24 de agosto de 2011

45'' de poesía

TIENEN los fuegos de artificio malísima prensa en relación a la literatura, como expresión de todo aquello que se extingue en el mismo instante de su nacimiento, sin que de ello les libre ni la magnificencia ni el fulgor. “Castillo de quema” creo recordar que llamaba JRJ a las óperas (omnia) de Valle Inclán. Y sin embargo… esta es la prueba de que también en los fuegos artificiales hay poesía.

4 comentarios:

  1. No sólo demuestra este vídeo que en los fuegos artificiales puede haber poesía, sino que también se pone de manifiesto que Rafael Trapiello es un poeta.
    Los castillos de quema están muy bien así, de lejos, o soñados, porque de cerca, en Elche o en Valencia o donde sea, son como muy fuertes, ¿no?

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  2. Es una bella imágen. Pero se llena desentimiento y nostalgia cuando uno sabe que, tras la advocación santa que la gente apoya, existe una tradición: esas explosiones de color tan hermosas se alzan en recuerdo y homenaje a los difuntos familiares,e incluso a los antepasados que han hecho posible la continuación del Misteri durante tantos siglos.

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  3. Hace años ya de mi primera mascletá en Valencia en la Plaza del Ayuntamiento, la cual fue excelente gracias al maestro. Escuche música según transcurría la quema. Entre la sorpresa y el aturdimiento una fuerte emoción fluyó en mi gratamente. No ha sido la única pero si irrepetible. Al igual que los fuegos todos tiene su encanto.

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