15 de junio de 2013

(T)ransferencias

LA varita mágica la mueve casi siempre el azar, y allí donde se posa arranca una sonrisa. (Como en el caso de una tienda de la calle Augusto Figueroa, que decidió predicar con el ejemplo empezando a transferir al espacio exterior la T del rótulo TRANSFERENCIAS).
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EN un ensayo de don Francisco Giner: "Cuidado, los chanclos no son una patente de corso para andar por el lodo". Quien dice chanclos puede decir también inteligencia.
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TIENE razón y es verdad lo que cuenta, pero lo que da miedo de lo que dice no es lo que dice, sino el cómo lo dice, porque detrás de la retórica hay siempre un mentiroso. (De un demagogo que denunciaba a otro).

Augusto Figueroa, Madrid, 9 de junio de 2013

3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo, sobre todo con el último.

    Las ideas honestas tienden a ser expuestas con claridad, con linealidad.

    En cambio, las ideas turbias -las que tienen dobleces- suelen requerir artificio verbal -meandros- para manifestarse.

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  2. Sí, es muy cierto que la forma de decir es esencial; casi podría asegurarse que lo es todo. Cuando el pensamiento trata de abrirse paso, trabajosamente, y se manifiesta, en ese momento las máscaras están aguardando para arroparlo y decidir su grado de distorsión al convertirse en palabra.

    "En el fondo quería decir...", no nos sirve: No existe el fondo. Sólo el "estilo" puede darnos la medida de la inteligencia y de una posible verdad.

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  3. Detrás de la retórica hay un demagono y puede que detrás de un cuerdo ande zumbando un loco.

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