5 de marzo de 2012

La Codorniz vuela de nuevo

DA pena llamarlos chistes. Se ve a a una pareja de pobres, con la chabola al fondo. España. Primeros años cincuenta. Él le dice a ella: “A mí lo que más me molesta del frío es el hambre”. Lo firma Chumy-Chúmez, uno de los grandes humoristas españoles y pilar de La Codorniz. Hay en ese “chiste” filosofía bastante para hacer saltar el mundo en pedazos. Pero,  ¿cómo contarles a los menores de cuarenta años qué fue La Codorniz?

Se celebra en la actualidad en Madrid una exposición que la recuerda. Como los hechos extraordinarios son fugaces, le diría, si no vive en Madrid: venga a verla, y si viviendo en Madrid no la ha visto aún, ¿qué hace que no ha ido todavía? Con tal motivo se ha publicado un catálogo al cuidado de Felipe Hernández Cava, la persona que más y mejor ha entendido la historia del humor español de los últimos cien años. El catálogo es un joya de fondo y forma. Lo decíamos, los hechos extraordinarios son fugaces y el catálogo se ha agotado en diez días. ¿Permitirá la crisis, ante la demanda, reeditarlo?

Alguien se preguntará también para qué sirven los chiste viejos. Los chistes no son nuevos o viejos, sino buenos o malos, y si son buenos, sirven para reírse, y si son muy buenos, para reírse primero y luego para pensar. Como en este otro que apareció en La ametralladora, precursora de La Codorniz, editada en plena guerra civil, también expuesta ahora. Se ve en la consulta de un médico a este y a un miliciano anarquista muy gordo, con su ros de la Fai. “Para su gordura”, le dice el médico, “lo que más le conviene es pasear”; “¿A quién?”, pregunta el miliciano. ¿Les haría gracia a los lectores de La ametralladora este “chiste”? Quien más quien menos tenía ya dos o tres “paseados” en la familia. ¿Les haría gracia a los jerarcas del Movimiento, curas y militares lo que Mihura, Tono, Herreros, Jardiel, Chumy, de Laiglesia, Gila, Summers, Cándido y tantos les tocaron cada semana de 1941 a 1977? Ese año Chumy publicó estos dos “chistes”. Valen lo que un tratado de la transición. En uno se ve a un caballero provecto: “¿Y ahora cómo le digo yo a mi pasado que soy de izquierdas?”, y en otro, a uno que se confiesa: “Padre, me arrepiento de haber sido de derechas!”, y el cura le responde: “¡Qué me vas a decir a mí, hijo mío!”. 

Y eso habría que contarle a los que tienen menos de cuarenta años, lo que hemos visto en esa exposición: que La Codorniz le ayudó a  España a aliviarse de sus lutos y a seguir viviendo. Porque vivir es reír, tanto como reír vivir. Esa España era negra de antes, desde luego, pero entonces, además, las cosas pasaban a menudo de castaño oscuro. Así lo verá también el curioso lector la semana que viene. Junto al de La Codorniz, se ha publicado otro libro-catálogo excepcional sobre su contemporáneo El Caso. ¿Y cómo contaremos lo que fue El Caso, aquel periódico truculento que te dejaba las manos manchadas no de tinta, sino de sangre? No va a ser fácil, desde luego, porque nunca es fácil reconocerse en lo peor. Si La Codorniz se postulaba como “la revista más audaz, para el lector más inteligente”, el lema de El Caso hubiese podido ser este: “detrás de todo crimen, hay una historia”, y conocerla ha sido deseo de las gentes desde Homero.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 4 de marzo de 2012]

Chumy-Chúmez, Chistes. Antología de los aparecidos en el diario El Alcázar. Sin fecha.

6 comentarios:

  1. La Codorniz puso una sonrisa imprescindible en muchas casas. Recuerdo a mi padre riendo solo mientras la leía, yo no la entendía. El otro día me pregunté donde estarán todos esos ejemplares que rondaban por mi casa...lástima de pérdida.
    Saludos desde León.

    ResponderEliminar
  2. Un "chiste" que vi en Arcadi (supongo que se le escapo): sale todo enrabietado el director de El Caso del despacho del censor (que les daba la murga por sacar muchos asesinatos) y dice "¿Y para esto hemos muerto un millon de españoles?"

    ResponderEliminar
  3. quizás demuestran ambos casos, oh, tempos,la desvalorización de la cultura en sí y el exponencial incremento del amarillismo sensacionalista, tan enorme que, como nos envuelve ya del todo, apenas ni lo vemos: ¿dónde existe hoy algo comparable al humor inteligente de La Codorniz? mejor no dar nombres, pero la apoteosis de lo chabacano, de lo soez, de lo rijoso a ras de suelo es hoy norma; y en cuanto a El Caso, sería hoy, dadas las chorreantes truculencias morbosas de la práctica totalidad de los media, que si no existe "caso" lo inventan, sería hoy el Caso, digo, casi edificante lectura. Basta con hacerse una idea del modelo de receptor que unas y otros, ayer y hoy, prefiguran. Dice la mujer de Beckham,tan spice girl ella, que no ha leido un solo libro en su vida. Casi se admira eso, pero Summers, incluso los escritores de El Caso, le hubieran cortado un fino traje a ese adefesio a propósito.

    ResponderEliminar
  4. No me resisto a consignar aquí un jeroglifico ¿existiría en realidad? que, dicen, estuvo a punto de provocar el cierre de la revista por la afanosa censura. Se observan tres tarros de cristal, alineados, y colocada por encima de ellos una "ananás" (que dirían algunos suramericanos). La interrogante es esta: "lema político". La respuesta (a examinar en las soluciones) esta otra: "frasco, frasco, frasco; ¡arriba es piña!".

    ¿No está mal, eeh?.

    ResponderEliminar
  5. Hoy Azúa habla del Salón:
    http://www.elboomeran.com/blog/1/felix-de-azua/

    ResponderEliminar
  6. lo bue, si bre, dos veces bue

    ResponderEliminar