12 de marzo de 2014

Una carta venida casi desde 1946

NO hay mucho más que añadir a esta evocadora carta del poeta y escritor Enrique Andrés Ruiz, sino agradecérsela muy sinceramente, dejándonos llevar, como él dice, por esta noria que es la vida.

Querido Andrés:
La noria de los nombres, que no para, sería raro que una vez echada a dar vueltas y vueltas no diera alguna vez con alguna combinación que nos comprometiera, un poco como sucede con esas máquinas de los bares con sus discos de fresas y limones que giran y los premios que seguramente alguna vez nos depararían si siguiéramos jugando infinitamente. Ese arte combinatoria debe ser lo que me ha deparado a mí, esta vez, con la lectura de tu artículo de La Vanguardia ["El último abrazo"], un premio, es decir, el compromiso con un nombre. 
Dices ahí que de las dos cartas del bolso escritas por Rawicz una estaba dirigida a un impresor y la otra a un Enrique García Carrilero. No sé si ti te dirá algo este nombre. Mucho, a mí. 
Carrilero, como siempre lo llamaron en casa, era un pintor, que ya había estudiado en París y en Roma cuando llegó a Soria como profesor de Dibujo de la Escuela de Artes en los años treinta. Fue muy amigo de mi tío Demetrio Ruiz, y juntos los dos organizaron la Casa del Pueblo y las Juventudes Socialistas en los años inmediatamente anteriores a la guerra. Los dos, pues, fueron detenidos y apresados, como decía él, por sus amigos, quienes siguieron visitándolo en la cárcel y (según ellos) haciendo lo posible por su liberación. A Demetrio, abogado bastante señalado de la causa socialista e hijo de un teniente de alcalde azañista, le fue impuesta una pena de muerte, conmutada en 1937 por otra de 14 años. Salió en 1947 y sólo le dio tiempo de morir. Su historia —y su canción de familia— la cuento en “Los montes antiguos…”. 
A su íntimo amigo Carrilero lo cargaron con una condena que hubo de cumplir en el penal de San Miguel de los Reyes, en Valencia (donde había nacido) que es donde creo yo que conocería a Rawicz. De hecho, Rawicz lo cita en las memorias que tú publicaste con las iniciales de sus apellidos: “Enrique G.C.” en un capítulo dedicado al Taller de Arte del penal. Carrilero debió salir de allí algo antes, hacia 1945, y volvió a Soria. No sé si ya estaría casado antes de la guerra, puede ser, pero con quien lo estuvo tampoco es una tontería: se llamaba Faustina Brieva, era íntima amiga de mi tía Isabel, y ese matrimonio convirtió a Enrique Carrilero en tío de… Pitita Ridruejo.
En casa hablaban de Carrilero con gran cariño. Escribió cartas a mi madre y, en Navidad, solía enviarle, de soltera, unas felicitaciones de un encanto casi infantil. El regalo de boda que hizo a mis padres fue un grabado alemán, de tema religioso. Carrilero fue un pintor académico, buen retratista, de sociedad; exponía en un sitio frente al Prado que se llamaba Salón Cano. Algunos de los folletos de aquellas exposiciones todavía estarán por la casa de Soria. Alguna vez, alguien dijo cómo lo detuvieron, y la estampa impresa en mí por ese relato quedó o intenté que quedara en un poema que titulé “El desconocido”. A pesar de eso, lo conocí, ya muy mayor; murió en 1989, y tenía la dulzura y la cortesía de las que me habían hablado siempre.

Ten con esto un fuerte abrazo,
Enrique


Enrique García Carrilero. Autorretato

6 comentarios:

  1. Eugenio Noel llamaba a esta noria "la filástica de la Historia". Muy impresionante.

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  2. La noria de la vida, las vidas cruzadas Rawicz/Carrilero, la carta de un poeta y esas vidas que aparecen en nuestras vidas, por cartas, por libros. La noria de la vida.

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  3. Estupendo escrito de Enrique Andrés y felicito a AT. por haberlo propiciado ; en Internet las historias fluyen , puedes leer lo que no está en los libros y saber y sorprenderte de gente y temas que nunca conocerías sin el medio Rey, y la generosidad de quien te cuenta lo que prácticamente él solo sabe .

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  4. Los retratos que hizo G.C. de unos campesinos sorianos son excelentes . He visto muy poco de este pintor en Internet , y sería una pena que su obra no existiese o estuviera en manos de gente desconocedora de su posible valor .

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  5. LE MONDE y EL PAÍS también coincidían ayer en informarnos de HR5171, una estrella en la constelación de Centauro a unos 12.000 años luz. “Gigante amarilla tan enorme que, con un diámetro de 1.300 veces el Solar, resulta la mayor que se conoce de este tipo. Es aproximadamente un millón de veces más brillante que nuestra estrella”.

    HR5171. Nombre para un desconocido cangilón de esa otra noria increíble a la que estamos siempre subidos, por ahora. Nada ajena ella a tanto cadáver de la Historia también con nombre y apellidos. Al estar siempre tan distraídos no nos volvemos todos locos. No dará tiempo. Al tremendo corazón de las estrellas volveremos con nuestros átomos y nombres. Eso parece. Profilaxis dental de los dioses para cuando se aburren de la filástica de alguna Historia.

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  6. La emoción me mueve a contarle Andrés, que tuve el honor de ser alumna de D. Enrrique Carrilero en la escuela nº 10 de lo que fuera Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos sita en la calle Luis Cabrera de Madrid.
    Esa ¨noria¨ hoy quisó que la moviera la nostalgia; que gracias a este milagro de la información repasara nombres de profesores tan queridos, de los que dejan huella .... Juan Luis Vasallo, Fidel Perrino .... Enrique Carrilero ese maestro de ¨la cortesía y la dulzura¨ .
    Muchas gracias.

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