26 de enero de 2012

En el yermo de la historia (1)

HOY tiene uno previsto un breve encuentro en Málaga, en el Centro de la Generación del 27, con los amantes de la poesía de Unamuno, a propósito de su Cancionero o Diario poético. No serán muchos, me temo, con ser ese libro desmedido y desmangado uno de los trajes más originales que ha vestido la poesía en nuestra lengua. En él, enterradas en sus mil setecientas cincuenta y cinco composiciones, figura la que a juicio de JRJ era una de las cinco cumbres de la poesía lírica castellana de todos los tiempos, el armador aquel de casas rústicas, del que alguna vez se ha hablado ya aquí, y el romance que contiene uno de los versos más bellos de nuestro idioma, lígrimos, lánguidos íntimosdonde la reciedumbre castellana buscó acunarse en el exámetro latino de Adriano animula vagula blandula Hospes comesque corporis...
Se ha dicho a menudo que fue Unamuno capaz de lo peor y de lo mejor, escribiendo versos. Pero ¿no les ha sucedido eso mismo a tantos grandes, abundantes como JRJ o Quevedo, o de obra breve como Leopardi o San Juan? 
Maravilloso libro, sí, ese Cancionero, diario poético, del que nos dio, como para un laberinto que unas veces está hecho de espejos cóncavos, otras convexos y tantas veces sólo de aire, el mismo aire de las Meninas:

Leer, leer, leer; vivir la vida
que otros soñaron;
leer, leer, leer; el alma olvida
las cosas que pasaron;
se queda en las que quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las solas, las humanas creaciones,
el poso de la espuma,
Leer, leer, leer; ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura?
¿Seré lo que pasó?

Compuso este poema el 9 de marzo del año 29, y el mismo día, tal era su fecundidad, este otro, no menos lírico:

EL POETA
Dijo cantando el decir,
hizo cantando el hacer,
quiso cantando el querer,
murió cantando el morir.

¿Y no habríamos de poner al frente de esta hemeroflexia, almanaque o colección de días, los versos de un tan gran heteroflexo y cocotólogo como fue él?

De Niño coleccionabas

sellos, santos o botones,
cuescos, canicas o tabas;
colecciona hoy tus canciones.

Date prisa, date prisa,

se te va la Creación,
su Señor mismo te avisa,
haz con ella colección.

De estos dos retratos originales, el de la izquierda resulta tan... obvio, que parece conocido, y me lo envió una lectora anónima, recogido por ella del suelo en el patio de una institución pública hace años un día de lluvia (y de ahí su lamentable estado, con huellas de zapatos por haz y envés). El otro, supongo que inédito, fue hecho en la playa de Hendaya, en el tiempo en el que escribió los poemas que aquí se reproducen.






11 comentarios:

  1. Ávila, Málaga, Cáceres,
    – Játiva, Mérida, Córdoba,
    Ciudad Rodrigo, Sepúlveda,
    – Úbeda, Arévalo, Frómista.
    Zumárraga, Salamanca,
    – Turégano, Zaragoza,
    Lérida, Zamarramala,
    – Arrancundiaga, Zamora.
    Sois nombres de cuerpo entero,
    – libres, propios, los de nómina,
    el tuétano intraducible
    – de nuestra lengua española.

    (Para el viajante de comercio poético de parte de Don Miguel de Unamuno).

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  2. Gracias, Gatoflauta, por señalarme la errata latina y la atribución del exámetro a Virgilio, cuando es en efecto de Adriano. Exámetro, en efecto, no, no lo concede el Drae, sí el diccionario de Calleja, 1919, que yo uso (y que sirvió de pie para El arca de las palabras; era también, por cierto, el predilecto de Azorín). En cuanto a la transcripción de los poemas, he seguido la primera edición encargada al Instituto Hispánico de la Universidad de Columbia y publicada por Losada, con prólogo de Federico de Onís, en 1953. Incluido ese Niño, con mayúsculas. Lo que no quiere decir que todo el Cancionero no esté necesitando una nueva edición filológica y, sobre todo, tipográfica. (Y lamento que se me haya borrado por error-inadvertencia su comentario, origen de mi nota; envíelo de nuevo, por favor, si es tan amable).

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    1. Ya no conservo el comentario, que tendría que reconstruir. Tampoco es importante; señalaba en él las erratas, o posibles tales, que el propio AT recuerda en su nota, y ciertas diferencias (sobre todo de puntuación) en la transcripción de algunos poemas, en particular "Leer, leer, leer...". Pero sus explicaciones, sobre valer mucho más que mis tonterías, aclaran suficientemente el asunto. Daba también a AT, y eso sí quiero repetirlo, las gracias por su excelente antología de Unamuno (Akal bolsillo, 1987), que es relectura habitual mía y que me hizo descubrir la verdadera dimensión poética de don Miguel, así como por tantas horas de placer y conocimiento lectores.

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  3. Magnífica entrada y mejores comentarios. Uno se siente un auténtico amateur entre gente tan minuciosa, tan precisa. Saludos admirados.

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  4. Que bonito homenaje a don Miguel. La Fundacion Castro ha dedicado uno de los cuidados volumenes de su Biblioteca a esos poemas.
    Aun resulta emocionante entrar en la casa-museo de Unamuno en Salamanca y encontrarse enmarcada y colgada en la pared la invitacion al Dia de la Raza de 1936 con ese “vencer...convencer“ anotado en el reverso.

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  5. Ahora solo sabemos coleccionar objetos que funcionen con energía o aparatos roboticos, no se colecciona nada que no tenga un valor material, coleccionar sentimentalismos se considera una extravagancia . Como dijo Sabato " la tecnolactrica y la robótica nos lleva a la miseria " , junto a los coleccionistas de dinero, supongo. Un saludo

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  6. Sobre el título de este asiento: venía de la primera cuarteta de un bellísimo poema, uno de mis preferidos, que finalmente no incluí, por no hacer más larga la entrada: "Me destierro en la memoria, / voy a vivir del recuerdo; / buscadme, / si me os pierdo, / en el yermo de la historia" (828).

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  7. Buenos días, Andrés.
    Por favor, ¿cómo se le puede hacer llegar un paquete postal? ¿A través de El País, o alguna editorial, o apartado de correos?
    No se trata de ninguna novela o cosa por el estilo para que dé Vd. su opinión, ni nada que producirle fastidio o darle trabajo.
    Gracias. Un saludo.

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    1. Lo mejor: una carta con su @ en el correo de la web, y yo le haré llegar la dirección. gracias

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  8. Que fascinante es internet, resulta que buscando fotos originales de retratos que me den ideas para mis propias fotografías me topo con la de este retrato original, amante que soy de la poesía de unamuniana, (y de toda su obra en general) no dudo en clicar sobre la imagen.
    El primer poema me ha emocionado, y no puedo evitar pensar que estos pensamientos que me persiguen a mi ahora fue este hombre quién los implantó en mi mundo intelectual. Se agradece encontrar en este inmenso mar de la red lugares en los que poderse recoger y deleitar. Saludos.

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