9 de octubre de 2014

Ser o no ser (3)


SER antifascista no hizo demócratas a un considerable número de republicanos españoles de 1936, y se podría decir lo mismo de muchos republicanos de 2014. Sacadle a un republicano de 2014 el tema de 1936, y no será raro oírle decir y defender las mismas cosas que decían muchos revolucionarios de 1936. Les sucedió a Rafael Alberti o Julio Anguita. Cuando en 1989 cayó el muro de Berlín proclamaron que su admiración por la Urss (y en el fondo por Stalin) seguía intacta.


Palacio de los Águila, Ciudad Rodrigo, 19 de septiembre de 2014



8 comentarios:

  1. En 1989, señor Trapiello, no en 1987.

    ResponderEliminar
  2. 1989, fue el año feliz de la caída del muro. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Feliz lo sería para usted, amigo anónimo (¿quizás empresario anónimo?) La pérdida de derechos y libertades de las clases populares (ahora quieren que las llamemos "medias", con 800 de vellón al mes) ha sido una constante. Quien crea que la caída del muro a traído más democracia y más justicia social que vaya solicitando un puesto de cupones a la ONCE.

      Eliminar
  3. ¿Rafael Alberti y Julio Anguita admiradores de Stalin?, ¿Josep Pla y Salvador Dalí contemporizando con Franco? Fascistas, demócratas, antidemócratas, republicanos, monárquicos, cristianos, budistas...

    Siempre anda el ser humano bien disfrazando de gestos y determinación; lo que sería preciso, quizá, es desmontar las palabras, una a una, mostrar sólo el hueco que dejan.

    ResponderEliminar
  4. Es muy probable que, de haber terminado la guerra civil de 1936-9 con victoria del bando republicano, en España se hubiera instaurado un sistema comunista de partido único (el PCE) satélite de la URSS, al estilo de lo que ocurrió después de 1945 en la Europa del este (Hungría, Rumanía, Polonia, Checoslovaquia, etc). También es muy posible que, en tal caso, la Alemania nazi habría ocupado después España, al tiempo de entrar en guerra con la URSS en 1941. Lo que habría ocurrido a partir de ahí es mucho más difícil de especular. Lo único seguro es que ninguno de nosotros estaríamos aquí para verlo.

    ResponderEliminar
  5. Si ser demócrata en el 36 suponía pasar por alto el genocidio (sí, genocidio) que la República, a través del ejército y la Guardia Civil, había llevado a cabo en muchas zonas rurales en aras de su "democracia", tiene usted razón.
    Si ser demócrata en el 2014 supone transigir con el secuestro de nuestra soberanía a manos de una élite económica y la devastación progresiva de los derechos sociales (ya se sabe, socialización de pérdidas, privatización de ganancias), tiene usted razón.

    ResponderEliminar
  6. Desgraciadamente el sectarismo de una buena parte de la izquierda en España sigue intacto. En la orilla de enfrente el mismo atisbo de garrulismo y falta de objetividad. A veces me pregunto si este país tiene solución...parece que difícil. Un cordial saludo señor Trapiello de un fiel lector y admirador de su obra.

    ResponderEliminar