18 de junio de 2014

Sadomaso político

“ESTO me ha jodido la vida”, dijo P. Iglesias la noche de su éxito electoral, según El País. No sé, durante la campaña daba la impresión de lo contrario, de estar deseándolo, despepitado, con todo su corazón. Por otro lado, así debiera ser la política: el servicio de quienes quieren mejorar la vida de los demás a costa de empeorar un poco la suya propia, y no al revés, como vemos que sucede tan a menudo. 
La frase (¿cínica, hipócrita, ambas cosas?) da, por lo demás, la medida exacta de alguien a quien sus votantes no deberían en consecuencia volver a votar. Es decir, no puede nadie despreciarlos tanto ("me habéis jodido la vida", versión del más conocido "se empeñaron") y esperar que sigan votándole, a menos que sean precisamente de los que se vienen arriba cuando más los fustigan, maltratan y desprecian.
En fin, quizá sea sólo el inicio de una gran amistad y una bonita relación sadomasoquista con la política y sus votantes, en cuyo caso es mejor no meterse por medio.
* * *
LAS mayores mayorías silenciosas las ha encontrado uno siempre en las asambleas. Gracias a ello los Jóvenes Guardias Rojos sacamos adelante nuestras huelgas de juguete allá en el Rancho Grande (Valladolid, 1971-1975). 

El Rastro, 9 de octubre de 1011

13 comentarios:

  1. Bueno, es que en aquella época franquista éramos mozos ingenuos y románticos convencidos de nuestra capacidad para derrocar la dictadura. Hoy, en cambio, hay miles de cínicos que mientras trincan a tutiplén presumen de "vocación de servicio público". Nos hemos hecho viejos, Andrés, y nuestro anacronismo nos impide comprender el nuevo concepto de lucidez.

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    1. P. Montero-Martín18 de junio de 2014, 23:36

      De acuerdo Sr. Cancio, sólo una puntualización, que por otra parte sospecho que para el Sr. Trapiello estará demás, y que consiste en recordar que de aquellas, enormes y grandiosas huelgas decididas en no menos gloriosas, masivas y enormes asambleas, algunos, por no decir la mayoría, en Pucela, no nos enterábamos; o no nos dábamos por aludidos que viene a ser lo mismo. Precisamente este fin de semana pasado en una comida de AA.AA. de la compañía lo recordábamos; mejor dicho, tanto lo recordamos que ni siquiera hablamos de ello. Eso si, ¡joder! que jóvenes éramos.
      ps.- Y, de paso, que tufo despide el sujeto al que alude nuestro anfitrión, ¡que peste! a rincón mugriento de un sótano cualquiera en el que arrearle un tiro anónimo al disidente, por ejemplo, ¡que pestazo a miseria! ¡que asco!

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  2. Gracias al pie de foto sabemos que el de ropavejero es oficio que viene de antiguo, y por lo que algunos dicen todavía perdura.
    (Pablo A Sande García)

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  3. Algo de masoquismo debe guiar a los votantes de un profesor universitario de ciencias políticas que admira a Chávez o Castro. O será ignorancia? El profesor ha declarado que envidia a Venezuela, es decir envidia la situación de crisis social y de extrema violencia y pobreza que han generado éstos dos "políticos" con sus "poses" y sus sistemas de propaganda. Esta izquierda ha dado grandes actores y un teatro bufo al servicio de una Idea, la ideologización de la política como medio para lograr el fin, instalarse, crear una aristocracia de izquierdas, una dinastía si las circunstancias se los permiten como ha sucedido en Cuba para convertirse en élites extractivas en nombre del pueblo, del bien del pueblo. Leyendo a Elorza en El País, he sabido que en la facultad de ciencias políticas de la complutense hay una "cátedra" chavista, es decir castrista, con grupos de profesores especializados en "el proyecto". Los espacios académicos dedicados al proselitismo ideológico o más bien a la nueva religión. O son cínicos, o idiotas, y de científicos solo tendrán el título académico guardado en alguna carpeta. La tendencia de la izquierda española al subdesarrollo se ha instalado en la universidad.

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    1. "¿Ideologización de la política?"
      ¡Hasta ahí podíamos llegar!

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  4. Lo bueno de la democracia es que a partir de ahora, y sobre todo si en las próximas elecciones Podemos accede al Parlamento español, tendrá que explicar qué piensa de todos y cada uno de los temas que se planteen. Tendrán que mojarse, pues afortunadamente aquí sí tenemos un Parlamento de verdad, y no el pseudocongreso de Chávez, Maduro o Castro. Es lo bueno de la democracia, que integra incluso a los que no la apoyan. De ahí que Blas Piñar pareciera otro cuando obtuvo escaño y tuvo que hablar en las Cortes (le duró poco). De ahí también que los adláteres de la cuadrilla Eta, que entonces se llamaban Herri Batasuna, se negaran a acudir a las instituciones democráticas.

    (Sandra Suárez)

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    1. Claro, es un Parlamento tan de verdad que ayer, al ser aprobado en el Senado el Proyecto de Ley Orgánica para la abdicación del Rey, nadie del Gobierno se molestó en defender el proyecto. Total, se trata solo de dirimir quién ocupará la jefatura del Estado, una institución sin la cual, según algunos, "no habría democracia"...

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  5. Sadomasoquismo político debe haber hasta en las posturas que me son más familiares: abstención, voto blanco, voto nulo. Ni voté ni es probable que vote nunca al politólogo ciudadano. Pero la noche de los éxitos electorales prefiero oír “Esto me ha jodido la vida”, a no oír a X decir para sus adentros: “Esto nos ha arreglado la vida [a mí, a los amigos y a toda la parentela]”.

    ¿“Me habéis jodido la vida” igual a desprecio mayúsculo del votante? Más sesentón que usted, en esa expresión pudiera sin embargo ver yo cierta espontaneidad de joven no forzosamente sadomaso; salida con la que traiciona, además, su automatismo de laboratorio: algo es algo.

    Aquellos Jóvenes Guardias Rojos allá en el Rancho Grande… “Piedad, Andrés, con estos de ahora”, le podría pedir con cierta guasa su admirado Galdós, contra la normalidad bio-ideológica más rojillo que azulillo con la edad. De casos como el de don Benito, para esa humana normalidad quizá pudiera extraerse una esencia bienoliente, pese a la vejez; un colorcillo más justo para mucha más gente en el mundo.

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  6. La talla de un político no debe ser la que proporciona el sacrificio personal, profesional o familiar que la tarea pública que desempeñe pueda ocasionarle, servirá si acaso para descubrir su biografía y psicología; la talla de un político está en sus aspiraciones sinceras y en lo que hizo para lograrlas; nuestros políticos agotaron su talla hace tiempo, ahora hay nuevas aspiraciones para las que no están a la altura: transparencia y equilibrio social, democratización de los partidos y de la vida política y económica, soberanía frente a Europa, etc.

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  7. Para quien siente la desnudez como su estado natural, cualquier cambio de chaqueta le resulta ajeno. La maldición y la debilidad de tener siempre que fabricarse una imagen que nos salve de la nada que somos. El arrepentimiento luego, después de la "caída", no puede ser otra cosa que más de lo mismo. Y mientras, desde su altura, El Pájaro Solitario, ajeno a los vaivenes ideológicos contempla la mascarada.

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  8. Algo tiene que mentir Pablo , la política es el arte de la mentira . En este caso sería una mentira menor ya que damos por hecho que ni él mismo se lo cree ; lo malo es cuando todos nos han contado sus verdades a sabiendas de que mentían . Cuando se hace de la mentira un dogma ya se puede hablar de corrupción , dicen que todo lo que había que robar ya está robado pero eso no es verdad , y por eso es bueno que salte al ruedo gente como Pablo capaz de remover conciencias . Tampoco es un genio ni creo que tenga una lampara , pero ser un aspirante es mucho ser .

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  9. Algo mortuorio en ese par de zapatos sobre una acera del Rastro. En uno de los últimos años 50 las obras en los Grupos Escolares del pueblo removieron un antiguo cementerio. Una tarde los niños encontramos un zapato negro de mujer, uno solo. “¡Tiene que ser de una muerta!”. El rastro del tiempo: no muy duro aún para aquellos niños y, en la tierra removida, absolutamente blando ya para aquella mujer sin su zapato. Hoy, el nombre de Cenicienta le encaja perfectamente a ella, no a la del cuento: a ver qué hace el Príncipe de los Cielos con el otro zapato y en general con el tiempo.

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