2 de enero de 2012

Sólo somos gorriones

AÑO Nuevo. Domingo. Si todo transcurre como siempre, hoy no habrá periódicos en España.  Todas las ciudades paralizadas, vacías, los semáforos intermitiendo monótonos para nadie su salmodia de ciego.  Sólo los gorriones seguirán haciendo lo de todos los días, lo que saben, alear y saltar de las ramas trampolinas de los árboles. Tampoco hubo periódicos en los quioscos la semana pasada, porque el día de Navidad también cayó en domingo. Ambos días, sin periódicos, tienen algo de fantasmales y anómalos. La primera parte aún se puede soportar, aturdidos como seguimos por los excesos de la víspera, pero la segunda, cuando hemos dado fin por extenuación a los banquetes familiares y se queda uno de nuevo a solas y en silencio, se echan en falta los periódicos, sus suplementos. Y uno se pregunta: Y lo que haya sucedido hoy en el mundo, ¿adónde irá, qué habrán hecho con ello? ¿La crónica de ayer se sumará a la de mañana y se publicará el lunes? Pero el número de páginas del periódico del lunes será idéntica al de todos los lunes, de modo que  muchas noticias se habrán quedado sin alumbramiento, en el limbo de la indeterminación.

Y si no va a haber hoy periódico,  ¿para quién escribes ahora estas palabras?, me digo. Pero tú, lector, lectora, debes de preguntarte lo mismo: Si no hay periódicos, ¿qué estoy leyendo? ¿Somos también como el gorrión que sigue imperturbable saltando de rama en rama, un ratito en esta, otro en la otra, como saltamos, yo, tú, de línea en línea? Les contaré lo que había pensado escribir antes de percatarme de que hoy es Año Nuevo y de que esto no es un periódico. Como acaso sepan los lectores de esta página, cada año tiene uno la fantasía de cambiar el título de la sección. Viene ocurriendo así desde hace muchos años. Durante cincuenta y dos semanas, los que se publicaron el año pasado se agruparon bajo el título de Arcanos mundos. Es importante dar un título adecuado a las cosas. Lo llevarán eternamente. Algunos creerán que es una presunción pensar que lo que viene en un periódico durará más de lo que dura un día. Dejemos estar las fantasías de cada cual. Si son inofensivas, son respetables todas. A los perros, a las personas, a las calles hay que darles un nombre. ¿Y por qué no varios? ¡Cómo le gustaría a uno llamarse cada año de una manera! Qué ilusión le haría que en la Comunidad Europea decidieran de una vez por todas leyes provechosas: que las capitales de Europa se llamaran cada año también de manera distinta, rotando el nombre. Y los países. Para algunos soñadores sería nuestra única posibilidad de vivir en Roma o en París. Y eso se lo sugirió a uno el título que llevará este año esta página: Vueltas que da la vida. Si decidieran que Madrid se llamara Barcelona este año que empieza, y a Barcelona la llamaran Sevilla, la gente sin duda haría un esfuerzo para comprender mejor las cosas. Diríamos: antes éramos madrileños y este año nos toca ser catalanes, antes éramos catalanes, pero este año vamos a ser andaluces. ¿No sería la gente mucho más perspicaz y razonable? Ser un año judío y al otro negro y al otro mujer, si se es varón, o varón si se es mujer, gay si hetero, hetero si gay,  y unas semanas al año, niños obligatoriamente... Piensa uno con tanta libertad hoy, porque no piensa, porque esto no es un periódico, porque hoy, Año Nuevo, tú, yo, sólo somos gorriones, o ni siquiera: ramas desnudas.
   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 1 de enero de 2012 ]
Gorriones. Envío de Antonio Moreno, 2 de enero de 2012, a las 20:12

10 comentarios:

  1. Buenas noches Andrés:
    Te voy a decir por qué me ha gustado tanto el artículo que escribes en este blog,pues mira, me ha gustado tanto porque es el artículo que yo estaba esperando que se escribiera desde hacía muchísimo tiempo y, porque, además, lo has escrito tal y como yo esperaba que se escribiera el artículo que durante tanto tiempo estuve esperando que se escribiera, ya puedo dormir tranquilo. Perfecto Andrés, que tengas un feliz año 2012. Un abrazo
    Primitivo

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  2. Lo que dice da mucho que pensar, nos quitaríamos atadurismos, costumbrismos, etiquetismos, monoteismos, regionalismos, fanatismos, monolinguismos, machismos, fascismos, racismos, esclavismos, madridismos y barcelonismos. Con lo que seriamos más felices y no tendríamos que responder de nuestros actos ni ser nosotros mismos con lo que todo seria ganancias y una vida plena de experiencias, es una gran idea y el mayor logro de libertad jamás soñado, parece que es una idea sencilla pero es súper original y rompedora, hoy mismo me cambio por lo que sea, cuando sea y como se quiera, si venimos del caos del Big Bang lo lógico seria volver a otro caos polivalente. saludos, Manuel

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  3. Los domingos sin periódicos son días triste y de angustia.

    Hermoso escrito, somos gorriones sin duda.

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  4. pero esto es una preciosidad chiquillo

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  5. LO bueno de que un día no haya periódico es que el del día anterior te lo acabas sabiendo de memoria.
    Muchas gracias.Feliz año.

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  6. Y cambiemos también los días. Que el domingo sea sábado y el lunes, viernes, por ejemplo.
    Has conseguido cambiar tiempo y espacio.
    No habría cosa más sana a la que dedicarse en este 2012 que sospechar de lo relativo.
    Una entrada magnífica.

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  7. Son perspectivas y se trata de fluir e improvisar. La vida se hace más amena, bonita e incluso divertida de esta manera.

    Si "somos gorriones" es una metáfora, está bien. Pero no va más allá de esa expresión. Nunca seremos como ellos. Tampoco tendríamos porqué.

    Encantada.

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  8. Magnífico artículo! Y, si, por desgracia, no somos gorriones, ser al menos sus cómplices

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  9. uff, había leido somos gorrones... ¡lo somos! del tiempo y de la belleza de lo que nos rodea. Por eso decía el del anuncio: ¡me lo llevo!

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  10. He encontrado este blog por recomendación de un amigo. Magnífico artículo.

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