1 de marzo de 2012

Sexadora de géneros

EN el número de febrero de Clarín ("Ultimas noticias del diario... ¿íntimo?"), Laura Freixas trata una vez más de dilucidar el género en y de los diarios, peliagudo asunto, como el de los sexadores de pollos. No lo tiene sencillo Laura Freixas, pero es una persona tenaz, y tras una prospección de todos y cada uno los diarios actuales más circulados, no por veloz menos severa, sus conclusiones son terminantes a fuer de idénticas desde hace quince años: 1/ no hay, no puede haber, es metafísicamente imposible que haya un diario íntimo si en él no se habla de sexo o si en él no aparecen opiniones expuestas, comprometidas, indiscretas o maliciosas sobre los seres queridos del autor (la señora, la querida, los hijos, padres, abuelos, primos hasta el segundo grado, y amigos, conocidos y saludados) y 2/ en España hay "buenos ejemplos de ese género tan raro y valioso que es el diario... aunque ya no, por desgracia, íntimo", dando a entender con ello que todo lo que no se ajuste a la idea de intimidad que tiene Freixas, será por desgracia de segundo orden. (Ni que decir que jamás se habrá visto un por desgracia tan... risueño, tan aliviado).
No sé. Uno no ha visto nunca intimidad en los diarios de Anaïs Nin, y se me ocurren cien ejemplos en los que escribir de personajes ajenos a nuestro adn es más expuesto, y desde luego mucho más interesante, que hacerlo de la mayoría de nuestros parientes.
Si todo el problema es la intimidad, tratemos de definirla: la intimidad es sólo un tono para hablar de aquello que se aparta de la circulación interesada. No le afecta el ruido ambiente (ni la publicación, ajena a su naturaleza), como el ruido ambiente no distrae el silencio en el que han escrito tantos escritores y poetas de café. Si la intimidad fuese una moneda, sería una moneda no convertible. Con la intimidad no puede traficarse tampoco. La intimidad es lo contrario de lo social, algo así como la cristalización del sujeto al modo en que cristaliza una geoda: hacía sí misma. De ahí que, ha dicho uno, podamos hablar con más intimidad de una rosa que de un coito y de ahí que la intimidad se halle a menudo en confesiones y meditaciones (A se ipsum)  aparentemente alejadas de los temas privados. No reconocer las diferencias entre privacidad e intimidad o intimidad y narcisismo bastaría para inhabilitar a cualquiera que quiera hablar de estos asuntos.
Pero en fin, nada que no tenga remedio. Seguro que la amiga Laura Freixas, a quien tanto le gusta el género del diario y determinar en él su sexo (si es yelmo, bacía o baciyelmo), seguro, digo, que lleva escribiendo uno en secreto desde hace años. Aunque, no sé por qué, barruntamos que en su caso, para desgracia suya, va a ser íntimo.
"Visto y no visto", fotografía de Ai Weiwei.

10 comentarios:

  1. Es el mal que aqueja a muchos cuando agarran la pluma en modo ensayístico-pseudoprofesoral, que derrotan hacia la pontificación más dogmática, creando un mundo en que sabe más de qué cosa sea un diario quien rellena seis cuartillas para una revista que quien lleva ya 17 o 18 voluminosos volúmenes publicados de su propio diario. Casquería (literal y figurada) vs. sentimiento. Estaríamos arreglados.

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  2. es verdad, el intimismo, creo, es sobre todo un tono, una cercanía de confidencia entre lo que se cuenta-a quien se lo cuenta-y-quien lo cuenta, y depende en buena medida del arte del escritor más que del contenido el conseguir esa distancia o no, pero el sueño del pansexualismo engendra coitos a tutti plen que poco de íntimos puede tener su relato si no saben contarse, y por ejemplo hay en muchas páginas de Unamuno (no sólo las de su diario íntimo) intimismo del bueno, creo, sin aventar sus coitos pese a los muchos vástagos que tuvo.
    saludos

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  3. (...)diarios que se leen como novela, pero con la diferencia de que la novela el autor la confecciona a su gusto y en los diarios el gusto lo dispone la vida.
    Andrés Trapiello
    Apenas Sensitivo

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  4. Creo que hay escritores que en cierta manera escriben está modalidad en internet, a base de buenos post y el genero aunque haya mutado de formato tiene seguidores, como usted bien sabe por su blog y por los comentarios casi siempre favorables que reciben sus escritos, aparte de los lectores fieles que tiene .
    LOM

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  5. El tema de la literatura del yo está de moda, hablar de él, claro. Como el del cine documental, que si por ser rodado sin guión es más verdad (rodar sin guión, átame esa mosca por el rabo), que no por no tener guión es menos manipulable, y por lo tanto menos verdad...Todo enrevesado, que se pueda leer del derecho, del revés y viceversa sin sacar por ello nada en claro. Lo único que se ve a las claras es que el yo, el individuo, su realidad, lo que acontece y le acontece es sobre lo que se está escribiendo y rodando, es lo que demandamos quienes leemos y vamos al cine. Por eso los teorizantes de profesión se dedican con ese ahínco a explicarlo, clasificarlo, y me da a mí la impresión de que lo hacen sin ni siquiera haber leído ni una puñetera página de nada,ni de literatura del yo ni de la de ellos...¿Tan difícil sería que se fijaran un poco más en la realidad, que se leyeran de verdad los diarios que se publican? ¿Por qué a cualquiera que se haya leído algún tomo del Salón de los Pasos...por poner un ejemplo, le queda claro y grabado en la mollera la diferencia entre verdad y verosimilitud a la hora de escribir y describir (se puede aplicar también al cine), y a los sesudísimos no?. Verosimilitud, verdad, hacer verosimil la verdad, lo real...Empezar por ahí, y ya veremos.
    De la intimidad ya ni hablamos. Ojalá sea verdad que L.F tiene un diario y en el nos cuente muchos coitos, íntimos ó no, malo sea que entre tantos no haya uno bien contado y eso saldremos ganando, que nos cuenten algo bien, que de eso quería yo tratar.

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  6. Un genero raro es el obituario , genero que conozco desde hace 3 meses que me mandó un escritor argentino un correo con varios obituarios, me gustaron mucho
    Saludos

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  7. Cuando profundizas en tu vida y no la vives de puntillas eres capaz de expresar no sólo lo que sientes si no lo que sienten los demás , eso si , no todo el mundo tiene la magia de trasladarlo al papel y hacer que no puedas para hasta terminarlo.

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  8. El diario de la Sra. Freixas, en caso de existir,será de los que nos echen a la cara coitos o cuitas mal vividos y peor contados.Es más, no quiero ser el pájaro de mal agüero, pero seguro que es más de lo segundo que de lo primero, encima.Si no, al tiempo, que en esto de la literatura sea diarística o semanística todo es susceptible de empeorar. Nos los/ las echará como quien echa los cacahuetes a los monos. Viendo lo que ella entiende por intimidad, mejor ponerse a cubierto, porque será como ver a alguien lavarse los dientes tres veces al día, así de divertido...Si por lo menos fuese fornicio.

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  9. ¡No hay diarios "propiamente dichos" en la literatura patria!.¡Es el fin! ¡Mi reino por un diario con Intimidad!Y nosotros, incautos, sin enterarnos. Empieza a no parecernos casual que se obvien los de Trapiello, porque aunque sea por el espacio que ocupan, por el bulto...Uno no se cree que los dejen de lado porque la intimidad que sale en ellos no les parezca de la buena, de la digna de sus acerados comentarios, tienen que ser otra la causa. Porque en los diarios de Trapiello si algo hay es intimidad, cualquier articulista por lerdo que sea tiene que darse cuenta. Sospechoso parece, al menos.

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  10. Solo los de Kafka me interesaron y precisamente por su ausencia de narcisismo, o por saber ocultarla bajo la apariencia literaria. Por cierto, recuerda que "bacía" de barbero es con "b". Perdón por la rectificación, pero soy profesor de literatura y no he podido aguantarla.

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