18 de octubre de 2014

Amigos, enemigos, adversarios


SE nos conoce mejor por nuestros enemigos y adversarios que por nuestros amigos y parientes. Las personas más inteligentes suelen buscar tener amigos mejores que ellas; en cambio es muy difícil resignarse a los enemigos que nos han tocado en suerte o que nos hemos ganado a pulso, tanto da. Así como es difícil imaginar que nadie pueda ser mejor que nuestros amigos, la mayor parte de nuestros enemigos y adversarios nos parecen mucho más idiotas, ineptos y miserables que los de los demás.

Rastro, 12 de octubre de 2014

5 comentarios:

  1. ¡He visto la luz!!! Ahora comprendo por qué soy una completa desconocida: no tengo enemigos ni adversarios. Y espero que siga así porque me agotaría tener que hacerles caso.

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  2. ¿Señera y cañón en mitad de la vajilla? ¿Con la cara partida por un estoque la señora? (ACERA, CAYE Y TRAPIELLO. INSTALACIONES).

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  3. ¿Cómo serán los amigos del trapero que pretende mercar esa "mujer rubia sobre fondo rojo y la cara partida"? O esa mitad de carrete de caña de pescar... Pase la mantequerita de loza, los platillos huérfanos, el frasco de pacharán, incluso el azulejo con el diminuto escudo (son horas de bajamar) de la Comunidad Valenciana, con la curiosa crestería dorada sobre campo de gules... Hasta los cochambrosos palitroques a los que algún enamorado de lo viejo (¿gerontofilia?) dará buen fin...; quizás la pintura que asoma por la izquierda del encuadre (con tan poco y ya me pone en guardia)..., pero la joven del jersey rojo sobre fondo rojo..., ¿habrá un valiente que la compre? Y es que la mente de los hombres es un arcano insondable: parecen listos y se hipotecan, van con Rosa y con Tony, ven la enésima de Torrente...

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  4. Amigos, enemigos y adversarios, inevitables comparsas de la propia vanidad, lo son más todavía en el último quinto de la vida.

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  5. Es un derecho de las personas elegir a sus amigas, pero, a las enemigas, solo es privilegio de las inteligentes.

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