26 de junio de 2013

Huellas (1)

EN una playa todo parece adquirir una dimensión mágica, de tesoro inesperado y devuelto generosamente por las olas, conchas, piedras, pecios pulidos por la arena y blanqueados por el sol, como huesos de una civilización extinguida... Y por eso cuánto nos cuesta dejar tales tesoros donde los encontramos. Se diría que el abandonarlos allí es una traición y un pecado mayor aún que el pecado original por el que el hombre perdió un día el Paraíso. 
Los móviles, como en esta ocasión, nos permiten a menudo llevarnos algo de aquello que quedó allí, tal esta imagen que sin duda no habríamos visto si Chema Madoz no nos hubiera estado aleccionándonos a mirar las cosas de otro modo.

Playa de la Luz, Rota, 19 de mayo de 2013




4 comentarios:

  1. Parece un Tapies más que un Madoz. O será que Tapies influyó al fotógrafo.

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  2. Casi podría pasar por la huella de Armstrong en la Luna, de no ser por la marca del neumático que estropea el conjunto. Por cierto, he leído que el suelo lunar está muy caliente. Claro que eso también le pasa, "cuando calienta el Sol", a la arena de las playas terrícolas...

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  3. Si tú antes de Chema Madoz no habías visto una imagen como ésta era porque nada te "decía" un escenario tal cual. Chema Madoz, o mejor el éxito social de Chema Madoz, no te ha enseñado a mirar, te han enseñado a "identificar" determinadas sombras y texturas con contenido metafórico. O sea, que Chema Madoz nos estimula la reflexión, no la vista. ¿no?

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    Respuestas
    1. así es. pero en todo caso váyase lo uno por lo otro. porque mirar ya es pensar, y al revés.

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