16 de enero de 2012

La estampida

HACE unas semanas, mirando en You Tube cierta entrevista con la admiradísima Hannah Arendt, realizada en 1974, le oímos expresar sobre el feminismo y el papel de las mujeres en las sociedades modernas opiniones que difícilmente habría sostenido hoy. A lo largo de su vida, nos dice, prefirió ocupar un lugar secundario, dejando que fuesen los hombres quienes tomaran las decisiones y ejercieran el poder político, económico, social: le había resultado más cómodo. Oírselo decir a una mujer inteligente no es  lo menos relevante. La lista de hombres abiertamente misóginos es, por lo demás, tan larga, desde Platón hasta hoy, y las cosas increíbles y cómicas que ellos hayan podido decir de las mujeres tan numerosas, que más que pesar producen asombro: ¿cómo, nos preguntamos, varones tan preclaros llegaron a pensar y a creer firmemente tales tonterías?

En otro orden de cosas cualquiera que haya leído a Cervantes sabe que las opiniones de este a propósito de “la morisma” son abiertamente hostiles y despectivas, las de Baroja sobre los judíos racistas  y las de nuestro querido JRJ sobre “los maricas” de una intransigencia sin par en él.  Cuando leemos a ciertos autores antiguos, sensibles a todo lo concerniente al dolor humano, nos anonada comprobar que trataban a sus esclavos con menos consideración que a sus caballos, por no hablar de la idea que tenían de los niños y su educación algunos de los padres de la Ilustración.

Lo que hace complejo el mundo es que a pesar de que tales o cuales opiniones nos parezcan inadmisibles en la actualidad, los libros en los que vienen expresadas pueden resultarnos a menudo hondos y valiosos por otros conceptos, y comprendemos que tales opiniones no fueron en realidad sino eco de las que compartían con muchos de sus contemporáneos. Lo que pensaba Arendt de las mujeres lo pensaban la mayor parte de las mujeres de su siglo, y de los hombres, claro; la idea que tenía Cervantes de los moros, la tenían todos los cristianos; la opinión de don Pío de los judíos la compartía con miles de antisemitas de medio mundo, y lo que pensaba de los homosexuales JRJ era lo que pensaba la inmensa mayoría. Ninguna de esas opiniones injustificables fue discordante en su contexto y circunstancias, sino parte del coro de su tiempo. 

Cada época ha hecho el ridículo con algo. En este momento, usted y yo tenemos de tal o cual asunto una opinión que será considerada dentro de un siglo, con toda probabilidad, grotesca, patética, despiadada, pese a que a nosotros nos pareció  razonable. ¿Y cómo evitarlo, si no sabemos cuál es? ¿No hay un modo de obrar que nos ponga a salvo de nuestra propia estupidez? Seguramente no. En un tiempo como el nuestro, en el que todo está cambiando a una velocidad de vértigo, menos aún. Permanecer junto a los débiles nos aseguraría una causa noble, ¿pero quién quiere quedarse orillado, en un mundo en el que todo va tan rápido,  entre acelerones y estampidas provocadas? Claro que nuestras prisas podrían ser no sólo nuestro talón de Aquiles, por donde se eche a perder la humanidad, sino precisamente las que nos hagan parecer en el futuro completamente idiotas, si acaso no unos locos temerarios. 
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 15 de enero de 2012]

9 comentarios:

  1. Manuel Cañedo Gago16 de enero de 2012, 0:55

    Siempre será difícil comprender determinadas opiniones que con el paso de los años resultan controvertidas, si no pensamos en qué contexto histórico se emitieron.

    ResponderEliminar
  2. Todos los dictadores son misóginos , las mujeres tienen más desarrollado el don de la generosidad y de la compasión , nunca se las dejó avanzar artísticamente pero están más cualificadas para gobernar y son menos corruptas y mejores personas que los hombres. Conozco a Arendt hace poco y sus opiniones me parecen certeras. Si Pío o Juan Ramón hubieran conocido Internet no hubieran mantenido sus posturas, Internet es una fuente de aprendizaje muy superior a leer libros ya que te permite interactuar y aprender de muchos escritores en tiempo récord por medio de sus post y la posibilidad real de pensar para poder dejar comentarios. Elevar el nivel cultural exige trabajo y mimetismo e internet te lo ofrece de forma lúdica y divertida. Publicar post y ponerles al servicio de un genero literario nuevo como el comentarismo no hubiera permitido ni a Pío ni a JRJ tener posturas tan casposas sin ser objeto de burlas e improperios. saludos, Manuel

    ResponderEliminar
  3. Las generalizaciones de Manuel me parecen erróneas. ¿En qué se basa para decir algo tan concluyente como que las mujeres "están más cualificadas para gobernar y son menos corruptas y mejores personas que los hombres"? Qué miedo da la discriminación positiva cuando se quiere hacer cargar sobre los varones blancos de hoy las consecuencias de la prepotencia de los varones blancos que les precedieron.
    En cuanto a los disparates de hoy, tal vez dentro de 100 años se vea como un acto barbárico el hecho de comer carne, por ejemplo, como pensaba Tolstoi hace otros 100 años, y Da Vinci mucho antes.

    ResponderEliminar
  4. Las ideas tienen que estar contextualizadas. Hoy en día, nuestros dirigentes espirituales son proclives a enmendar la historia, con todo lo que ello conlleva. Saludos

    ResponderEliminar
  5. Los que avanzan juntos en el tiempo en una misma dirección, de alguna manera nunca se conocen. Un contemporáneo no tiene rostro histórico.
    Sándor Márai

    Nada en Propiedad

    ResponderEliminar
  6. Anonimo: " lo de las consecuencias sobre los varones blancos " me parece un miedo infundado , la mayoría de los varones del mundo son de raza o etnia no blanca. Mujeres líderes en Asia ( indira, Bhutto, la de Birmania ) han sido asesinadas y los varones de raza blanca han expoliado , tirado bombas atómicas y cometidos grandes genocidios.
    La discriminación positiva es algo muy defenestrado por la derechona y el machismo ( no digo que tu lo seas ), recuerda que todos somos iguales y que por el hecho de ser varón blanco no te hace más bueno ni más listo ni más fuerte, de hecho los varones ( palabra que me parece un tanto casposa ) no tenemos ni presidente en US. Dentro de 100 años quizás no quede nadie y si lo hay, no hay campos cosechables ni agua ni petróleo y no somos dioses para inventar un maná somos humanos descendientes de unos humanoides negros descendientes de Africa y nuestro crecimiento es insostenible, lo que dijeron los artistas del pasado son meras curiosidades ya que no se fundamentan en hechos actuales y los sueños , sueños son. Un saludo, Manuel

    ResponderEliminar
  7. El comentarista nº 2: "Si Pío o Juan Ramón"...

    Pero ¿quién es este tío?

    (Eso por no entrar en lo de que "hubieran conocido Internet", que recuerda al dicho de si lloviera para arriba, o lo de llamar bonitamente "casposos" a "Pio y Juan Ramón". Temo, de todos modos, que estamos hablando del mismo señor que firma otro comentario donde, tras afirmar diversas simplezas sobre "los varones de raza blanca" -acaso para que pensemos que él es... una mujer china- y "la derechona", se recuerda a "Indira").

    En fin...
    David Fdez.

    ResponderEliminar
  8. la cotilla que quería saber demasiado llora la muerte de su ídolo, casposo por cierto y mala persona , pero hay gente pa to ¿ Verdad precioso/a ? Lo importante es juzgar y condenar al juez que impulso la memoria histórica, Hay muchos/as fans de esos varones blancos , Francisco, Adolfo, George, que encandilan a los/as cotillas .
    Para no tener ese perfil tan simple deberías tener capacidad adaptativa , una extructura profunda, cierto animatismo sin caer en la raciologia y la mutación o lo que es peor en el dimorfismo sexual ya que corren tiempos difíciles y es fácil caer en la avuncolocalidad y conozco una que vive en sororato. En fin te recomiendo seguir un ritual de paso y que hagas un curso en la Universidad Semántica, al menos te enseñaran a pagar la renta y quizás algo más, por cierto se valiente y habla por tí, no impliques a los demás con un " estamos hablando" ya que resulta que estas hablando solo, en fin haz dos cursos, gracias por fijarte tanto en mí no me gusta pasar desapercibido ni de banderilleo a toro pasado. Un abrazo muy fuerte, Manuel

    ResponderEliminar
  9. Ojalá, amigo Andrés tu y muchas otras personas cambiaran su posición hacia el mundo swinger, donde si bien es cierto que documentales y periodistas buscan dar con un lado sórdido que es el que hace que estemos peor vistos que los homosexuales en su tiempo, no es menos cierto que dentro de ese mundillo hay, sobre todo, matrimonios consolidados, cómplices, sinceros el uno con el otro, que no se separan para realizar sus fantasías, que las comparten, se ríen recordándolas y mantienen una relación que se afianza con el tiempo. Comprendo que hayas visto u oído de periodistas o así versiones sórdidas, pero te recomiendo la visión del documental "American Swing" donde se dan algunas pautas básicas del mundillo. Un saludo de una pareja que, aunque no lo parezca, no llega a los treinta y cinco y, además de lo otro, lee con avidez.

    ResponderEliminar