4 de noviembre de 2014

Con la voz apagada

LA tentación de todo el mundo –la de uno también, desde luego– es, hablando de los asuntos públicos, levantar la voz, gritar, gesticular. Piensa uno que de ese modo será oído por más gente, olvidando que "con una voz fuerte en la garganta se es casi incapaz de pensar cosas sutiles" (El eterno retorno). Donde más se grita es en los estadios de fútbol y en los parlamentos.
De ahí que se aferre uno a la voz apagada y a la pequeña hoja de un almanaque. No nos garantizan la sutileza del pensamiento, desde luego, pero de ese modo tenemos la seguridad de que, si nos equivocamos, cosa frecuente, será menos grave .

Badajoz, 31 de octubre de 2014

2 comentarios:

  1. "Un personaje de Shakespeare dice: no tiene razón, grita demasiado".
    Como usted bien sabe, es un aforismo captado por José Mateos para su colección de Silencios escogidos, y que nos debería iluminar sobre la conveniencia de apagar cuanto antes la televisión y cualquier otra fuente de polución.
    Muchas gracias por su paciencia y hospitalidad.

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  2. La mudez más absoluta podría muy bien ser el correlato de la razón total; el colmo de la sutileza en el silencio de los cementerios.

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