8 de marzo de 2012

Profesiones y oficios (y 5)

ESTOS son algunos de los oficios que he visto de cerca. De ellos, algunos los he ejercido yo mismo en alguna época de mi vida y muchos me ha entretenido y aprovechado verlos ejercitar a otros. Le ha gustado a uno estar cerca de un artesano, mirar cómo trabajaba, dándole conversación si no le estorbaba su tarea. Le gusta a uno ver la destreza de sus manos y con cuánta propiedad y naturalidad hablan de las herramientas y procedimientos propios de su labor. A menudo algunos escritores, poetas y novelistas, teniendo que hablar de tal o cual asunto relacionado con un oficio, delatan su desconocimiento, y sentimos sus palabras  acorchadas y muertas.  Entre los escritores, dos de mis preferidos, que he visto que sentían verdadero amor por el trabajo de los artesanos y los oficios, son Azorín, en toda su obra, y el Ferlosio de las Andanzas e industrias de Alfanhuí. Ambos me parece siempre que saben de lo que están hablando. Por otro lado, recordar que la primera novela española es obra de un niño que ejerció uno de los oficios más antiguos del mundo, lazarillo de ciego, en lo que también cree uno ver una hermosa metáfora de toda escritura, como lo es el memorable pasaje en el que Leopardi nos describe a un "carpintero en vela, / que en el taller cerrado y alumbrado / por un candil, quisiera / terminar su labor antes del alba". El lazarillo que guía al ciego y el carpintero que construye el mundo a la luz de un candil... ¿Caben más hermosos homenajes a los oficios?
Quiero traer aquí en primer lugar el oficio de labrador, por haber sido el de mi padre, que fue también por afición colmenero y curtidor de pieles. He visto también, y alguno lo he ejercido yo en alguna época de mi vida, muchos otros. De todos me gustaría un día escribir un libro, por si el mundo desaparece un día, que quedaran ahí recogidos. Claro que es una cosa muy tonta pensar que va a desaparecer el mundo pero no ese libro. Albañiles, carpinteros, fontaneros, electricistas, aperadores, herreros, zurcidoras, canteros, boteros, zapateros de portal, tan parecidos a los memorialistas de portal y pendolistas, carboneros, armeros, floristas, vidrieros, tipógrafos y minervistas, las obreras conserveras de anchoas en aquella pequeña fábrica asturiana, campaneros, alfareros, canasteras, sastres, churreros, afiladores, cocineras, lañadores, pellejeros, matarifes, capadores, pastores y labradoras, claro, que en León eran igual de frecuentes que los labradores, porque las mujeres trabajaban en el campo, igual que trilladoras, ganaderas, segadoras, lecheras o panaderas, hortelanas y tenderas, tanto como panaderos, tenderos y hortelanos, furtivos, mineros, musicantes (gaiteros, dulzaineros, tamborileros, acordeonistas), esquiladores, fotógrafos minuteros y los otros, cereros, pescadores de bajura y de altura, carreteros y carreros, taxidermistas, guarnicioneros, luthieres, relojeros, joyeros, saltimbanquis, tejedores y tejedoras, imagineros, buzos, fundidores, artificieros, poceros, aljabibes, zarracatines y demás poquiteros del Rastro, libreros de viejo y de nuevo, y porque es el más viejo del mundo y el más triste oficio de todos, el de puta, torneros, encuadernadores, fumistas, viajantes, maquinistas, mecánicos, jardineras... y muchos más con los que en algún caso he pasado no ya horas, sino días, y de cuya amistad, con algunos, me precio.
No obstante quiero recordar ahora especialmente dos, acaso por haberlos visto de niño, aquel hojalatero que trabajaba con la puerta de su taller abierta y de cuyas manos salían lo mismo primorosas aceiteras que troqueladas chapas para tapar gaseosas, y, sobre todo, el astillero del barrio, que surtía de astillas o teas de pino a todas las cocinas de los contornos, cortadas por él con milimétrica exactitud de ebanista, y en cuyo taller tenía montado un cuadrilátero de boxeo en el que entrenaba a los muchachos a los que él mismo buscaba nombre artístico, mi primer contacto con la novela: Angelín Montero "Impecable", Luis Gómez Ardón, "El Lobo de las Omañas", y así.


Tijeras del Museo de la Minería, Sabero (León)

13 comentarios:

  1. Mi abuelo fue sastre. Su mesa de cortar me la llevé a casa cuando él murió. Ahora escribo yo sobre ella. El mundo termina por dar vueltas alrededor de detalles como estos. Acabo de recordarlo ahora, leyendo este texto de tu almanaque a estas horas de la noche. Así que gracias por ello.
    Un saludo,
    F.R.

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  2. Manuel Cañedo Gago8 de marzo de 2012, 2:39

    Extracto del poema de Gregorio San Juan, "Digo quiénes componen mi pueblo":

    "Son torneros, ajustadores,
    taladradores, punzoneros,
    martilladores, fogoneros,
    mandrinadores, fresadores,
    maquinistas remachadores,
    enganchadores, plantilleros,
    pulidores, bobinadores,
    trefiladores, prensadores,
    sufridores, escariadores,
    laminadores, cuchareros,
    gancheros, galvanizadores,
    enyutadores, bruñidores,
    engrasadores, motoristas,
    estampadores, sulfateros,
    zincadores, decapadores,
    rectificadores, horneros,
    terrajeros, encofradores,
    cepilladores, correístas,
    desbastadores, cortadores,
    rebabadores, cargadores,
    esmeriladores, punteros,
    moldeadores, areneros,
    retacadores, sopleteros,
    fogoneros, calentadores,
    coladores, atrapadores,
    recibidores, estuferos,
    barrenadores, caldereros,
    entalladores, soldadores,
    verificadores, brochistas,
    maquinistas transportadores,
    maquinistas de sierra, garzones,
    garzones primeros, gasistas,
    garzones de pozo primeros,
    especialistas de primera,
    especialistas de segunda,
    maquinistas de cargadora,
    maquinistas de carro-grúa..."

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  3. Buenos dias Andres, unas observaciones a la larga lista de oficios y profesiones. Falta la de politico algo que se ha convertido para muchos en el oficio de vivir a cuenta del trabajo de los demás, Y una segunda observación es que en su mayoría son oficios masculinos y hay un cierto sesgo, pues pocas veces se ven mujeres en ellos. Y siendo hoy el día internacional de la mujer, que no menos que añadir a la lista la de prostituta, el oficio mas antiguo del mundo, según reza el dicho. Y todos somos prostitutas en cierto sentido en ciertos momentos de la vida. Salud Txema

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  4. Ha sido esta la primera observación que me ha hecho mi mujer esta mañana, lo que habla tanto de la invisibilidad de las mujeres en los ojos de los varones como de que la mayor parte de ellas estaban relegadas del mundo del trabajo o admitidas en él de forma subalterna. Añado a la lista oficios que vi hacer a mujeres, especialmente a mi madre, cocinera, tejedora y zurcidora, panadera, y a mi propia mujer, jardinera. Gracias, pues, por una observación tan madrugadora como pertinente.

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  5. En una clase, con adultos, el profesor preguntaba algo de trabajos en los que se precisase especialmente la inteligencia; dije "los que tienen oficios" y la clase estalló en una sincera carcajada. Pero yo lo decía en serio, pensando en mis hermanos: los he visto siempre componiendo rotos que parecía que no tenían remiendo. Y por su manera de actuar me parecía que estaban usando mucho la inteligencia. Primero se quedaban un rato ensimismados observando la avería, como un entomólogo; luego buscaban los utensilios apropiados y al final empezaban por el lado más insospechado a deshacer el entuerto. Al final el mundo siempre quedaba un poco más compuesto.

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  6. En el pueblo el latonero tenía una pierna de palo. Quizá de resultas de la guerra. ¡El latonerooo! Cuando desde una casa eran requeridos sus servicios, se sentaba en el suelo del corral a la espera de la olla o cacerola, descolgando su arqueta, también de madera, y colocando el hornillo a su lado. La humareda de la varilla de estaño deshaciéndose… No, por ahí no. Mejor por aquí: se llamaba Santiago.

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  7. Preciosa entrada y con el "añadido" doblemente preciosa.Gracias.

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  8. ribera de curtidores, qué bonito nombre, collado de traperos, alameda de chamarileros, burgo de encofradoras, hombre y mujeres y naturaleza juntos y cohonestados
    saludos

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  9. Me permito añadir el oficio de guardés: mi abuelo era guardés de fincas en cerdeña, se encargaba de vigilar, aunque no había nada ni nadie que vigilar, las tierras de un "señorito" de allí... Mi abuelo era muy serio, parco en palabras, sobrio, casi ascético, honesto y sobretodo muy pobre, de tener no tenía nada, ni siquiera una mesa donde comer, de hecho comía sentado en una silla y con otra silla como mesa... Abuelo, este es mi pequeño homenaje para ti... ;-)

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  10. Mis cuatro abuelos eran labradores,el abuelo paterno especializado en hacer cestos o cestas (que ya va quedando poca gente que sepa distinguir entre ambos), y el materno era carretero, vamos que se alquilaba para hacer portes con el carro de vacas. El paterno también tenía fama como injertador de árboles, de que todos los frutales que el injertaba brotaban, pero esto sólo le recuerdo haciéndolo para la familia, o sea, sin cobrar. En aquel mundo sólo se consideraba oficio aquello por lo que se cobraba, por eso mis abuelas no tenían "oficio" mas que el de arar, ordeñar, parir un hijo cada año... Y así. Ay si ellas hubiesen sabido que se les iba a dedicar un día a las mujeres para agradecerles su trabajo, dan ganas de creer en este tipo de celebraciones un poco-bastante chorras, sólo para que ellas pudiesen disfrutar de un homenaje.
    Lo que yo sí recuerdo que venía por las casas y cobraba, era el que hacía los estrobos para los yugos, algo que no podía hacer cualquiera, ¿existirá el oficio de estrobero o estrobista? Ver a alguien hacer un estrobo es hipnotizante, incluso más aún que ver a un cestero en acción. ¡Ah! y por amortajar tampoco se cobraba, que yo sepa, pero siempre se llamaba a las mismas aunque hubiese que ir al pueblo de al lado, y siempre mujeres, porque amortajar tampoco podía hacerlo el primero que estuviese a mano. En fin, que me ha encantado la serie esta dedicada a los oficios, y el cierre acordándose en especial de las mujeres ha sido especial. Me ha gustado porque me lo he pasado bien leyéndola y he podido "injertar" mi perorata personal...Perdón por esto último y gracias mil por todo lo demás Sr. Trapiello.

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  11. Yesaires, cuchilleros, guitarreros, violeros, organeros, pelaires, tamboriteros ... Me gusta como suena yesaire, el que tiende yeso. Cambiando una letra el tamborilero pasa a llamarse tamboritero. El que hace guitarras es luthier pero también se le llama guitarrero. Me gustan estas entradas sobre oficios.

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    1. Hija de un yesarie que apoyaba su mejilla en la pared recién pulida, cuando la luz más podía indicarle las imperfecciones. He aprendido a través de él a amar las cosas bien hechas, las baldosas de los baños, de los suelos, pocas veces tan perfectas como le gustaban a él. No hay objeto resultante para tener en las manos pero hay espacios que ellos hicieron para que nos sintiéramos bien. Una casa hecha con ese espíritu acaba poseyéndote como un amante al que abandonarás con mucho dolor.

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  12. Qué bonitas las tijeras, la tijera es una forma simbólica masculina, y en éstas dos imágenes podrían representar las siluetas de dos mujeres, como las de los ídolos del neolítico antes de la edad de los metales.

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