5 de marzo de 2014

Frutos Soriano

Y los de Frutos Soriano, de quien La Veleta publicó hace años sus haikus en unos Diarios de un holgazán:


desmoronándose
frente al cerezo en flor:   
“zapatería”
        
un balón rojo
en las ramas del olmo:    
¡la primavera!

se esconde el viejo
para orinar, mas no   
lo suficiente

¡por fin entró
en la pista de pádel
la mariposa!

el estornino
me mira, picotea    
vuelve a mirarme
  
juntas sus copas
la acacia y el ailanto    
parecen uno

esa nube de pájaros
tiene forma de pájaro:   
atardecer

la cochinilla
atraviesa la plaza:   
¡otra detrás!

arranca el tráiler:
hay gorriones que huyen   
otros que no
  
en el capó
un bicho diminuto:   
¡es una efímera!

Frutos Soriano, Diarios de un holgazán. La Veleta, Granada, 2006.

14 comentarios:

  1. Bellísimos haikus.
    Emilio Gavilanes

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  2. Del brazo de María Kodama, Borges por el Japón dos años antes del turismo definitivo. Para ánimo de todo anónimo o no anónimo cultivador de haikus. También para desánimo. Porque sin antes haber traducido perfectamente las diecisiete sílabas en “un idioma desconocido” elegidas por la divinidad ―un haiku, a ojos de ella, más poderoso que la bomba atómica―, siempre deberá considerarse un holgazán.

    « DE LA SALVACIÓN POR LAS OBRAS

    En un otoño, en uno de los otoños del tiempo, las divinidades del Shinto se congregaron, no por primera vez, en Izumo. Se dice que eran ocho millones pero soy un hombre muy tímido y me sentiría un poco perdido entre tanta gente. Por lo demás no conviene manejar cifras inconcebibles. Digamos que eran ocho, ya que el ocho es, en estas islas, de buen agüero.

    Estaban tristes, pero no lo mostraban, porque los rostros de las divinidades son "kanjis" que no se dejan descifrar. En la verde cumbre de un cerro se sentaron en rueda. Desde su firmamento o desde una piedra o un copo de nieve habían vigilado a los hombres. Una de las divinidades dijo:

    “Hace muchos días, o muchos siglos, nos reunimos aquí para crear el Japón y el mundo. Las aguas, los peces, los siete colores del arco, las generaciones de las plantas y de los animales, nos han salido bien. Para que tantas cosas no los abrumaran les dimos a los hombres la sucesión, el día plural y la noche una. Les otorgamos asimismo el don de ensayar algunas variaciones. La abeja sigue repitiendo colmenas; el hombre ha imaginado instrumentos: el arado, la llave, el calidoscopio. También ha imaginado la espada y el arte de la guerra. Acaba de imaginar un arma invisible que puede ser el fin de la historia. Antes que ocurra ese hecho insensato, borremos a los hombres”.

    Se quedaron pensando. Otra divinidad dijo sin apuro:

    “Es verdad. Han imaginado esa cosa atroz, pero también hay ésta, que cabe en el espacio de diecisiete sílabas”.

    Las entonó. Estaban en un idioma desconocido y no pude entenderlas. La divinidad sentenció:

    “Que los hombres perduren”.

    Así, por obra de un haiku, la especie humana se salvó.

    Izumo, 27 de abril de 1984. »

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  3. Es verdad el haiku tiene el potencial increíble de detener el tiempo y hacer que algo cotidiano, en el instante de decirlo, se haga eterno.

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  4. Tiempos de crisis:
    nueva biblia de plagas,
    este milenio.

    Con las carlancas...
    Ya vienen con carlancas
    los mismos lobos.

    ¿Ideologías?
    Su patria está en Suiza.
    ¡Dinero en sobre!

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  5. Tomando los dos el aire y el sol. Jardines de Pedro Luis Alonso, Ayuntamiento. Radicalmente podados los rosales entre las filas de naranjos. A punto de estallar los azahares.

    Al biznaguero
    cruzó a decirle algo
    la lagartija.

    Unos minutos después regresó a su arriate por el mismo camino. Casi a renglón seguido, cuatro turistas nórdicas irrumpieron en la rotonda pisando la misma tierra que ida y vuelta había recorrido la cinta veloz de la lagartija. Ocurrió algo bien curioso. Al ver de golpe la estatua del malagueño pregonando desaforado sus biznagas al cielo, las tres muy rubias y la menos rubia ¡estallaron en una sonora carcajada colectiva! Por qué sería, ¿por el azahar a punto de estallar como ya se ha dicho, o por alegres y balduendas lejos de sus presuntos maltratadores?

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  6. ¿Quién, el chivato?
    María no rajó,
    y se ha escondido.

    ¿En qué bar cenas?
    Por el precio de un traje
    manzanas traigo.

    ¿Y esa correa?
    Es para columpiarme,
    de tus bigotes...

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  7. Un tren de penas
    da vuelta a la manzana...
    Cola del paro.

    Mariposean
    los nervios en tu estómago.
    Se acaba el ERE.

    - ¿Es un incendio
    aquella multitud?
    - Solo un desahucio.

    Algo estremece
    en el supermercado:
    es el mendigo.

    - ¿Qué comeremos?
    ¿Que va a ser de los niños?
    "... por la ventana".

    Los pobres negros
    vienen en las pateras.
    Somos nosotros.


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  8. El Shinto parece algo similar al tema de los faraones .
    El arma invisible de destrucción no la imaginó el hombre , más bien la descubrió, estamos hechos de ella , supongo se refiere al átomo .
    Muy simpáticos

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  9. En un ataqué
    preventivo de la URSS
    ¿Que harías tu?

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  10. A propósito de haikus: "Allá donde se posaran los ojos, descubrían un poema moderno ya escrito, que no precisaba de palabras, viviendo su propia naturaleza, sin que fuese necesario pensar más. Como en la poesía imagista, o en los haikus japoneses." AT. SPP. "Siete moderno".

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  11. ¿Nobeles A y nobeles B? La calle con sus novelas mejor que ningún casino: por ejemplo la de un nobel no A, que si ni B, tampoco pasa nada.

    Sobre los haikus. Quizá en “Los hemisferios de Magdeburgo” (con la fuerza del haiku se pueden separar):

    “SI no salen redondos, como la luna llena, los haikús no sirven para nada.

    Y muchas veces, cuando nos salen redondos, tampoco. Tienen que ser algo astillados, las cañas rotas. Los haikús artillados: epigramas.

    PERO antes los haikús deben abrirse como los abanicos.

    LOS mejores haikús nacen del aire, para imitar a las orquídeas.”

    Si no es redondo como la luna llena, ¿dónde está el haiku?

    Los epigramas, al matar se convierten en epitafios.

    [“Luna de estío: si le pones un mango, ¡un abanico!” (Sokán)].
    Una pestaña en el cenit, en cambio, antesdeayer.

    Marzo regala orquídeas silvestres. (Cortar, las justas).

    ¿Frutos Soriano? O bien “Frutas Soriano: haiku hecho carne”.

    El anfitrión, mejor:

    “HE leído los haikús de un poeta de ahora. Unos son bonitos y otros menos. En todos ellos salen lunas llenas, árboles en otoño y hojas por el suelo, estanques, carpas, telarañas apresando el inasible rocío de la mañana. Me he dado cuenta al pronto de que en realidad los haikús, de tres versos, son como el billar español. El poeta lanza un verso contra los otros dos. Tropiecen o choquen unas contra otras o no, las bolas siempre quedan en una armonía perfecta, como si ellas mismas llevaran en su interior la belleza del mundo, es decir, todas las posibles, infinitas combinaciones de carambolas. La luna besa el estanque. La flauta del sapo. Melancolía. Melancolía en el estanque, el sapo besa la luna, flauta de agua. La luna toca la flauta, el sapo mira, el sapo triste. Etcétera. Es como montar una sinfonía sobre una sola nota. Puede hacerse, puede incluso sonar como una sinfonía, pero será siempre de una sola nota.” (AT)

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  12. El haiku, escribirlo como deber moral y no como simple arte literario, dice Lafcadio Hearn, fue el carácter que animó desde sus comienzos esta forma de expresión poética. Aunque en última instancia toda literatura, si lo es de verdad, estaría contagiada por la misma intención.

    " La antigua enseñanza ética contenía los consejos siguientes:

    ¿Estás disgustado? Entonces no digas nada malo; compón en seguida un poema.

    ¿Tu persona querida ha muerto? No te abandones a una desesperación estéril; trata de calmar tu espíritu componiendo un poema.

    ¿Estás preocupado porque estás a punto de morir dejando tantas cosas inacabadas? Entonces sé valeroso, y compón un poema sobre la muerte.

    Cualquiera que sea la injusticia o la desgracia que te turbe, renuncia cuanto antes a tu resentimiento o a tu pena y escribe, como ejercicio moral, algunas líneas de versos sobrias y elegantes".

    Heard, Lafcadio: Au Japon, Spectral, p. 176.

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  13. El Anónimo que nos recuerda lo de "una sola nota" y el lector que lo hace con el pasaje de Borges según el cual "Así, por obra de un haiku, la especie humana se salvó" no son, a mi parecer, tan contradictorios entre sí como pudiera creerse. El haiku es un poema brevísimo, y a pesar de ello, muy formalizado; el riesgo de la repetición, de lo consabido, tan evidente en el soneto, es aquí aún mayor. Y, sin embargo, y también como en el soneto, cabe sortearlo y dejar en él unas palabras que, como gustaba de repetir el propio Borges, "los hombres no se resignarán a olvidar". No conviene confundir el continente con el contenido, y pensar, como aquellos a quienes el flamenco, o el jazz, o cualquier otra música, resulta extraña, que "todo es lo mismo". No lo es. En las diecisiete sílabas de un haiku cabe el Universo; si no somos capaces de hacerlo vivir en ellas, el pecado y la limitación son nuestros, no de la forma. Como una gota de agua, tan minúscula en sí misma, puede sin embargo reflejarlo todo.

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    Respuestas
    1. "La vieja mano
      sigue trazando versos
      para el olvido".

      Uno de los "17 haikus" de Borges. «Afortunado el empleo del verbo “trazar”». De no haber sido suyo, del poemita él mismo hubiera podido decir algo así.

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