19 de agosto de 2011

Palabras perro

COMO en aquellos remotos confines de la península que sólo recibían la señal de la primera cadena de TVE, llega aquí únicamente, en papel, la edición de El País. Y en el periódico de ayer, esta pequeña carta de Ferlosio a propósito de la religión sixtina, como la llama, por delicadeza, sin duda, para no tener que referirse al papa de los zapatos rojos. Vale la pena el esfuerzo de descifrarla, porque, como en los jeroglíficos, su significado es simple, aunque tan razonable sea su creer en la inexistencia como el creer de otros en la existencia e incluso el no creer. Pide, ante la visita del papa, palabras, porque sólo estas tienen la capacidad de ladrar. Claro que, añadimos nosotros, hemos de resignarnos a que tantas palabras, las suyas también, ladren y no muerdan. Estaría bien, aunque fuese sólo un poco, que pudieran hacerlo en los tobillos de cierta realidad, sobre todo para evitar que digan aquello de que perro ladrador, poco mordedor.
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2 comentarios:

  1. Yo a este papa, más que con zapato rojo, me lo imagino siempre con coturnos. Como Carmen Miranda.

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  2. ¿Por qué escribir en jeroglífico si se puede escribir de frente y por derecho? Y ya no sé si es mejor la carta o el comentario con su pizca de ironía (estando los dos de acuerdo). Y las palabras ni muerden ni ladran, sobre todo cuando la otra palabra, llena de necedad y estupidez, inunda televisiones públicas y privadas y hasta la policía colabora para que con sangre entre esa palabra (¡qué tortazo le suelta uno de esos energúmenos a una chica con la que se cruza! y qué porrazos recibe un fotógrafo por "inmortalizar" la barbarie!)

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