27 de enero de 2012

Al acecho (y 2)

BIEN sabe uno que hay que variar y florear el mundo, y más en un almanaque como este. Pero también que hay asuntos que darían no ya para un asiento, sino para toda una sillería de coro. Así Unamuno, genuino como ninguno. Su Cancionero, decíamos ayer. Y en él la sensación de que nuestro poeta, tan bilbaíno, podía seguir el cante hondo con los ojos cerrados:

Soñé que me moría y me dormí,
soñé que renacía y desperté,
soñé que me soñaba y ¡ay de mí!
perdióse en sueños el que me soñé.

 ... y hasta las coplas (y qué lejos estaba cuando escribió esta, en 1929, de imaginar que en España los copleros de oficio suplantarían a los poetas):

Es revolver la canción,
poeta, tu sacrificio:
deja al coplero de oficio
cantar la revolución.

Y esta otra habría valido como lema del periódico Factual:

Ponte bien al acecho
–caza es la ciencia–
que va a pasar un hecho,
y ten paciencia.

En cuanto a esta, en la que parece resonar el romanticismo de Zorrilla, ¿qué, sino que fue lema del propio Unamuno?

Es el vivir quietamente
venero de la inquietud;
es al descansar la mente
cuando pierde la salud.

Mientras vivas en la tierra
nunca de paz gustarás;
o contigo mismo guerra,
o guerra con los demás.

Es, sí, el Cancionero, vivar vivísimo no sólo de la lengua, tuétano del alma, sino vasto paisaje ante el que podemos quedar o pasar, sin irnos nunca.

De las fotografías que se le hicieron a Unamuno, sin la menor duda el escritor más retratado en  su tiempo (si hemos de creer a Ruano, que le hizo un retrato tan malvado como perspicaz, no exento de admiración, fue una persona convencida de su superioridad, más que vanidosa, soberbia), estas dos son mis preferidas. La primera es un original, con el sello en el reverso del fotógrafo salmantino Ansede (se la hizo en casa de Unamuno, en Salamanca; y desmiente a Ruano, que aseguraba que Unamuno no usaba puños con gemelos, sino redondos con botones, que, dijo, él puso de moda), y la otra, muy conocida también, de su amigo José Suárez, a quien prologó  5O fotos de Salamanca, frente al Tormes, en tierras castellanas (aquí en forma de trajeta postal, a tanto llegó su celebridad). En una se le ve leyendo sueños, y en la otra soñándolos.

10 comentarios:

  1. Manuel Cañedo Gago27 de enero de 2012, 1:14

    En el libro "Miguel de Unamuno-Biografía", de Jean-Claude Rabaté, el autor francés afirma que la foto de Unamuno leyendo en la cama está tomada en la habitación de un hotel de la calle La Pérouse, en París, durante el destierro de 1924-1925, recién llegado el escritor español desde Fuerteventura.

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    1. No sé. Conozco la atribución de Rabaté, pero no me convence. ¿Viajó desde Salamanca Ansede hasta París para hacérsela? No era lo habitual en un fotógrafo de provincia. Lo de Hendaya podría tener más visos de posibilidad, porque viajaría con la familia de don Miguel, que iba a verlo allí, y aun estando lejos, estaba en la frontera. Pero tampoco pondría la mano en el fuego. Ayer conocí a un nieto de don Miguel en Málaga, a quien preguntaré, y evacuaremos consultas con el amigo Publio López Mondéjar, que me recordó la autoría de Suárez para la otra foto. Fotógrafo este de quien otra amiga, María Jesús Luelmo, cuya madre había estudiado en Salamanca con Unamuno, me regaló el rarísimo álbum de 50 fotografías de Salamanca, que prologó Unamuno y que se editó, claro, antes de que Suárez marchara al exilio.

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  2. Preciosas las fotografías. Y qué curiosos los tiempos en los que alguien como Unamuno podía ser una celebridad; aunque no lo fuese por el mejor Unamuno, supongo.

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  3. Otra posibilidad, además de la apuntada por Cañedo Gago señalando a la reciente biografía de Rabaté, es que la foto se tomara en su casa salmantina de la calle Bordadores, donde murió el último día del 36. Lo que parece casi seguro es que no se sacó en su domicilio mientras fue rector, de 1900 a 1914, en la calle Libreros, hoy casa-museo.

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  4. Sólo sé que no sé nada;
    los demás no saben más;
    sólo sé que la jornada
    va sin rumbo ni compás.
    Sólo sé que nuestra herida,
    que mata, es un no sé qué;
    sólo sé que el alma henchida
    vive no de agua, de sed.
    (M de U. Diario poético, 2-XII-28).

    Bueno es saber que los vasos
    nos sirven para beber;
    lo malo es que no sabemos
    para qué sirve la sed.
    (A. M. Proverbio y cantar XLI).

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  5. Continúo atento a vuestras indagaciones. Fascinantes, sin duda, el autor y sus estelas. Saludos

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  6. Publio López Mondéjar dixit (gracias, Publio): la foto fue hecha en la casa de Unamuno en Salamanca. Habla de ello en su reciente libro sobre la fotografía en Castilla y León. No hay más que hablar. Corrijo mi pie de foto.

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  7. Muy grande, me viene a la mente " yo me parto la camisa como el Camarón "
    Todo había sido un sueño, muy real y muy profundo
    Que no te quiero mirar
    Pero es que cierro los ojos y hasta te veo por dentro, te veo en un lado y en otro, en cada foto, en cada espejo y en las paredes del metro
    Tus ojos no tienen dueño porque no son de este mundo
    Desconocía la faceta poética de don Miguel de Unamuno, Gracias

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  8. Bien, verdaderamente hay gente "pa tó". David Fdez

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