27 de marzo de 2012

Marcel Duchamp, ¡Presente!

CONFIRMA Duchamp, en uno de los escritos que ahora se le publican, que a él más que la pintura o los cuadros, le interesaba el título de los cuadros. “Para mí el título era muy importante (...) Me dedicaba a poner la pintura al servicio de mis objetivos, y a alejarme de la fisicalidad de la pintura”. Lo extraño es que eso mismo le haya interesado también a la inmensa mayoría de los profesores, críticos, galeristas y coleccionistas durante los últimos cien años, a menudo con una inexorable intransigencia hacia los disidentes de ese credo estético, propia de los regímenes totalitarios. 
Imaginemos no ya a un escritor que se desentendiese de un poema, de una novela, o de un ensayo, y sólo le diera importancia a los títulos; imaginemos a todos los lectores interesados únicamente en eso, en leer títulos de unos libros que ya nadie considera necesario escribir.
Y no es que Duchamp finiquitara el arte, tal como prefiguraba Hegel, o que el arte haya muerto o que entre todos hubiesen acabado con él. Si hubiese sido así, no tendría importancia: cosas de la vida. No, lo cómico del asunto es que hayan arrancado para el título-sin-obra la consideración de obra misma, y que hayan pasado el cadáver-del-arte por arte, con el único propósito de seguir disfrutando del estatuto y de los privilegios del artista en la sociedad moderna.

Marcel Duchamp en el diario Arriba (Foto del Ratro del 25 de marzo de 2012)



8 comentarios:

  1. Un título puede ser como un presupuesto: una declaración de intenciones que pocas veces se cumple. Saludos.

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  2. ..."a menudo con una inexorable intransigencia hacia los disidentes de ese credo estético, propia de los regímenes totalitarios."
    Véase la que parece ser la certificación histórica de la intransigencia: Didi-Huberman en el Jeu de Paume allá por los noventa.
    Don Andrés, sus comentarios sobre arte son siempre una bocanada de aire fresco; levantan el ánimo a los "disidentes".

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  3. Las propuestas de Duchamp se presentan oficialmente como una ampliación de las posibilidades artísticas. El error contemporáneo ha sido interpretar como apertura lo que no es más que clausura.

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  4. Pues yo no creo que se ande muy desencaminado si se sostiene que ahora sobre todo -hablando de libros- se manufacturan, se ostentan, se lucen y se leen sobre todo eso, títulos.
    Entonces tendría Duchamp algo de precursor, aunque, amargo arroaz del profeta, más que por sus títulos se le conozca a él, creo, por un urinario, todo muy de water-close, como puede olerse.

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  5. Una cosa es escribir lo que se cree y otra muy diferente y necesario es creer en lo que se escribe.Marcel era un surrealista y decia las cosas de forma que no se entendian bien pero daban que pensar. Ahora muchos libros entran en liza a base de reseñas ¿ donde dan la titulación de reseñista? .De hecho el mejor pintor surrealista ´( según Sabato ) sigue en un cruel anonimato, ¿ o No ?
    chao

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  6. En mi pueblo se dice de quien tiene mañas para vivir sin sudar la camiseta que es un "artista"; no sé si es un localismo o si este uso es común. En todo caso es un sentido que le va muy bien al caso, por ejemplo, de Duchamp y a esa concepción de para qué pintar si se puede llegar mucho más lejos no haciéndolo.
    Y muy buena la broma; sí que es subversiva. No se ha ofendido nadie, a ver si va a ser que tienen sentido del humor.

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  7. El pintor favorito de Sabato creo es Dominguez, hubiera estado muy un retrato del caudillo hecho por Bacon o uno de la familia del dictador hecho por Kokoschka

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  8. Traigo aquí una reflexión de Nicolás Gómez Dávila (puede encontrársela en la página 479 de la edición española de sus "Escolios a un texto implícito") que me parece de lo más oportuna. Dice así:

    "El chiste es tan legítimo como el arte, pero no es lícito confundirlos llamando arte de vanguardia a un conjunto de chistes simpáticos e ingeniosos.
    Lo que hoy se escribe, se pinta, se edifica, pertenece a la categoría de lo chistoso, porque el interés que la obra de arte suscita crece con cada nuevo contacto, mientras que la curiosidad que despierta el chiste decrece con cada contacto nuevo.
    No debemos cuestionar el ingenio de nuestros "artistas",sino sus pretensiones".

    Salvo por la suposición, francamente abusiva, de que todo "lo que hoy se escribe, se pinta..." es así, creo que no le falta razón.

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