12 de marzo de 2012

El Caso abierto

Fue el semanario más anormal que ha habido jamás en España, y el más fascinante. Decíamos la semana pasada que su lectura manchaba las manos de sangre, es cierto, pero también de literatura: hay más literatura en El Caso que en muchas de las novelas que se publicaron en la España realista de la posguerra. Aunque todo es opinable: “Eso de que chorreaba sangre es mentira. Además en aquella época se mataba poco y mal”, le dirá Eugenio Suárez, editor y propietario de El Caso, a Juan S. Rada, autor del apasionante El Caso. Semanario de sucesos. 60 aniversario, que incluye una gran antología facsimilar.

Recuerdo la primera vez que le habló a uno de Suárez Eduardo Haro Tecglen. Se refirió a él con admiración, cierto, pero con alguna reserva. No creo que envidiara su talento de periodista, Haro pensaba que no le hacía falta envidiar eso, y él diría que tampoco envidiaba la fortuna fabulosa que hizo Suárez, pero habló mucho de millones para no pensar que Haro no pensaba en ellos. Quizá la envidia venía de otra parte: Suárez se limitó a contar España y lo hizo mejor que la mayoría de los que decían querer salvarla. 

Empecemos por los millones. Llegó a vender medio millón de ejemplares. Todas las semanas. Lo nunca visto hasta entonces. Causaba verdadero furor entre las clases populares, que lo buscaban abiertamente, o en aquellos que lo hacían de manera vergonzante... Berlanga o Fernán Gómez, que pertenecían a una clase social que encontraba El Caso de pésimo gusto, se dejaron de tonterías y se sumergieron en sus páginas con avidez, buscando en ellas temas para sus películas, como Flaubert sacó de la costilla de un periódico a su madame Bovary. De esas incursiones salieron El Verdugo, de Berlanga, y El extraño viaje del Fernán Gómez.

Con esto entramos de lleno en el otro asunto: el periodismo. También en eso El Caso pudo dar lecciones de probidad profesional a muchos que lo miraban como la escoria de la profesión. Un periodismo sin libertad no tiene ningún interés, y en la España de Franco apenas se podía informar de nada. Suárez, que había sido falangista, consiguió al fin el permiso gubernativo, después de gritarle a quien se lo negaba: “¡¿Y para eso hemos muerto un millón de españoles?!”. Pero tuvo problemas siempre para informar de la realidad española, que seguía intacta allí donde escondía sus demonios. La censura sólo les permitía un crimen por número y eso fue contraproducente: les empujó a hablar de robos, estafas, fraudes, timos... La España real asomaba al fin en los pliegues de la España oficial, y miles de vidas hicieron suya esta enseñanza solanesca: “Lo que sale en El Caso puede sucederle a cualquiera”. Es posible que no todos seamos asesinos ni delincuentes, pero vivimos a dos pasos del abismo. Su éxito fue ese. La gente que leía cada semana la sinrazón de la España negra, como nosotros hoy, no lo hacía para sentirse superior ni para reírse de la desdicha ajena ni por amarillismo, que El Caso no siempre sorteó. Al contrario, lo hacía con el mayor respeto, con la mayor seriedad: contemplaba sus propios fantasmas en otras vidas.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 11 de marzo de 2012]


El Rastro, 4 de diciembre de 2011









2 comentarios:

  1. yo veo en el éxito de El Caso, como en el de las sepias del diario AS, la pervivencia entre las clases populares de cierta admiración hacia la palabra escrita y la devoción hacia una cultura libresca que a través de la palabra a ellos en ese nivel sí les era accesible y que conseguía removerles pasiones y hondas conmociones internas. Los medios audiovisuales al dar directamente hoy, sin mediación escrita, es decir, abstracta, la pringue misma de los sucesos envilece al usuario. Habría hoy material de sobra para siete Casos diarios, mas la cultura dominante hoy, es la mugre Tarantina. Y sí, al lado de eso, lo de El Caso, su hechura de palabras vibrantes, parece alta literatura. Es todo lo que va de El Caso al Sálvame... de luxe, claro.

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  2. Pido permiso para poner un anuncio en este espacio. No hace falta que recomiende ver El Verdugo (una de mis pelis favoritas), pero a lo mejor no hay mucha gente que haya visto El Extraño viaje, les conmino a que la busquen donde sea, o sea que nos la pierdan. Ahora con los adelantos que hay no puede ser tan difícil y si no que escriban a TVE pidiendo que la echen ya.
    A mí me encantaba el Caso y ahora me entero de que fue como un "germen" de esas dos magníficas películas, pues me alegro. Gracias por la información.

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