22 de enero de 2012

Una derrota

"«Se canta lo que se pierde», según Machado. ¡Qué difícil es cantar victoria!", decía nuestro amigo Carlos Pujol.
Es prerrogativa de los vencedores, parte de su botín, apropiarse del relato de los hechos, que harán a su conveniencia. Tropezarse con la celebración de una derrota no deja de ser, por tanto, un hecho relevante. Nos sucedió en el Rastro el domingo pasado con este cuadro, cruce de Grosz y Ricardo Baroja, en el que alguien había comprendido que en ocasiones, más relevante que la victoria que la ocasionó, es importantísima la derrota, como sucedió con Waterloo, donde la gloria de los vencedores no fue en absoluto superior a la de Bonaparte. Y que el autor del cuadro quería dejar claro que el tema no era una batalla o una victoria, viene manifiesto en el hecho de que escribió en el ángulo superior, bien visible, esta leyenda: "Una derrota".
Le gustó a uno tanto la idea, que hizo de él con el móvil esta pobrísima instantánea (la fe en la pintura no llegaba a tanto como para comprarlo, disuadido por esa figura central que más que derrotarse parece bailar el can-can), pensando en el día en que le ponga a uno de sus libros ese mismo título, Una derrota, tanto en lo que significa en su primera acepción, ""camino, vereda, senda, y rumbo o dirección que llevan en su navegación las embarcaciones", como en la segunda: "revés, combate desgraciado, y confusión  y desorden que siguen a una batalla perdida".

Rastro, 13 de enero de 2012

2 comentarios:

  1. Si uno puede hablar de derrota es porque no ha sido completa. La derrota es el rumbo por el que uno yerra.

    ResponderEliminar
  2. Posible conexión entre ambas acepciones: Rumbo de los perdedores-en desorden y desbandada- después de una batalla.

    ResponderEliminar