10 de junio de 2013

La escombrera

LOS que tenían puestas sus esperanzas en esta crisis para  dejar atrás de una vez por todas algunos males endémicos, pueden ir olvidándolas en el umbral: es más fácil salir del infierno que de la nada.

Cierta artista zaragozana ha  llevado a la Bienal de Venecia, (que es hoy al arte lo que el festival de Eurovisión a la música) su “propuesta”: colmatar el pabellón de España con escombros. La ocurrencia nos ha costado a los españoles cuatrocientos mil euros. ¿Mucho? En absoluto, teniendo en cuenta que la zahorra, que han llevado desde una planta de reciclaje de Venecia, podrían haberla enviado desde Zaragoza. Esto último, francamente, lo ve uno mal. En mi humilde opinión, creo que los desechos deberían haber sido como mínimo españoles y orgánicos (o sea, oliendo; brindo la idea), por respeto al público que visite la muestra, al que no se le debe confundir con esta falta de rigor conceptual. Si lo pagamos todos los españoles, la patria tiene derecho a que el mojón que nos represente sea, al menos, un tierno mojón español... 

Pocas cosas le ponen a uno tan cáustico como el sedicente arte contemporáneo. Que alguien considere interesante, incluso obras sublimes, llenar de escombros una casa, vaciar una montaña, empapelar el Capitolio, subir a un tejado un estropajo gigante, enlatar su propia “mierda de artista” o cualquier otra “propuesta” archirrefritada forma parte ya del paisaje estético contemporáneo. No son ni siquiera noticia y la gente asiste a tales charlotadas como quien oye llover, con indecible tedio. Los periódicos, si acaso hablan de ellas, les dedican un angosto faldón. No hay nada de novedoso, revulsivo o revolucionario como todavía pretenden, con una jerga dizque filosófica, ni siquiera son “sustos baratos”, como los llamaba Gaya; al contrario, a estas alturas los encontramos aún más académicos, aburridos y grises que las pinturas de los académicos aburridos del siglo XIX. Al menos estos tenían su oficio. 

Cabe preguntarse, entonces, cómo se sigue dando carta de naturaleza a esas “obras”. Desde luego, porque se costean con dinero público. El Estado y las instituciones públicas, administrados a menudo, como es sabido, por ineptos que suelen ser además corruptos (quiero decir, sensibles a la adulación tanto como al dinero), actúan de gancho con el fin de animar el cotarro, o sea, el dinero privado. Si el dinero privado puede sacar tajada, desgravar impuestos y demás, hablará de mecenazgo. ¿Que no? Les dice a las galerías de arte y a esos artistas: verdes las han segado, y es el Estado quien costea el traslado de escombros y paga a los “artistas” (cuatrocientos mil euros que no irán a i+d). Si alguien se atreviese a decir que el emperador está desnudo, lo acusarían de reaccionario, porque si algo saben los pícaros es hacer pasar lo privado por público, con el fin de montar ese gran escándalo público que ya no consiguen suscitar sus “propuestas”, si se les toca lo privado y se les corta la subvención. Por esa razón una sociedad esclerótica como esta, instalada en la nada e  incapaz de detener estos viejos timos estéticos y éticos, bien merece recibir el nombre de escombrera. La artista zaragozana argüirá: lo que yo decía. Sí, pero para eso es más barato y provechoso leer a Benjamin.
    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 9 de junio de 2013]

12 comentarios:

  1. Y el nombre de "la obra" LO INADECUADO.

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  2. En el Pompidou de París me contaron que "una pieza" que era un basurero, no me acuerdo de quién, fue creciendo porque alguien o varias personas fueron añadiéndole deshechos y objetos, y nadie se daba cuenta hasta que parece que el volumen fue tal que "el conservador" hubo de tomar medidas para "proteger" la instalación...Es demencial, hay mucha literatura y muchos teóricos que confunden lo espectacular, lo inédito como valores en el arte contemporáneo. La escala es algo que comenzó a perderse desde los años sesenta, muchos arquitectos artistas, no hay nada peor y más ridículo que un arquitecto con el síndrome de las bellas artes porque en general se dedican a hacer "intervenciones". Me leí por curiosidad la entrevista a ésta señora que creo no vive en España, y estuvo viajando a Venecia para escoger bien las basuras que se producen en cada isla veneciana y hacer un estudio pormenorizado "del espacio"... Y creo que asociaba "el proyecto" con la crisis, la burbuja inmobiliaria, los deshaucios, todo un programa para una escombrera donde la operación artística entonces, es una metáfora. Es una cagada duchampiana, me parece bien, cada cual es libre de imaginar lo que se le ocurra, lo que es increíble y verdaderamente de un talento fuera de serie es que consiga que se la paguen, debieran llevarla a la escuela de marketing y empresariales, una cátedra fija para que instruya y de algunos consejos sobre gestión comercial y de paso, por el detalle ecológico, sobre el reciclaje creativo de deshechos a gran escala.

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  3. Yo jamás me hubiera atrevido a comentar en su Blog, porque digamos que " no tengo nivel".
    Pero no puedo quedarme callada ante su comentario.
    Primero, porque cada día el estupor que nos invade- creo que no soy la única- es mayor, por mucho que una sea de reirse mucho, cuando sale del alma claro. Ahora me sale del alma una furia rabiosa que me desasosiega, yo, la calmada, yo, la que me conocía ya también..
    Segundo, porque ayer vinieron a mi casa de una ciudad Extremeña en un barrio de clase media, donde la "crisis" no se asomaba todavía, con gente diariamente paseando y sentada en las terrazas y niños correteando y coches de alta gama aparcados por doquier..., Ayer. Dos mujeres jóvenes. En la mano sendas bolsas (de las reciclables esas del super) vacías. Cinco de la tarde. Avergonzadas de llamar a una puerta anónima pidiendo comida para sus hijos.
    " Estamos aquí desde las 9, nosotras si no comemos no pasa nada, pero los niños.. yo tengo tres".
    Sólo habló una, la otra, se quedó callada y me miraba. A mí así de pronto, medio dormida de mi siesta, se me cayó una lágrima estúpida sin permiso ( quizás para que me despertara del todo)
    Corrí a la despensa, sin saber qué les estaba dando, un poco de cada cosa, después hemos comido en casa verdurangas hasta que vuelva a ir a por más. ¡ que privilegio el nuestro poder seguir yendo! ¡que impotencia de madre no saber qué hacer con esas otras madres de los pueblos cercanos, que ya no tienen paro ni ellas ni sus parejas, que no hay comedores sociales, que no se encuentra nada. Si, como en la guerra,como en las noches en la puerta en verano me contaban mi abuela y sus vecinas, que cada día guardaban pan y cosas del campo, apartadas, para cuando ellos vinieran.
    Como en la guerra, porque supongo que todos lo digamos o no, sabemos dónde estamos, en medio de una bien gorda. , Nosotros somos el enemigo de ellos, bien armado de ideass pero ni una sóla espada. Inofensivos. Pronto enfermaremos de impotencia.
    ..Y ahora vas y dices que 400.000 euros en escombros marca españa, y me quiero exiliar! y me da vergüenza esa españa que no me identifica, ni a mí ni a mi tierra.
    Con ese dinero podrían montarse huertos cercanos en los pueblos de esa gente, para que trabajando y plantando, le hicieran la competencia al mercadona.
    Y no se cómo hacer ni a quíen decirmelo ni con quien aliarme.. y creo que somos muchos los que sentimos lo mismo.

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    1. Emocionado por el testimonio de una sinceridad abrumadora. Y emocionado por que doña Inés diga, con una naturalidad que pone la carne de gallina, que "no se había atrevido porqué digamos que no tengo nivel". Su relato rezuma calidad por los cuatro costados. Forma y fondo. Una aplauso. Y mucho más fuerte, un abrazo.

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  4. Disculpe que disienta: a mí me gusta. El edificio lleno de montañas de cascotes de colores me fascina. No sé por qué. Algo tiene, algún misterio. Racionalmente me repugna ese despilfarro, pero lo cierto es que me encanta la idea. Al menos ha suscitado su columna, que en cierto modo es un homenaje, ¡una atención!. Gracias y un cordial saludo, le leo con agrado y aprendo mucho de usted.

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    1. Si se desplazara a Siria en estos momentos problamente estaría atónito de fascinación: montañas de edificios llenos de montañas de cascotes, en estos predominan pocos colores (rojosangre y grisbombametralla) pero conceptualmente son mucho mas potentes que la propuesta veneciana.

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  5. Yo creo que al "arte" de que aquí se habla le está creciendo la hache, y que para más gente cada vez es "Harte". A mí me ocurre ya hace bastante tiempo; creo que el extravío de estos presuntos "hartistas" es total. Como dijera el propio AT en su día, "lo mejor de este tiempo nuestro es que ya está pasando".

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  6. Se dice que el arte es inefable, que solo a través de una inteligencia intuitiva y emocional se puede percibir algo que trasciende la realidad y la transforma en el mismo instante en que se produce el impacto de la obra en el que la mira. Esta obra de Laura Almirciegui ( o algo parecido) a mi me parece, aunque no lo sea, una inmensa cagada conceptual por muy justificada que la artista crea, a través de tortuosas y sucesivas cagadas teóricas. Vivimos en una época banal y todo se trivializa, si se acepta ese montón de escombros venecianos como una metáfora de la cochambre española contemporánea es conceptualmente vulgar y ridículo, en el sentido mas lato. Yo propongo para dentro de dos años una "Oficina de políticos corruptos desahuciados con elementos verdaderos que darán consejos y pedirán por su porvenir", así sin comas por lo conceptual.

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  7. En contra: Fernando Castro Flórez
    ABC
    Fernando Castro Flórez
    Heráclito encontró una rara imagen de la belleza en un montón de escombros, bien es verdad que encontrados caminando al azar y no dispuestos en el glacial mundillo del arte. La ruina acumulada o, mejor, expuesta en el Pabellón de España en la Bienal de Venecia no es otra cosa que un gesto rutinario, la más triste manifestación de la inercia mental en la que viven algunos artistas sobrevalorados y acomodados en el seno de una práctica curatorial que tiene como único criterio la complicidad. Lara Almarcegui repite hasta la saciedad una «cita» sin misterio, en una suerte de manierismo en el que combina, sin profundidad, planteamientos de Matta-Clark o Smithson con una pretendida crítica de lo arquitectónico que se queda en el más aburrido pantano de la perogrullada. Ni siquiera da una «mala imagen» de España y de su desastre inmobiliario. Tampoco me interesa especialmente que el gasto del proyecto sea excesivo y el planteamiento general «inadecuado» (más lo fue con Dora García, cuyo proyecto en 2011 era perfectamente calamitoso). Lo que me preocupa es comprobar que una artista bastante joven lleva ya varios años repitiendo el esquema, adocenando su estética, acumulando material para generar un discurso vacío.

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  8. Que Inés me perdone, pero a mí la escombrera veneciana, inesperadamente, juguemos, me ha devuelto niño a los años 50. Al Mulear de la Paloma de mi pueblo. Mulear, muladar. Sí que podía haber mulos por allí. Pero la etimología apunta a muradal, de muro o muralla: desperdicios, extramuros. “Mulear de la Paloma”. En él se celebraban peleas de gallos por aquellos años. Con unas cuantas piedras en una hondonada, un pequeño circo. Qué difícil alejarse del círculo primitivo. A 50 metros, el "Círculo Primitivo", el casino de provincias del presunto troll del otro día.

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  9. Es el libre mercado estúpidos, si hay idiotas que lo compran habrá listos que lo vendan. !preferentes artísticas!

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  10. "Con Robert Walser comparte Almarcegui la defensa de la ineficiencia": aeficiencia, no como RWalser.

    http://www.abc.es/cultura/cultural/20130122/abci-cultural-arte-armarcegui-musac-201301221313.html

    Un saludo.

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