23 de enero de 2012

Ni tuyo ni mío

SIEMPRE le hizo a uno muchísima gracia el modo en que el padre de mi tío Vitalino, marido de Estilita, hermana a su vez de Porfirio y Presvinda, le explicaba a su mujer, Basilisa  (en León nos las gastamos así con los nombres propios), lo que iba a significar la República, que acababa de ser proclamada en 1931: “Será algo muy bueno: entre lo que tenemos y lo que nos toque del reparto, estaremos mucho mejor”. El hombre consideraba que lo suyo era suyo, y lo de los demás, de todos.

Es más o menos lo que piensan de la llamada propiedad intelectual algunas gentes, negándola sin rebozo después de vestirla con una palabra que suena enteramente altruista: el procomún . Sus argumentos, si no los ha comprendido uno mal, son los siguientes: hay bienes que son de todos: el agua, el aire, el conocimiento científico, el software y, también, las obras culturales. En el caso de los creadores, como ellos no crean de la nada, sino que son parte de una cadena de cientos, de miles de años, deben devolver su obra a los demás, en lo que han denominado retorno social. Leo en un periódico a uno de los defensores del procomún: “Para que a alguien creativo se le ocurra algo, ha tenido antes que leer un montón de cosas (...) y ha necesitado una infraestructura, bibliotecas, transportes, canales de acceso... Hay una dimensión en la creación que es procomunal: por eso es un absurdo que a alguien al que se le ocurre algo le den la propiedad en exclusiva por ni se sabe cuántos años”. Sí se saben los años, ochenta. Muchos o pocos, según se mire. Pocos, por ejemplo, mientras al palacio de Liria, que es también una creación cultural, con todas las colecciones de arte que contiene, no se le aplique el concepto de retorno social, al igual que a todas las patentes de objetos en los que intervenga la rueda, que viene, como se sabe, de atrás, y sin la cual no habrían sido posibles.

Jamás ha ocultado uno, al contrario, lo ha difundido desde hace años, este raro convencimiento, compartido, me consta, por otros creadores: la sensación de que los logros propios nos son ajenos, como si tal o cual página, tal o cual poema, nos lo hubiera dictado alguien mucho mejor que nosotros, en tanto que fracasos o errores los reconocemos de inmediato como propios. Por tanto, algo de lo que sostienen los defensores del procomún es cierto. Todo lo sabemos entre todos, decía Giner de los Ríos, quien lo había oído de un pastor soriano. Por eso no le importará a uno renunciar a sus derechos en favor del común: el día en que dejen entrar en el palacio de Liria a todo el mundo como en su propia casa, o llevarse de la tienda de Apple, sin pagar, naturalmente, el ipad con el que van a descargarse bienes del procomún, o engancharse gratuitamente a la red telefónica o, invocando al inventor de la rueda, hacer uso del primer coche que tenga a mano. Lucha uno por algo así desde que era joven, desde que pensó que el mundo sería mejor si lo compartíamos todo con todos, si seguíamos el principio clásico: trabajar cada cual según sus facultades y recibir según sus necesidades. A eso se le llama comunismo, pero se teme uno que nos lo están explicando como a la tía Basilisa. Ahora bien, si llega la cosa, ese día lo mío es de todos, y lo de todos, mío. O mejor aún: ni tuyo ni mío.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 22 de enero de 2012]

20 comentarios:

  1. ¿Vasilisa con V? Yo tengo una tía lejana que se llama así y siempre pensé que era Basilisa, como viene en el santoral. Creo que con V es el nombre ruso.

    ResponderEliminar
  2. No se puede ser juez y parte , el creador de Facebook, de Goggle o megaploud es mucho más artista que cualquier escritor, ningún escritor , músico o pintor aporta nada que otros hayan dicho o hecho hace 50 años, el que valga seguirá vendiendo o actuando pero hay mucho endiosado mercenario y poco dinero, muchos se creen grandes artistas y reciben palmas de amigos y familiares pero " ser un creador " son palabras mayores y se cuentan con los dedos de la mano.
    El primer derecho en el mundo es trabajo y vivienda y lo demás son cantos al sol e hipocresia, quien no sepa encriptar sus " creaciones" que se dedique a otra cosa , el arte no aporta nada a la crisis , aunque se dan casos de corrupción que todos conocemos. El autor que vaya contra los internautas no será comprado , decir que no vendí por Internet es echar la culpa al empedrado y carecer de modestia, el que vale ,vale .Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Conmovedor apreciar el grado de empanadamiento mental que alcanzan algunas criaturas humanas en su infatigable afán por ser modelnos, progres y llevárselo de balde. Así que el Fuckenberg es más artista que Goya o JRJ... bueno, bueno. Nada, a mejorarse,Manuel, que yo ya me voy encriptando...

      Eliminar
    2. El problema, Manuel, no es que se venda o no. Estoy cansado de leer argumentarios como ese. "Será que no vale para vender por internet" Lo divertido del asunto es que no es la ley de la oferta y la demanda la que cambia la situación. No es que los creadores no hagan algo interesante. Lo malo, es que la gente lo esta leyendo, viendo y/o escuchando por el morro. Si no valen para eso, ¿porque se lee, se ve y escucha? El problema es que se usa, y eso debe ser compensado. A mí hay autores que no me gustan, y simplemente no los "consumo". Pero de ahí a que tú decidas quien merece ser pagado y quien no, me parece de jetas. Por cierto, ¿tú eres consciente que por el mundo vaga un chino que haría tu trabajo por mucho menos? Y sin embargo, a pesar de tu desorbitado sueldo o ganancias, te defendemos. Ahora va a resultar que si me roban el coche, la culpa es mía por no saber defenderlo. Y por cierto, estoy harto que me quitéis el derecho de ciudadanía de internauta. Que no escribo esto grabando piedra, carajo.

      Eliminar
  3. ¿Cómo es posible que no sepamos encriptar, Andrés?. Así nos va...

    ResponderEliminar
  4. Al Cesar lo que es del Cesar, creo que tiene razón AT y que de alguna manera hay que pagar a los autores y no exprimirlos. Pero también es cierto que cuando las vacas estaban gordas, nadie se acordaba de los clientes y de lo caro que era comprar un libro o disco en las españas franquistas, así que los tomabamos prestados de galerías preciados o el corte ingles, los mercadees pero nunca de los verdaderos libreros. Con tanto minimileurista, y parao surgió el botellón y el abuso a todos los niveles. Según ciertas informaciones los autores musicales no reciben mas del 10% de un discos editado y por ahí deben de andar las cifras de los escritores en el formato de papel. El gato esta fuera del cesto y será difícil agarrarlo sin lastimarlo

    ResponderEliminar
  5. Yo me pido los Solana de los Botín.

    Que requetebién, el arte ya no será de quien lo paga, sino del que lo pille. Ya me entienden.

    En fin, el sueño de la igualdad genera batracios.

    ResponderEliminar
  6. Si la estetica es un reflejo de la etica, no quisiera yo tener la catadura moral del creador de Megaupload, mamma mia. Las fotos de ese tipo dan automaticamente la razon a los creadores.

    Y yo que pensaba que el primer derecho en el mundo es el derecho a la vida, pero no, resulta que son trabajo y vivenda.

    ResponderEliminar
  7. Es de imaginar que a muchos de los que pintamos, escribimos o empleamos la creatividad y la expresión personal en nuestro trabajo diario nos haga poca gracia que fotocopien enteros nuestros libros o impriman bonitamente las fotos digitales de nuestros cuadros para fines personales de terceros en plan gratis total. Si no nos protege de alguna manera la propiedad intelectual, ¿quién va a hacerlo? Es cierto, las vacas ya no están gordas. Pero el que quiera un libro, una película o un cuadro original, que pague de manera justa y respete así el trabajo de su autor. Muchos saludos Andrés.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tiene Manuel todo un problema. Me explico: afirma, cito, que "el creador de Facebook, de Goggle o megaploud es mucho más artista que cualquier escritor". Aparte de que si leyera mejor, quizá citaría a Google o a Megaupload por sus verdaderos nombres (quizá), le informo de que, con ocasión del cambio de milenio, se hizo una encuesta en Inglaterra para escoger a la personalidad inglesa más importante de los últimos mil años. El elegido no fue, oh sorpresa, nadie relacionado con la informática, sino el lamentable Shakespeare, un mero escritor. Y eso, como digo, en una encuesta pública. Va a tener que convencer de eso, de que gente como el creador de "megaploud" (sic) es "mucho más artista que cualquier escritor", a muchísima gente. Por eso digo que tiene todo un problema. No le envidio la tarea: me temo que va a ser fatigosa de veras.

      Eliminar
  8. Yo admiro a kim , Hollywood es la meca del capitalismo y los artistas cobran demasiado, compré un portatil para ver Megavidio ya que el Ipad no tiene flahs ¿ quien me devuelve la guita?, adquirí un derecho y apoyo a anonymus, y como yo la mayoria de ciudadanos, el mundo se iria a pique sin internet.Los únicos que consumimos arte somo los internautas y los artistas se promocionan gratis en la red, aunque hay muchos que exponen solidiariamente su obra o parte en la red, el que no llora no mama pero vamos hacia un mundo nuevo donde no valdran los privilegios. LOM

    ResponderEliminar
  9. Es absurdo negar al artista, al productor de la cosa en sí, su derecho a cobrar por ello. Pero Trapiello se suma a los que cometen el error de confundir copia con producto material. Un Ipad genera gasto material, como un salmón. Incluso visitar el palacio de Liria, miles de personas pongamos por caso, genera un mantenimiento y un orden que habrá que pagar. Si yo escaneo, o mecanografío, una novela de Trapiello y la pongo en un P2p o la comparto como sea, no genera ningún coste adicional, lo más sustrae o merma la ganancia de Trapiello y su editorial. Lo que el ordenador e internet han traído es el concepto de copia, y eso altera el mercado, pero claro, el mercado no quiere alterarse. Lo cierto es que la industria audiovisual y editorial desaparecerá tal y como la entendemos. Y puesto que hablamos de cultura será un logro que los libros valgan (como ocurre en páginas como sigueleyendo) 1 ó 2 euros (y casi todo para el autor), poder comentarlos con el autor, obtener una edición personal, etc...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y entonces ese día, querido Francisco, igual va a escribir Rita la cantaora. Lo quieres casi de balde, y que el autor te lo comente, y hacer una edición personal... Vas listo.

      Eliminar
    2. Es muy buena la distinción de Francisco, por eso espero que el Banco Central Europeo no se mosquee porque yo haga unas cuantas copias de billetes de quinientos euros y espero que no me metan en la carcel porque un juez necio confunda copia con producto material. Y ya puestos, también espero que él mismo no se mosquee si yo le copio su número de cuenta corriente y código de acceso y hago uso, "un poco", del dinero, mucho o poco, que haya en ella. Esa copia "no genera ningún coste adicional, lo más sustrae o merma la ganancia" de Francisco o su capital.

      Por lo demás, el artículo de AT, ¡perfecto! ¡redondo!

      Eliminar
  10. Desde luego, las barbaridades que pueden llegar a decir los partidarios de la "libertad" en internet son notables; parecería que, acostumbrados a la rapidez del medio, pierden el hábito de tomarse el tiempo de pensar lo que escriben. Asegura el anónimo LOM que "Los únicos que consumimos arte somo (sic) los internautas". Yo ya leía, escuchaba música, iba a museos, al cine o al teatro antes de tener ordenador, y seguiré haciéndolo aunque deje de tenerlo; y conozco a personas que no lo tienen y hacen todo eso. Claro que a lo mejor hay en sus palabras más sutileza, y dice sin decirlo que lo que hacen (ciertos) internautas no es apreciar serenamente, meditar e interiorizar lo artístico, sino exactamente "consumirlo". Y ahí bien podría tener razón.

    ResponderEliminar
  11. Por supuesto que los creadores nos sustentamos de todo lo que estuvo antes que nosotros pero lo mismo le pasa al que va a una oficina y a nadie se le ocurre decirle que no se le paga porque no ha puesto los muebles ni el edificio, ni el pc, ni la organización del trabajo que tiene que desarrollar, ni la ocurrencia del mismo, y no sigo porque creo que se entiende suficientemente bien lo que quiero decir porque eso mismo pasa con cualquier otra cosa.
    Otra cuestión más acerca de los pseudoargumentos es que si lo prioritario son la casa y la comida, pues, por la misma regla de tres, déjate abierta la puerta de tu casa y la de la nevera para que cualquier sintecho pueda utilizarla cuando le parezca que la tiene que utilizar.
    A alguien que defiende el llevarse por la cara lo que no es suyo no hay más que estimularle a que haga algo personal (si es que puede) y luego birlárselo y seguro que le da un pasmo. Yo he presenciado algo así y aún me estoy riendo.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  12. Desde mi más profundo respeto a los creadores y respetando al máximo su derecho a ganarse la vida con su trabajo, quiero expresar mi opinión al respecto. Aquí el problema consiste en que al llegar Internet los medios de distribución y comercialización se han quedado obsoletos. Ya no es viable transformar toneladas de madera en papel, darles forma de libro, distribuirlos desde el mayorista al minorista para que llegue al comprador final. Con internet todo eso se hace con un clic (nótese que he dejado al margen el trabajo creativo, ése sigue siendo más o menos el mismo).
    Los autores estan sufriendo lo mismo que los trabajadores afectados por la "reconversión industrial", éstos últimos tuvieron que agarrarse a una prejubilación, buscar trabajo en otro sitio o reenfocar su trayectoria profesional (hay cientos de ejemplos similares).
    Los autores que quieran seguir viviendo de su trabajo tendrán que adaptarse al nuevo medio ya que Internet ha venido, entre otras cosas, a darle la vuelta a los sistemas de distribución y comercio tradicionales.
    No defiendo a los del todo gratis, no es lo mismo bajarte un libro por la cara que un amigo te lo preste, lo primero roza el delito (ya que no lo es mientras no exista ánimo de lucro); pero es muy difícil justificar el precio de un e-book sabiendo que los costes de distribución son muy cercanos a cero.
    Los músicos tienen el consuelo de que los conciertos no se pueden piratear, los escritores tendréis que echarle más imaginación.
    Por cierto, vendiendo e-books a precios entre 50 céntimos y 2 euros hay gente que está ganando dinero.

    Un saludo y mi admiración a Andrés Trapiello

    ResponderEliminar
  13. ¡Sigamos intentando "robar" las obras de los que, con mayor o menor éxito, han dedicado tiempo e ingenio a escribir una novela o una poesía! ¡Hagamos de este pais (cuna ya mundialmente reconocida de "chorizos") la mejor muestra de nuestra incapacidad para reconocer que "lo tuyo no es mío; ni lo mío es tuyo".
    De todas maneras, espero que algún escritor de éxito me ceda sus derechos de autor.

    ResponderEliminar
  14. La educación, la cultura y deporte se propagan mejor protegiendo los derechos de autor, y a los banqueros y a los politicos...la masa entre mas gilipollas sea mejor.....
    Marujeo, futbol, toros, ignorancia, corrupción.
    Prometo no comprar ni un libro más, no pagar más pr ver una mierda de pelicula spañola, si fuera de Gibraltar querria ser inglés por supuesto...etc etc etc
    ¡Viva Honduras!

    ResponderEliminar