23 de marzo de 2012

Coda y colla de pájaros

AL haber escrito tanto de pájaros en este almanaque, me hizo mucha más gracia la respuesta de cierto escritor a un cuestionario Proust. Le preguntan por su pájaro favorito, y sin andarse por las ramas responde: "Detesto los pájaros". Me acordé de un poeta al que le preguntaban en un periódico por su relación con la naturaleza, y dijo: "Odio los árboles". Hay una clase de aversiones irracionales que lleva a algunos en cuanto ven un perro o un gato a declarar "no me gustan los perros" o "no soporto los gatos", y otra, tal vez calculada, como esta de odiar pájaros o plantas, que parece obedecer a ciertos pruritos modernos, a menos, claro, que no se trate de alguna clase de alergia.
En fin, por esa razón, por haber hablado ya tanto de pájaros aquí, me ha parecido bien insistir de nuevo sobre ellos (coda), ilustrando este asiento con unos sellos de la Posta Magiar (colla).
El paradigma de lo moderno ha pasado, desde Baudelaire, por el alejamiento de la naturaleza y el acercamiento a la ciudad. En la ciudad moderna aves y plantas se dirían parte sólo del exotismo, recluidas en jardines botánicos o en zoológicos, donde el poeta moderno las visita como emblema de la libertad perdida  (tal el célebre poema de la pantera en el Jardin des Plantes, de Rilke). Pero lo cierto es que aves o plantas, y su expresión más refinada, el canto de los pájaros o el perfume de las flores, nos aproximan al ideal de libertad que viene implícito en la idea de naturaleza. Algo así como si sólo el buen salvaje fuese capaz de ser libre, en tanto que el hombre de las ciudades, y a pesar de la idea de ciudadanía que garantiza su libertad, fuese en el fondo un esclavo, un esclavo que  a menudo necesitará del alcohol o las drogas para sobrevivir en ellas. El prestigio moderno del alcohol y de otras sustancias o, mejor, aún, del vivir alcohólico o enajenado es sólo síntoma de la obligada exigencia de "ser absolutamente moderno".  Así deberá entenderse acaso que nuestro ornitófobo respondiera a la pregunta sobre cuál era su idea de felicidad de este modo: "Beber. Sexo. Escribir. Leer.", por lo mismo que asegura que lo que más aprecia en sus amigos es  “la capacidad para beber como si no existiera el día de mañana”... Tal vez porque la única posibilidad de ser moderno pasa por entregarse a la bebida, no como una actividad liberadora, sino, se diría, narcótica, la única capaz de hacerles a algunos más tolerable la ciudad y la modernidad, borrando el pasado y negando el porvenir.
Lo cierto, sin embargo, es que incluso en las experiencias más trágicas y cruentas de la humanidad, guerras y holocaustos, no han dejado de cantar los jilgueros o los ruiseñores ni han dejado de propagar su perfume las rosas ni de haber quienes aspiran a la libertad de los campos, como la bella Marcela cervantina, o que han salido de la ciudad buscando algo que no se halla en el solo pensar, como sucede en los diálogos platónicos.
El canto del ruiseñor es siempre el mismo canto y el perfume de la rosa siempre es el mismo, sólo nosotros no somos los mismos cada vez que oímos uno de esos cantos o sentimos ese perfume, y no porque seamos sólo un devenir, suma de pasado, presente y futuro, sino porque ese canto y ese perfume nos conmueven y nos transforman, haciéndonos otro, lo otro a lo que también se refería Rimbaud.



12 comentarios:

  1. Pájaros y oficios: la lavandera, el carbonero...
    F.R.

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  2. A este pollo dan ganas de darle un capón, suavecito, así como sin querer, y decirle como hace mi madre: "esa boca...que parece que te has criado en el monte" mucho Londres, N.Y. y tal, para acabar así, odiando, que bien se le nota en la cara (perdón por le prejuicio), que es una de sus principales características, capacidad de odiar, aunque esto último se la haya olvidado ponerlo al lado de la inteligencia. A este chico se le podría recomendar lo de JRJ que a mí particularmente me gusta muchísimo: Menos cultura y más cultivo.
    Y una advertencia para la juventud, beber mata las neuronas y éstas luego no se regeneran, y te puedes quedar así, como este chico. Y aunque no te las mate todas, puedes pillar algo malo e infeccioso, como por ejemplo esa pose de malote, y pasarte la vida haciendo reir a la concurrencia repitiendo caca, culo, pis, teta.

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  3. "Aprendí de un ruiseñor el canto y la melodía, y hasta el eco de mi voz un ruiseñor parecía".
    Copla
    Siguiendo la idea del Anónimo:Carpintero, Herrerillo

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  4. Otro precioso. No sé de dónde le viene el nombre, pero habría que adoptarlo como pájaro patrón. Por el entorno de Gredos se ve a veces: el Escribano.

    F.R.

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  5. ocurre también que quizás más que nunca propalar exabruptos infantiloides reporta más reditos de prestigio y de posibilidades de publicación -y hasta de reputados premios como se ve- en la industria cultural. Por lo que podría deducirse que este verderón se contorsiona haciendo numeritos como una vedette de barra fija y cansina ante los pájaros de cuenta que controlan el tinglado editorial, y tal y tal.
    saludos

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  6. Hermosos pájaros."Enjaulados" en un sobre sigue volando su belleza.
    En filateliafilgest.com puede admirarse un catálogo de ilustraciones de aves en sellos de medio mundo.
    Un impresionante museo.

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  7. Antes de pasar a otras especies, como no recordar aquí a Papageno, soplando su caramillo. Qué mejor expresión de la nostalgia por la libertad y belleza de los campos, soñada desde la ciudad por un Mozart: “Der Vogelfänger bin ich ja / Stets lustig, heißa, hopsassa! / Ich Vogelfänger bin bekannt / Bei Alt und Jung im ganzen Land…”

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  8. También tenemos la becada, que aunque no es un oficio se está consolidando como ocupación...

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  9. Un pájaro hace " Chuí "

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  10. Nombre de pájaro que a mí me parece precioso es el de la "laverca" que es como se le llama, a la lavandera, o a un pájaro muy parecido, en gallego. Se les llama también lavercas a las mujeres muy habladoras, muy vivas, que contestaban sin cortarse y con agudeza.
    En cuanto al Sr. Calvo, menudo pájaro. Dando esos picotazos seguro que enseguida le hacen un sitio, si lo pide así tan educadamente...por sus cojones, quién podrá negarle nada.
    Saludos

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  11. y el pájaro carpintero.

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  12. Me acuso de haber leído un libro de J.C, allá en mi tierna juventud, no lo hice por lascivia o vicio,no, si no por pura ignorancia y falta de guía, que en esos tiempos andaba descarriada. Enseguida me arrepentí e hice firme propósito de la enmienda, que después del reconocimiento o confesión de la falta es el segundo paso camino del perdón verdadero, con esos dos pasos dados me considero ya perdonada, y como también creo el delito prescrito por el paso del tiempo, no puedo resistir más las ganas que tengo de decir que si folla como escribe (de embarullado y pretencioso), no me extraña que se dé a la bebida con ahínco para poder olvidar, ya de paso, que leer no lo sirve de maldita la cosa, porque sólo recuerda marcas de cerveza. Julepe de menta...Pués parecer parece que se ha bebido toda la botella de anís.

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