10 de octubre de 2014

Ser o no ser (4)


NO se sabe por qué razón el asco que nos produjeron los nacionalistas españoles hace cuarenta años no nos lo tienen que dar otros nacionalistas.

Ciudad Rodrigo, 19 de septiembre de 2014

7 comentarios:

  1. Por ser contrarios a la fragmentación territorial nos acusan de "nacionalistas españoles", pero no es correcto pues yo, por ejemplo, estoy a favor de la desaparición de España para fundirse ésta en una unidad política global de toda Europa. O sea, en la Unión Europea como Estado.

    Quienes rechazamos el nacionalismo no queremos sustituirlo por otro, sino por un movimiento integrador que agrupe unitariamente al continente europeo y, en un estadio posterior, al conjunto de la humanidad. Una humanidad = un Estado.

    El nacionalismo del señor Mas es contrario a eso, y a todo sentido común, pues es centrífugo y territorialmente disgregador. Como cantaba Víctor Manuel, echa la historia para atrás.

    Por eso las personas de izquierdas (salvo ese esperpento llamado ERC) rechazamos profundamente el nacionalismo.

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  2. Pero hay nacionalismos que mataron más bien bastante (yo diría que mogollón); el catalán -que yo sepa- aún no se ha estrenado en la labor. ¿Igual Franco que Mas? ¿Así razona usted, Trapiello?
    Pero a lo mejor está usted refiriéndose a los nacionalistas camboyanos..., y yo metiéndole el dedo en el ojo. Mis disculpas si se tratara del segundo caso.

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  3. Estamos de acuerdo, Sandra, yo también soy del parecer de que es mejor agruparse en unidades mayores, que los particularismos exacerbados y enfatizar las diferencias (ilusorias las más de las veces) es perverso y reaccionario, pero..., pero yo no juzgo la bondad o la maldad de las intenciones de Mas -que los catalanes habrán de valorar- sino que defiendo el derecho de los pueblos a decidir; a decidir incluso cuando se equivocan gravemente (por eso es risible cuando se desgrana un rosario de futuras desgracias sobre Cataluña si osaran caer por la pendiente del independentismo, como si eso fuese impedimento para que cada cual elija su destino, en buena o mala elección). Empecinarse en que el "pueblo" a tenerse en cuenta a la hora del eventual referéndum es el pueblo español en su conjunto, es no entender nada de nada de la Historia y de sus lecciones; no es más que dar rienda suelta a los impulsos personales, frecuentemente reñidos con la razón. Están recientes las recomendaciones de altos cenáculos europeos (Financia Times, entre otros) que aconsejan al Gobierno que adopte posturas realistas, reconociendo explícitamente el derecho de los catalanes a decidir. Pero este desastroso Gobierno que padecemos no hace sino alimentar la fobia separatista, enormemente acrecentada desde que gobierna.
    Yo soy asturiano y español; me hallo como en la propia casa en cualquier rincón de mi PATRIA, que valoro como el que más en lo que vale, si bien soy desazonadamente crítico con algunos sesgos ancestrales que perviven en nuestra idiosoncrasia (cultura, cultura, cultura, cultura..., por favor). Y creo que es un inmenso error empecinarse en cegar la vía al referéndum catalán.
    Además, tengo la fundada esperanza de que, ante la libre elección de los que viven en Cataluña, sean mayoría (a lo mejor mayor de lo que se piensa) los que desean seguir siendo parte de España. Algunos no estarán de acuerdo con lo que voy a decir, lo comprendo: en cuando se eche del poder político a las huestes del PP, se va a respirar un aire nuevo en esta nuestra España..., que ha de obrar como un sedante salutífero en la percepción que se tiene en Cataluña de España (del resto de España).
    Saludos, mi Sandra.

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  4. “Nación” viene de “nacer”. Haber nacido: eso es todo; dejemos de revolver.

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  5. ¿Será porque han pasado cuarenta años y son otras las circunstancias?
    El asco es libre. Pero quienes nos llamamos demócratas debemos aprender a tolerar que hay quienes se sienten exclusivos de una porción de tierra a la que llaman patria: son los nacionalistas. Y que están en su derecho de sentir o no esa extraña cosa y, en su caso, reivindicar por la vía política lo que crean reivindicable. Eso exactamente es lo que les pedíamos a los vascos cuando algunos de ellos usaban el terror; y ahora nos da asco...

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    Respuestas
    1. Dice bien Pedro López al hablar de "reivindicar por la vía política". Pero cosa muy distinta es tratar de imponer algo que además contradice frontalmente a la Constitución aprobada en su día masivamente por los catalanes (fue Cataluña, si recuerdo bien, el territorio donde más apoyo recibió), como además, para evitar cualquier duda ya dejó claro no hace mucho el intérprete autorizado de la propia Constitución, el TC, al recordar que Cataluña (o cualquier otro territorio) no tiene potestad para convocar un referémdum de independencia. Razón por la cual lo convocan llamándole "consulta" y al amparo de una "Ley de consultas no referendarias" aprobada precisamente para convocarlo, en clarísimo fraude de ley. Y encima, tal como denuncia en este artículo alguien que conoce bien por dentro las circunstancias de la famosa "consulta", con un desprecio tal a cualquier asomo de garantía democrática, que él mismo compara la situación con la de Guinea.

      Están, en efecto, en su derecho de reivindicar, etcétera, y no seré yo (ni la legislación española) quien se lo niegue. Pero no están, ni ellos ni nadie, en su derecho de atropellar a su conveniencia cualquier limitación legal, porqie ocurre que España es (con todos sus defectos, como los tiene cualquier obra humana; y los de Cataluña bien se ve que no son menores) un Estado de Derecho. Y lo que quieren hacer los independentistas es algo así como "Cataluña, territorio sin ley", al modo del Oeste más brutal. Y de eso, en cambio, no "están en su derecho"; no todo vale, amigo Pedro.

      Y a mí no me "da asco" casi nada; pero procuro llamar a las cosas por su nombre: a un referéndum independentista, así, y no "consulta" (si se trata, según ellos, de ejercer el "derecho a decidir", ¿qué diablos va a decidirse mediante una simple consulta?); al atropello, atropello, y así sucesivamente.

      El enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/10/07/catalunya/1412709408_905984.html

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  6. A mi ni los nacionalismos ni los nacionalistas me dan asco. A mi me dan asco los homófobos, los machistas, los xenófobos, los racistas, los ignorantes incluso. Me dan asco aquellos que imponen su fe mediante la prisión o el asesinato, me dan asco aquellos que usan leyes para someter, callar, amedrentar. Me dan asco aquellos que por falta de argumentos gritan y gritan para que no se pueda oir a los otros. Me dan asco aquellos que hacen desfiles para pisotear la dignidad de las personas. Los nacionalistas ni los nacionalismos me dan asco porque nacionalismo no es sinónimo de poner bombas bajo los coches o dar tiros en la nuca, eso se llama terrorismo, nacionalismo no es sinónimo de dejar las cunetas llenas de esqueletos eso se llama golpe de estado, nacionalismo no es sinónimo de adoctrinamiento, eso puede ser la religión. Señor Trapiello, no mal use la lengua castellana. Jose Antonio Primo de Rivera, era nacionalista sí, y también Lorca, pero uno era un fascista y el otro un poeta.

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