papel y las responsabilidades de Pemán alentando los asesinatos en la retaguardia no son muy diferentes de las de Rafael Alberti y la redacción de El Mono Azul, que aquél dirigía, jaleando los paseos y la "limpieza" revolucionaria. Que yo sepa ni uno ni otro pidieron perdón a las víctimas ni asumieron sus responsabilidades. Uno, porque ganó la guerra; el otro, porque la perdió.
Y no se sabe de dónde se ha sacado Sartorius que los que apoyaron la tercera España fueron los que "se quitaron de en medio". ¿Quiénes? ¿Cernuda, Ramón J. Sénder, Barea, Rosa Chacel, Chaves Nogales, Clara Campoamor, Juan Ramón Jiménez, los brigadistas intelectuales que se pasearon por la retaguardia y se fueron a las pocas semanas, los participantes del Congreso de Intelectuales Antifascistas?
Insiste Sartorius también en la tesis de Viñas, Preston y otros historiadores: no son equiparables los asesinatos de uno y otro bando por ser los de los sublevados "una sistemática eliminación" propiciada desde el alto mando, o sea "desde el poder", mientras que los de los republicanos "no contaron con el apoyo o el aval de las autoridades legítimamente elegidas". Dejando a un lado la creación de los "tribunales populares", una especie de patentes de corso para la "justicia revolucionaria" timbradas por el Gobierno, tiene razón Sartorius: el "poder" republicano no pudo avalar la represión en la retaguardia... porque no era tal poder: el gobierno legítimamente constituido fue deslegitimado por las fuerzas revolucionarias (Cnt-Fai, Pce, facciones radicales del Poe, incontrolados), el "verdadero poder" (no sólo en el caso de las checas que mantuvieron abiertas los partidos políticos de izquierda, sino en el de la represión de los poumistas, víctimas a un tiempo de fascistas y comunistas, estos últimos, sí, "verdadero poder" de la República).
Pero acaso el tono ligero de ese prólogo, o si se prefiere, el calado que la ficción ha hecho en la memoria de las gentes, lo da esta frase de Sartorius, a propósito de Casa Manolo, una tasca de la calle Jovellanos, "frecuentada durante la guerra por políticos y literatos, entre los más fieles Pablo Neruda". "Durante la guerra" a Neruda no debió de darle mucho tiempo de frecuentarla, porque como es sabido dejó Madrid a los pocos días de empezada, cuando cayeron las primeras bombas, dejando desamparado el consulado de Chile en manos de Morla Lynch, que salvó la vida de miles de madrileños. O sea, que fue también uno de los que "se quitaron de en medio". 
Sólo una aclaración más: en el libro que prologa no se dice jamás que Neruda frecuentara "durante la guerra" esa taberna; eso sólo se debe a la fantasía de Sartorius, que leyó lo que quería leer, acaso lo que llevaba impreso en su "memoria histórica", sin duda para contribuir así con su granito de arena a la gloria del poeta chileno y a la épica, porque "la ficción" sigue trabajando por su cuenta, al margen de la realidad.


Manifestación del 1º de mayo de 1936. Gran Vía Madrid (foto cortesía de C.G.-Alix para Las Armas y las Letras, 2010.

21 comentarios:

  1. No he tenido aún oportunidad de leer el libro, algo que en cuanto pueda haré, aunque simplemente sea para contrastar las fuentes de Cohnen con las que yo utilicé para escribir mi novela y jugar con las inexactitudes de ambos, seguramente más numerosas por mi parte.
    Pero sí he leído el prólogo de Sartorius y el añadido de la fundación Andreu Nin, añadido del que, tal vez torpemente, no he sabido interpretar muy bien su origen ni objetivo. Hay que reconocer, dicho sea de paso, que a veces resulta difícil saber si estos libros ilustrativos se escriben para cualquier lector curioso de su pasado o para los parroquianos que encontrarán unas páginas de homenaje a la causa.
    Aparte de haberme sorprendido también la displicencia y confusión con que Sartorius trata a la "Tercera España", es curioso que critique la odiosa equidistancia con que algunos pretenden hacer tabla rasa de lo sucedido y que, al mismo tiempo, asome el plumero, alejándose a si mismo de la objetividad que echa en falta. Me refiero, entre otras, a su devota afirmación de que "los crímenes cometidos en el campo republicano
    nunca contaron con el apoyo o el aval de las autoridades legítimamente elegidas". Cierto que los ochenta apiolamientos (equivalentes hoy a cuatrocientos) que la chusma descontrolada practicó a diario en Madrid durante el terrible verano del 36, hasta conseguir unos siete mil cadáveres que colgarse a la conciencia, no se pueden atribuir a una orden expresa de esas autoridades republicanas, pero exculparlas absolutamente de semejante tropelía y de cualquier otra cometida parece de un simplismo poco riguroso con la historia y sí bastante tendencioso. Un simplismo que, casualmente también en estos días, pone en entredicho Preston al tratar la figura controvertida de Carrillo, a quien exculpa tanto como inculpa por los fusilamientos de Paracuellos, pues el cargo que ostentaba en aquella fecha le impide mostrarse ajeno a la carnicería, como argumentaría con razón quien sin conocer con veracidad lo ocurrido proyecta la responsabilidad sobre la persona que oficialmente tenía capacidad de mando.
    Por otra parte, me agrada saber que en el libro de Cohnen encontraré, por fin, una referencia pausada al legendario y hermoso Hotel Florida, del gran Antonio Palacios, edificio que hasta en las guías de arquitectos se trata con escaso tiempo, cuando en realidad, además de ofrecer interesantes soluciones y una fachada de mármol blanco y vidrio a la plaza de Callao verdaderamente notable, importaba el modelo de hotel vanguardista americano. Lo que no he llegado a saber investigando, y a lo mejor es porque nadie lo ha querido explicar, son las verdaderas razones que motivaron su demolición en 1964. Supuse, para quedarme tranquilo, que tal vez se tratara de una aberrante decisión para borrar las huellas del pasado que se escondían tras sus paredes.

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  2. Si le leo a usted con fidelidad de lector, aunque no fanático, es porque habla y escribe con un valor en el que se juega su prestigio y que es difícil de comprender por las generaciones post-79 digamos, de una realidad que ha existido cuantos vimos y padecimos lo que nos afectó. En todos sus libros me gusta su mirada panorámica, extensiva.

    En este artículo que escribe hoy, usted se pone en riesgo, con una gran valentía.

    Su visión de cirujano que abre el absceso de la pus que todavía llevamos en nuestras heridas, es la garantía de una buena cura de la enfermedad fratricida que nos infecta.

    Estoy leyendo por tercera vez en mi vida a Arturo Barea de cuyas obras debería leer alguna más, leo digo,"La Forja de un rebelde".

    Lo que me llama la atención es que cuando releo alguna buena obra, esa y otras muchas más, es como si la leyera por primera vez porque intuyo que he cambiado y quizá, ojalá, soy más viejo y la buena obra me suena a nueva. Es un consuelo, un rejuvenecimiento.

    Gracias por su valor en defender aquello que vale la pena: Una (in)cierta verdad apoyada por unos testimonios insoslayables.

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  3. No soy historiadora, pero de lo que he leído de un lado y otro tengo para mí que, si la república hubiera ganado la guerra, en España no se habría restaurado la república liberal anterior al 36, sino que se habría ido a un régimen comunista dependiente o satélite de la URSS, como sucedió con la Europa del Este tras la II guerra mundial. En España habría surgido una especie de Albania o Checoslovaquia del sur de Europa. La historia de todos habría sido bien distinta.

    Me gustaría saber si los demás participantes en este blog opinan igual.

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    1. Se ha especulado mucho con esa posibilidad de un "satélite rojo" instalado en el occidente europeo. Pero su hipotética implantación hubiera sido efímera, pues tras el triunfo de los aliados en la segunda guerra mundial es improbable que los americanos y sus socios hubieran consentido esa amenaza.

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    2. Es muy difícil de saber. Probablemente, tras una hipotética victoria republicana se habría tenido que seguir una represión aun mayor que la producida durante la guerra; obviamente, sobre los elementos derechistas, pero también sobre los anarquistas e izquierdas no comunistas. El resultado de eso en términos de gobierno estable es una ucronía de difícil estimación, que dependería de la existencia, o no, de un Franco de izquierdas, con capacidad para acallar todas sus tendencias a base de castigarlas y recompensarlas en diferentes grados.

      La teoría de José Cancio de la intervención aliada es acertada, aunque tampoco la tengo yo por segura. No nos olvidemos que las potencias occidentales y la URSS, durante la guerra, eran amigos para siempre means you'll always be my friend. Eso sí, cualquier mapa de Europa demuestra claramente que Churchill habría tenido bases sobradas en Yalta para hacer valer España colmo territorio de su influencia. España se habría "ganado" para el bando americano de la Guerra Fría más o menos por las mismas razones que dicho bando perdió Polonia.

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  4. Todas las opiniones son subjetivas y por lo tanto tendenciosas. Considero una tarea casi titánica formarme una sólida opinión acerca de lo que sea. Y parece ser algo común, lo que ocurre es que se disfraza de seguridad para poder oponerse a otras opiniones igualmente precarias. La visceralidad cuenta mucho a la hora de emitir juicios de valor y cada cual opina según sus sentimientos de empatía hacia un determinado tipo de ser humano.

    Escribimos aquí un pensamiento, no opinión, de María Zambrano sobre la democracia. Ella "perteneció" a la "tercera España", pero no creo que quisiera perder ni un segundo en afirmarlo o rebatirlo. Lo que no se puede negar es que siempre sus simpatías estuvieron del lado de los débiles y perdedores, y esto ya sí puede ser suceptible de una mirada más objetiva.


    "Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido sino exigido, el ser persona. (...) se trata pues, de que la sociedad sea adecuada a la persona humana; su espacio adecuado y no su lugar de tortura".

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    1. Discúlpeme, pero el primer párrafo podría reducirse a un "vale todo", ahorrando retórica.
      En general quien defiende con entusiasmo juvenil el "derecho a opinar" se pierde por las ramas y tras una rápida pirueta confunde legitimidad y acierto. Uno dice muy orgulloso: "he opinado porque la opinión es libre", sin reconocer que otro le puede responder: "Sin duda alguna, pero has dicho una solemne majadería".
      Simpatías, empatías, fobias y filias las que usted quiera, pero por encima de todo debe prevalecer el rigor derivado del conocimiento de causa, máxime cuando el juicio se manifieste en público y las palabras adquieren trascendencia. Trascendencia. El problema es que esa responsabilidad nadie la asume y se siembra confusión sin pagar la multa.
      Regresando al asunto, a mí me duele que a estas alturas, cuando el conocimiento sobre lo ocurrido en la guerra civil es muy profundo y no admite versiones escandalosamente discrepantes, todavía haya voces que se enredan en el maniqueísmo, pretendiendo a toda costa que los malos, los únicos malos, fueron "los otros".
      Creo que fue Muñoz Molina quien, en una entrevista sobre su novela "La noche de los tiempos", sugería la creación de una comisión que redactara consensuadamente la historia de nuestra guerra, aunque solo fuera para que nuestros descendientes la estudien en la escuela con veracidad, sin partidismo venenoso. Y estoy muy de acuerdo con la idea.

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    2. Yo no, José. Es más: estoy radicalmente en contra.

      Lo que Muñoz Molina propuso fue una comisión política (del Congreso) que redactara la Historia. Los parlamentos no deberían controlar el gobierno de los jueces, ni la composición de los consejos audiovisuales, ni la de las Comisiones de Control (de las telecomunicaciones, de la energia, etc...); menos aun deben tocar pito en la redacción de la Historia.

      La propuesta Muñoz Molina, cuyas buenas intenciones no niego, tiene más peligro que un bonobo con dos pistolas.

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  5. Zumo, nos habría invadido Alemania y tendríamos que sumar 2 millones más de muertos . La tercera España es una utopia , supondría la independencia de facto de Cataluña y Euskadi que de hecho fue la causa de la guerra civil , nuevas fronteras suponen fascismo .
    Neruda tenia 32 años en 1936 y hubiera sido muy tonto si se hubiese sacrificado , ya lo hizo por su Pais . No comparto su critica sobre él , es un hombre intachable y con Borges el mejor poeta en castellano de siglo XX , Neruda da sus inteligentes lectores cariño y credibilidad , te da felicidad y te enseña . Yo le creo cuando en su carta a Miguel Hernandez le dice , Gerardo Diego y Salinas son los culpables de la muerte de Federico .
    PABLO NERUDA:
    Yo soy profesor de la vida
    vago estudiante de la muerte
    y sí lo que sé no les sirve
    no he dicho nada , sino todo .

    ¡ Viva la literatura !

    Saludos

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    1. Si lee usted (y debe hacerlo) "Las armas y las letras", de nuestro patrón A.T., se verá obligado a rectificar su opinión sobre Neruda.
      Y con mucha más prisa (yo caí de la silla), la que tenía sobre el legendario Alberti, autor de hermosa poesía y muchas villanías.

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    2. Con una lectura de lo que Neruda cuenta de sí mismo en sus memorias, basta.

      Si yo hubiese violado a una tía, por lo menos no lo escribiría entre mis recuerdos, para más inri sin mácula de culpa alguna.

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    3. Algo nos une y nos seguirá uniendo. Yo creo que se debe a que mi abuelo se empeñó en que mi segundo nombre fuera Juan.
      Podremos jugar buenos partidos mientras el revés no sea un bumerán lleno de pinchos (y pinchas).
      Un abrazo.

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  6. [Ni en la tercera ni en la cuarta España. Cuatro gallos, una gaviota y alguna cosa más de Bergamín en 2ª Regional]

    "Cuando canta el gallo se van los fantasmas.

    ***

    El gallo es pura inteligencia: la fe. Por eso desdeña el comadreo razonador de las gallinas.

    ***

    El gallo que Sócrates al morir debía a Esculapio era un gallo auténtico: alegre afirmación de la vida, de la inmortalidad.

    ***

    Contra la corona del pavo real alza su cresta el gallo republicano.

    ***

    La música pasa, el silencio queda.

    ***

    Detrás de un patriota hay siempre un comerciante.

    ***

    Buscar raíces es una forma subterránea de andarse por las ramas.

    ***

    La verdad de lo que siento
    no es verdad porque lo sienta,
    es verdad porque lo cuento.

    ***

    El aburrimiento de la ostra produce perlas.

    ***

    Más vale un pájaro volando que ciento en la mano.

    ***

    –Es una verdad como un templo.
    –Mala verdad.

    ***

    El estilo no es el hombre: el estilo es la gaviota. (Al menos, para el hombre).

    ***

    La lógica es un esqueleto que no espera resurrección.

    ***

    Por perfecto que sea un sistema, siempre dejará algún resquicio por donde el pensamiento pueda escapar.

    ***

    El pensamiento es un estado de gracia. Y la gracia un estado de juego.

    ***

    DOBLE JUEGO.– Si empiezo a jugar con las palabras, las palabras acabarán por jugar conmigo. No importa. Lo mismo me da hacerme un juguete de los dioses, que hacerme dioses de juguete. Porque las palabras son los dioses: la divinidad. El Verbo es Dios solo.

    ***

    La poesía es cosa natural y la naturaleza cosa poética: cosa de doble juego.

    ***

    La verdadera poesía, como la verdadera sabiduría, es aburrimiento; el aburrimiento es la ausencia de toda distracción o diversión: presencia desnuda.

    ***

    Poeta: no le tengas miedo a la oscuridad.

    Mientras más oscuro es el poeta, más clara es su poesía.

    ***

    ACERTIJO. –Ni arriba, ni abajo, ni en medio, ni dentro, ni fuera...
    –¿Dónde está?
    –Lo adivinarás si lo encuentras.

    ***

    No se es fuerte cuando se tiene fuerza, sino cuando se sabe que no se tiene.

    ***

    Si hay una mala fe, ¿por qué no va a haber una buena duda?"

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  7. La foto te dice todo, que derecho tenian los republicanos de sacrificar a los demás por sus ideas ,cuando no habia opciones . En buena hora se fueron los que expone , que precisamente no eran barrocos y dieron aire al pais con sus trabajos, se dieron cuenta que es absurdo morir por una idea , ambos bandos eran un nido de viboras y "una retirada a tiempo es una victoria " , quien permite que un niño muera en un campo de batalla es un asesino . "
    Nadie que esté vivo puede sentirse victima de la historia "

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  8. Leí el libro hasta que pasó de novela a crónica , con el tiempo la novela ganará al no convivir con personajes vivos , no tengo que creerme una novela pero si que creo en el criterio de AT y le considero un fenomenal escritor . Por otro lado el ¡ Viva la literatura ¡ Lo puse por algo y ese algo era evitar que alguien pensara que aprovecho para criticar , yo veo la literatura com entusiasta afición y no me importan dimes y diretes sobre un escritor de estas dimensiónes porqué nadie me garantiza las fuentes , la literatura debe despertar pasiones y los escritores solo me despiertan cariño y agradecimiento . En fin Jose, esta es mi respuesta a bote pronto

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  9. La fotografía es aterradora, desde la derecha la niña con traje militar y una hoz como una guadaña. La segunda es como una ciega, -la ceguera necesaria-con unas gafas de sol enormes y la bandera que pesa, es como una anciana. La ideologización caricaturiza a los niños. Y todas las diagonales llevan a la foto, el icono en procesión de Dolores Ibárruri, con hoz como aureola y martillo como peineta. El comunismo tiene mucho de la litúrgica ortodoxa. La manipulación de los niños tiene una fuerza religiosa, la adoración, la devoción, la obediencia, el culto a la personalidad, el fanatismo y el absoluto. Me recuerdan las fotos de La Habana de los años sesenta, los niños de verde olivo y cartuchera al cinto. La guerra y sus consecuencias y las habilidades de Franco para convertirse de aliado de los nazis en aliado de los aliados, mantuvo a España alejada del comunismo que en todas partes ha tenido al tiempo de su parte.
    No era Franco de origen judío converso?

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    1. Alix en el País de las Pesadillas. Aquel 1º de mayo el “Uníos, Hermanos Proletarios” le pesaría a esa niña como vieja y ciega, sí. Como ciegas también las miradas. La del niño de la Pasionaria y la de la niña de guadaña y correaje (esa funda de entonces para la pistola). Y con su tambor (no de hojalata), un niño detrás. Triste triste necesidad de desfiles, procesiones, manis, escraches... ¿No podría reflexionarse un poco?

      Todo ante el novedoso GRAN CINE DE ACTUALIDADES inaugurado pocos años antes: “Sesión continua de once de la mañana a una de la madrugada. No hay descanso. Precio único y bajo. Asiento sin numerar”. ¿Temperatura ideal? Ay, Gran Vía, ay, Gran Vía.

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    2. Lo de los escraches, no comprendo cómo los españoles no han aprendido. El escrache es un comienzo para la violencia aceptada y legitimada. Qué culpa tiene la familia de un político del trabajo bien o mal hecho de uno de sus miembros? Que se manifiesten frente a la sede de los partidos políticos porque ni tan siquiera en el Congreso es aceptable si pensamos que el respeto de las instituciones demovráticas es necesario para ser atendidos y comprendidos. Que sean delincuentes algunos políticos no es patente de corso para crear un clima de linchamiento verbal y de violencia.
      Había olvidado decirle a Trapiello que me alegro leer sobre la opinión que él tiene sobre algunos intelectuales de aquella época. Sobre Neruda mi padre en Confieso que he vivido decía que exageraba para dejar mal parado a Lorca, yo lo leí hace muchos años y lo quiero volver a leer. Luego de Alberti no soportaba el vedettismo en los setenta, cuando hacía sus giras. Tanta gente fue refugiada de la guerra y estuvo bajo las bombas y nunca vivieron del victimismo, eran realistas con lo que sucedió y muy críticos con los franquistas y con los comunistas. Mi tío en Asturias durante la guerra se dio cuenta de la manipulación soviética. Y les escuchaba sus experiencias porque ellos no tuvieron acceso a la bibliografía y las investigaciones históricas contrastadas, los archivos desclasificados que pueden consultar hoy los historiadores y escritores. Muchas gracias.

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    3. Ah y olvidé, mi primo desde la Florida me pide que quiere comprar un libro histórico imparcial y objetivo sobre la guerra civil española? Qué título podría recomendarle? Gracias.

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  10. Colom, me parece que usted ha leído otro libro. O que se confunde. ¿Novela "Las armas y las letras"?

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  11. Todas las fotografías en las que los niños, inocentes siempre, aparecen como figurantes de la tramoya política, sea en las procesiones cívicas!!! de la guerra de entonces, sea en las cadenas humanas!!! de ahora con vocación vergonzante de prepararla, primero imponen y segundo acongojan y no pueden terminar más que dando una lástima infinita. Dicho esto, la niñita de las gafas y el trapo horrendo pinchado en un palo, no es una cieguita sino con toda seguridad una de tantas criaturas de su edad aquejada de la enfermedad de los ojos que tanto se propagó, sin distinción de bandos, durante la guerra y la posguerra. Hay estudios epidemiológicos sobrados al respecto. Así de simple y así de trágico.

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